• El patrón realiza la gestión de reducción de jornadas, reduce los salarios pero mantiene a sus empleados trabajando la misma cantidad de horas.

Redacción

El Ministerio de Trabajo ha recibido (al 21 de julio) 154 denuncias de trabajadores y trabajadoras donde sus patronos se acogieron a la figura de reducción de salarios, por afectación de sus ganancias, pero no redujeron proporcionalmente la jornada de sus empleados.

La figura de reducción de jornadas es una legislación regresiva aprobada por la Asamblea Legislativa en el marco de la pandemia que le permite unilateralmente a las patronales reducir la jornada de sus trabajadores y trabajadoras con la consecuente disminución del salario.

De esta forma si la empresa aduce una afectación en sus ingresos de 25%, disminuye las jornadas en esa misma cantidad y, consecuentemente, de forma proporcional, también el salario. La ley habilita reducciones de hasta 75% y hasta por nueve meses.

Las denuncias presentadas indican que el patrón realiza la gestión de reducción de jornadas en el MTSS, reduce los salarios pero mantiene a sus empleados trabajando la misma cantidad de horas. Con esto el patrón reduce su costo en planilla y aumenta el nivel de explotación. En palabras sencillas la patronal roba parte del salario.

Esto es parte de la dictadura patronal que impera en el país, donde los derechos laborales usualmente no pasan de la puerta de la fábrica, plantación u oficina. Es explotación descarada, amparada en legislación hecha en favor del empresariado y donde el gobierno se hace de la vista gorda.

La burguesía está aplicando un plan de ajuste severo con la excusa de la pandemia para que sean los sectores desposeídos, las y los de abajo, lo que paguen la crisis.

La medida de reducción de jornadas es por sí misma un golpe al sector trabajador en beneficio de la clase empresarial, y como tal, lo hemos denunciado. Debería ser un derecho que todos y todas puedan realizar la cuarentena manteniendo sus ingresos, caso contrario es ficticio, es una habladuría que, en los hechos, obliga a cientos de miles a exponerse para mantener la producción no esencial o a la miseria por la reducción de sus ingresos.

El gobierno está en función de las patronales y a estas solo les importan sus ganancias. Por eso es necesario que se graven las grandes fortunas, a las grandes empresas, zonas francas, bancos y demás sectores privilegiados en favor de las y los de abajo, para atender la crisis que esta golpeado con desempleo, pobreza y hambre.

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