• La liberación de las patentes permitiría producirlas en mayor cantidad a nivel mundial y a menor costo, y  proteger más rápido a un mayor porcentaje de la población.
Marcelo Buitrago

Estados Unidos ha vacunado completamente a unas 100 millones de personas, un tercio de su población y más de un 40% han recibido por lo menos una dosis.

Gracias a eso, ha logrado derrumbar el nivel de contagios diarios, de un promedio semanal de 250.000 contagios a mediados de enero, a unos 50.000 casos, el nivel de principios de octubre y comienzo de una monstruosa tercera ola.

En consecuencia, ha bajado las 3.500 muertes diarias en promedio de enero a unas 700 diarias actuales. Y Si bien no ha aplastado sus curvas, y su nivel de vacunación diaria ha bajado desde más de 3 millones de dosis  diarias a mediados de abril a unos 2.500.000, los descensos de todos los índices en más de 48 estados, la abundancia de vacunas (han aprobado y están usando casi sin restricciones tres distintas: Pfizer, Moderna, y Johnson & Johnson, dándose el lujo de tener en existencia millones de dosis de AstraZeneca, sin usar, ya que no se deciden a autorizarla) le ha permitido al gobierno yanqui declarar que “Estados Unidos proveerá al resto del mundo en los próximos meses 60 millones de dosis de AstraZeneca” aunque sin aclarar a que países y de qué manera.

Sea por esta relativa calma pandémica, o porque Biden pareciera decidido a una cambio de orientación geopolítica “hemos vuelto al mundo”, de orientación política “cambiar la relación del gobierno con la sociedad” y económica con respecto aun del gobierno de Obama del que fue su vice[1], o tal vez sea por el pánico que está desatando en los expertos el furioso brote pandémico en India, y la posibilidad cierta de nuevas mutaciones del virus que logren saltarse a las vacunas, o disminuir su eficacia, lo que pude después volver como un boomerang hacia el resto del mundo, lo cierto es que los medios internacionales dan cuenta de la discusión dentro del propio gobierno de Biden sobre la liberación de las patentes, como medio para multiplicar su producción y evitar una prolongación pandémica crónica.

Mientras por un lado Bernie Sanders y 10 senadores demócratas le han enviado una carta a Biden solicitándole avanzar en ese sentido, el senador Thom Tillis publico la suya, exigiendo que la administración “se oponga todos y cada uno de los esfuerzos destinados a renunciar a los derechos de propiedad intelectual”.

Pero sin duda la estrella por ahora de los “patentistas” es el progresista Howard Dean, ex presidente del Comité Nacional Demócrata, que hace de altavoz de los argumentos de la industria farmacéutica

La industria farmacéutica ha tomado el tema seriamente: más de 100 cabilderos se han movilizado para contactar legisladores y miembros de la Administración instándoles a “oponerse a una exención temporal sobre los derechos de propiedad intelectual para fabricar vacunas genéricas”.

Es que una coalición de países, liderada por India y Sudáfrica ha solicitado el 2 de octubre de 2020 a la Organización Mundial de Comercio  suspender temporalmente los derechos de propiedad intelectual sobre productos médicos relacionados con el coronavirus para que las vacunas genéricas puedan fabricarse rápidamente.

La respuesta de las principales farmacéuticas gira alrededor de dos ejes, según sea la figura que los represente: ninguna agita los dos en simultaneo, ya que son casi excluyentes: la más “social” no es que ellos no quieran sino que “no se puede”, “la escasez de vacunas no se debe a la propiedad intelectual, sino a los lamentables desafíos de de producción y distribución” declaró la presidenta de la Organización de  Innovación Tecnológica, que representa a Modera, Pfizer y Johnson & Johnson. Una mejor solución continuo, “seria continuar con el enfoque de COVAX” (la caridad de los ricos, respaldad entre otros  por el ahora filántropo Bill Gates, pero siempre capitalista, que es un decidido opositor a la liberación de las patentes).

Pero si todo esto fuese cierto ¿para que se oponen, gastando millones en campañas publicitarias y “artículos de opinión” anunciando desastres y el apocalipsis si la iniciativa prosperara?  Por otro lado, si bien la propuesta de COVAX tiene como objetivo entregar 2.000 millones de dosis, hasta ahora solo ha entregado menos de  40 millones[2].

El otro argumento es más “ideológico”: las empresas han invertido gran cantidad de dinero para el desarrollo de las vacunas, que no podrían recuperar, y además a futuro se desincentivaría la inversión en el sector por la inseguridad que otra vez vuelva a pasar. Pero si los “lamentables desafíos” no pueden ser superados por otros que no sean ellos mismos. ¿Porque habrían de tener pérdidas?

