• El 420 (20 de abril) es una fecha emblemática para el movimiento cannábico a nivel mundial. En Costa Rica exigimos la liberación de Mario Cerdas Cruz, encarcelado por el cultivo de cannabis medicinal.

Heidy Valencia Espinoza

El 420, conocido como el “Día Mundial del Cannabis”, más que un día de encuentro y consumo, es una fecha para exigir los derechos del movimiento cannábico, entre estos: un alto a la criminalización por el cultivo de cannabis, su necesaria regulación y la existencia de políticas públicas para que el cultivo y el consumo sea responsable.

En la mayoría de países del mundo el Estado es prohibicionista del cultivo y consumo del cannabis. Sin embargo, en el último periodo las políticas prohibicionistas demuestran aún más que son un fracaso y el debate se profundiza, en algunos casos con avances para el movimiento cannábico. Por ejemplo, recientemente la Cámara de Diputades de México aprobó un proyecto de ley para la “legalización” del cannabis recreativo, aunque falta su aprobación en el Senado.

En Costa Rica, el cannabis está prohibido por ley, se sanciona penalmente su producción, distribución y venta, pero el consumo y cultivo no es considerado un delito. No obstante, el Ministerio Público y el Organismo de Investigación Judicial han perseguido y criminalizado a Mario Cerdas Cruz, activista referente del movimiento cannábico en el país, por lo que se encuentra en prisión preventiva desde el 8 de agosto del 2019 y fue sentenciado el 6 de noviembre del 2020 a 8 años de cárcel. El pasado 6 de abril hubo apelación a la sentencia contra Mario y manifestación del movimiento cannábico para exigir su liberación definitiva y el derecho a cultivar.

La persecución y criminalización de Mario deja en evidencia el rol represivo y prohibicionista del Estado costarricense y el sistema judicial que amparados en la “guerra contra las drogas” no combate al narcotráfico, sino que criminaliza a las personas cultivadoras y pretende sentar un precedente con el encarcelamiento de un activista por el cannabis medicinal. Además, es debido a la ilegalidad que existen organizaciones criminales, violencia de los mercados ilícitos y represión del Estado contra las personas cultivadoras y consumidoras.

Por eso, es necesaria la regulación del cannabis y las sustancias psicoactivas para evitar el mercado ilícito y la alteración por intereses lucrativos. También, se requieren políticas públicas para que no se criminalice el uso del cannabis ni ninguna sustancia en respeto a la autonomía personal y el derecho al desarrollo libre de la personalidad. En esta fecha, es importante posicionar que la mejor manera de combatir el narcotráfico y respetar los derechos de las personas consumidoras es la regulación para un cultivo responsable y el uso sin riesgos, tanto para las personas enfermas como para el uso recreativo.

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