• La rebelión proclamó una nueva “zona autónoma” libre de policía a metros de la mismísima Casa Blanca.

Por Redacción

En respuesta, Trump respondió con una nueva militarización de la ciudad y el despliegue de más de 400 guardias civiles. A su vez, amenazó con más de diez años de prisión a todo aquel que derribe «monumentos históricos». Lo hizo luego de que la movilización intentara derribar la estatua de Andrew Jackson, séptimo presidente de los Estados Unidos y dueño de esclavos, a metros de la Casa Blanca.

Los movilizados en la zona levantaron barricadas en las calles que se encuentran entre la plaza Lafayette y la ahora denominada «Plaza Black Lives Matter».

“¡Si lo intentan, se enfrentarán a la fuerza!” sostuvo desde twitter mientras las cosas sucedían en la calle a metros de sus oficinas. Se trata de una emulación del «Chaz», la zona autónoma en la que se echó a la policía hace ya más de dos semanas, sin que las autoridades hayan logrado retomar el control hasta el momento. Allí, en Seattle, grupos de extrema derecha intentan provocar a la rebelión, hace unos días se supo de un tiroteo en el que resultó muerto uno de los participantes de la zona autónoma.

La policía reprimió cuando los movilizados se disponían a derribar una estatua de Jackson al grito de «hey hey ho ho, Andrew Jackson must go!». Con gases lacrimógenos lograron dispersar la movilización. Trump había anunciado por esas horas, mientras era desafiado bajo sus propias narices, que había autorizado a arrestar inmediatamente a cualquiera que participara de las movilizaciones.

Por su parte, el Servicio Secreto (fuerza que depende directamente de la presidencia y controla la seguridad de la Casa Blanca, ordenó echar a la prensa de la zona. De esta manera, nadie de la prensa oficial o de los grandes medios puede informar o registrar lo que sucede en los alrededores de la sede del Poder Ejecutivo.

Sin embargo, por las redes sociales se pudo ver como la movilización montaba barricadas con contenedores de basura, vallas y tablas de madera. Parece haber en estos momentos una situación de inestable equilibrio en el que Trump todavía no se ha atrevido a usar directamente la Guardia Nacional que hizo llamar a la ciudad y la rebelión se encuentra aún ocupando zonas de los alrededores de la Casa Blanca.

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