Ton Friden, máxima autoridad sanitaria en el gobierno de  Obama, abrió el 30 de abril un largo hilo en Twiter, donde fuera de las ideologías y desmintiendo el “no se puede” (y algo debería saber del tema) llega a una conclusión lógica e inevitable: la transferencia de tecnología y el consecuente aumento de producción es necesario ya no solo para salvar 1 millón de vidas, sino para vencer la pandemia

 

  1. A nivel mundial, el fin de la pandemia no está cerca. No hay suficientes vacunas y el virus está cobrando fuerza y velocidad. La cooperación global es fundamental.
  2. El aumento repentino de la India es un recordatorio de que el virus está aprendiendo y adaptándose a nosotros más rápido de lo que estamos aprendiendo y adaptándonos a él. Covid, impulsado por variantes, es un riesgo continuo y creciente. La pandemia es más grave que nunca: más transmisible, más mortal
  3. Un progreso científico deslumbrante resultó en la vacunas. Pero la vacunación mundial está muy rezagada.
  4. Incluso en las mejores circunstancias, las vacunas tardan meses en controlar el virus. Y estamos lejos de las mejores circunstancias. A nivel mundial, las vacunas no aplastarían la curva a corto plazo, incluso si hubiera suficientes, lo cual no es así.
  5. Se necesitan semanas a meses para implementar las vacunas y semanas para que la protección se active. Las vacunas no ayudan a las personas que ya están infectadas con Covid y probablemente no ayuden mucho después de la exposición.
  6. No se puede confiar en nuestra actual infraestructura de vacunas para satisfacer las necesidades del mundo. Los países con un exceso de oferta pueden hacer mella, pero la producción de vacunas necesita un aumento gradual.
  7. Todos los tipos de vacunas que han demostrado su eficacia deben ampliarse lo más rápidamente posible. Novavax, J&J, AstraZeneca y otros son importantes, pero las vacunas de ARNm son las más prometedoras. Son nuestra póliza de seguro contra variantes, refuerzos y retrasos en la producción.
  8. Las vacunas de ARNm también son más rápidas de escalar y probablemente sean más seguras y efectivas. El manejo es cada vez más fácil y se pueden abordar los problemas de la cadena de frío. Son nuestra mejor esperanza para poner fin a la pandemia mundial. Pero la capacidad actual no está ni cerca de la necesidad global.
  9. Sí, las estimaciones optimistas muestran que habrá suficientes vacunas en 2021, pero las empresas no cumplieron con las proyecciones de producción de 2020 en un 96% y la producción general es solo 1/4 de la proyección para 2021.
  10. No podemos apostar vidas y la recuperación global a vacunas y producción inciertas. Los centros regionales de fabricación de ARNm son cruciales para proporcionar las mejores vacunas a nivel mundial lo antes posible.
  11. India, Corea del Sur, Singapur, Brasil y otros países de América Latina, Sudáfrica, Senegal y Ruanda tienen potencial para establecer una capacidad de fabricación de vacunas y podrían convertirse en proveedores de vacunas a nivel mundial.
  12. La transferencia de tecnología de ARNm es esencial. La pandemia es el problema más importante del mundo. Deberíamos actuar en consecuencia
  13. La transferencia de tecnología y el aumento de la producción a nivel mundial es el paso más importante que puede dar la administración de Biden para ayudar a poner fin a la pandemia. Los contribuyentes estadounidenses financiaron la vacuna Moderna. No compartir esta tecnología nos pone en riesgo si surgen variantes aún más peligrosa
  14. Variantes, ¡guau! Echa un vistazo a la impresionante marcha de B117 (variante inglesa devenida dominante en EEUU). Incluso con más de la mitad de nuestra población adulta vacunada, seguimos enfrentando el riesgo de brotes y las personas no vacunadas corren más peligro que nunca.
  15. En la pandemia de 1918, en muchos lugares, la segunda ola fue más mortífera que la primera. Me preocupa que estemos en la fase más peligrosa de la pandemia. Covid es más letal, más transmisible, en más lugares, circula a niveles más altos y hay más fatiga humana.
  16. A nivel mundial, se informaron 1.8 millones de muertes por Covid en 2020. Al ritmo actual, habrá aún más muertes en 2021. Pero esto no es inevitable; las pandemias no son desastres naturales… Una acción eficaz puede salvar al menos un millón de vidas este año.
  17. Es posible vencer a las enfermedades infecciosas. Si trabajamos juntos a través de las fronteras para luchar contra Covid, podemos salvar millones de vida
  18. Covid nos ha mostrado los costos de fallar, pero es posible un futuro más seguro y saludable.

