• Son necesarias medidas “sin precedentes”, pero no en el sentido que el gobierno propone, sino en beneficio de los sectores populares.

Por Redacción

La última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR muestra un dato de suma importancia y que la mayoría de medios ha omitido: el 57% de la población del país está teniendo dificultades para sostenerse.

La cifra por sí misma dice mucho ya que refleja algo que se escucha en todos los barrios populares y centros de trabajo: la situación está cada vez peor, ahora se coloca en números la afectación real que las crisis está teniendo sobre los sectores populares.

Según la encuesta ese 57% que reportó dificultades para vivir con los ingresos de su núcleo familiar se desglosan en un 20% cuyos ingresos no alcanzan para vivir y tienen grandes dificultades y un 37% a los que no les alcanza, pero solo tienen algunas dificultades. Por otro lado, un 32% indica que sus ingresos les alcanzan justo para vivir y 11% dice vivir bien.

Hay que tener claro que esta cifra no es únicamente resultado de la emergencia por la pandemia, sino que deriva de décadas de golpes neoliberales a las conquistas sociales y de ajuste ante la crisis fiscal del país. Así, antes de la coronacrisis la pobreza ya alcanzaba al 21.1% de la población, el desempleo al 12.4% y el Coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) se sitúa en torno al 0.514, uno de los más altos del mundo.

Esta situación es ignorada por el gobierno que está muy ocupado buscando planes para reestablecer las ganancias empresariales. Los planes de “contención” de la emergencia, paradójicamente, están enfocados en afectar los salarios y recortar gasto público, pero no en el pago de la deuda externa sino en las transferencias sociales que vendrían a alivianar un poco la dura situación de los sectores más empobrecidos.

Al mismo tiempo cientos de miles de personas se están quedando sin empleo, con reducciones o suspendidas y solo se les ofrece un bono para subsistir por tres meses.

La preocupación de las y los de abajo es su situación de empleo y cómo sobrevivir. Eso queda reflejado en otro dato de la encuesta donde se señala el covid (35.2%) como la principal problemática del país, seguido con un 27.2% el desempleo y un 15.2% el costo de la vida.

El gobierno y el empresariado juntan filas para que sean los sectores más explotados los que carguen con la crisis. Son necesarias medidas “sin precedentes” como le gusta decir al presidente, pero no en el sentido que su administración propone, sino en beneficio de los sectores populares. Para eso es necesario no pagar la deuda externa y empresarial, que es la causante de los apuros fiscales del país, y destinar esos recursos a la atención de externa necesidad que está enfrentando la clase obrera y los sectores populares.

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