La liberación de las patentes permitiría producirlas en mayor cantidad a nivel mundial y a menor costo, y  proteger más rápido a un mayor porcentaje de la población. Hasta un moderado como el senador demócrata Joe Manchin[3]  apoya la liberación de las patentes: haciendo referencia a que el gobierno de EEUU financio la investigación, el desarrollo y el despliegue nacional de las vacunas contra el coronavirus y que las farmacéuticas “no deberán generar ganancias de un producto patrocinado por los contribuyentes”: 18 mil millones de subsidios en la operación Warp Speed, Incluidos 1.000 millones para Moderna, y 1.450 millones para Johnson & Johnson.

Y si bien Pfizer, previendo conflictos como este no quiso subsidios, su socia BioNTech también ha usado  licencias de patentes propiedad del Instituto Nacional de Salud, desarrolladas con fondos de investigación del gobierno para el uso de su vacuna.

Biden hasta hora no ha tomado posición, más allá de “ayudar al mundo” (o sea India) declarado que “estamos en condiciones para poder compartir vacunas y conocimientos técnicos con otros países que realmente los necesitan”.

Buscando una diagonal Jake Sullivan, el asesor de Seguridad Nacional de Biden, aseguró este domingo que “Washington[4] está trabajando para lograr que las farmacéuticas que han desarrollado una vacuna contra el coronavirus la distribuyan por todo el mundo a precio de costo”, con el objetivo de acabar con la pandemia y aseguró asimismo que la representante de Comercio de Estados Unidos, Katherine Tai, estaba llevando a cabo «conversaciones intensivas» con la Organización Mundial del Comercio (OMC) para superar el problema de acceso a la vacuna, y apuntó que debería haber un «camino a seguir en los próximos días”. Por otra parte, Sullivan aseguró que Washington está «orgulloso» de lo que se ha hecho hasta la fecha para ayudar a India recordando que su país ha llevado «aviones militares cargados de oxígeno, cargados de materias primas para las vacunas, cargados de tratamientos que pueden ayudar a salvar vidas, y apuntó que siguen trasladando ayuda «lo más rápido posible».

«Estamos preocupados por las variantes, estamos preocupados por la propagación, estamos preocupados por las vidas que se pierden, y también por los efectos secundarios que pueden surgir mientras la pandemia está totalmente fuera de control en la India», agregó.

Pero si los contratos son confidenciales, ¿Cómo sabría cada gobierno que paga lo correcto? Y además esto no solucionaría la falta de producción actual, sino una solución de compromiso.

De cualquier modo, la discusión en las alturas del gobierno yanqui muestra la gravedad de la pandemia, y la preocupación por su curso. Y que la propuesta de liberación  de las patentes no es una cuestión ideológica, sino el único camino real, práctico y efectivo para enfrentarla: cada vez son más las voces que se levantan exigiéndola. Pero así como Frieden correctamente afirma lo harto evidente que “No se puede confiar en nuestra actual infraestructura de vacunas para satisfacer las necesidades del mundo”, tampoco podemos confiar ni tomar en serio la “preocupación”  del gobierno imperialista de Estados Unidos La liberación de las patentes debe ser asumida por las y los trabajadores y oprimidos como la principal bandera para enfrentar la pandemia, la que solo se impondrá luchando por ella.

 


 

[1]Biden está planteando avanzar en  una mayor intervención estatal en materia de planes de empleo, inversiones públicos, acceso a programas de educación y cuidado infantil, beneficios adicionales a los desempleados,  y un giro recaudatorio a las grandes empresas y los ricos, retrotrayendo el camino iniciado por Trump, apoyando la sindicalización de los trabajadores.

El establecimiento del salario mínimo de 15 dólares la hora (consigna de varios movimientos de lucha)  para los trabajadores de los contratistas federales, muestran sin embargo los límites de su discurso: nada de generalizar el tema para el conjunto de los trabajadores, y   habrá que ver hasta dónde llegan sus bríos: las propuestas deben pasar por el Congreso, y si en algo muestra su línea de continuidad es la más cerrada negativa a acudir a ningún tipo de movilización social en respaldo de sus propuestas

[2]https://www.telam.com.ar/notas/202104/549732-el-sistema-covax-de-la-oms-entrego-32-millones-de-dosis-de-vacunas-anticovid-a-70-paises.html

[3]https://theintercept.com/2021/04/28/covid-vaccine-generic-joe-manchin/

[4]https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/05/02/companias/1619974026_397382.html

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