• Durante meses fue citado como uno de los países ejemplo en combatir la pandemia. Pero en plena avanzada de la segunda ola, Uruguay se posiciona en el peor lugar a nivel mundial en relación a su número de contagiados por millón de habitantes.

Renzo Fabb

El cambio tan radical sucedió sólo en cuestión de semanas. Las nuevas cepas del virus recientemente descubiertas en Brasil fueron determinantes para hacer que, por ejemplo, durante la Semana Santa Uruguay haya reportado tantos fallecidos por Covid-19 como en todo el 2020.

En un país de sólo 3,5 millones de habitantes -una dimensión muy pequeña en relación a los demás países de la región- la vacunación avanzó relativamente rápido, habiendo inmunizado ya al 20% de su población. Sin embargo, vive un escenario similar al chileno: alta vacunación, pero también altos contagios.

 

Recordemos que el presidente derechista Luis Lacalle Pou fue felicitado y vitoreado por todo el arco político neoliberal de los países latinoamericanos por haber mantenido abierta la economía durante el año pasado. La economía uruguaya de todos modos se contrajo un 5,9%, pero los índices de la pandemia terminaron siendo -comparativamente con otros países- bastante buenos.

Pero ahora esa tendencia comenzó a revertirse rápidamente, y los números de contagios y fallecidos por Covid-19 en el país oriental empiezan a escalar rápidamente.

En ese contexto, el gobierno de Lacalle Pou se vio obligado a empezar a tomar medidas contra los contagios. La más significativa fue la suspensión de la obligatoriedad de las clases presenciales a mediados de marzo. En los últimos días el país oriental decidió cerrar las fronteras, pero el gobierno sigue negándose a otras medidas más estrictas.

Los supuestos ejemplos a seguir de la derecha latinoamericana como Piñera, Bolsonaro o Lacalle Pou, muestran su verdadera cara al dejar librada a su suerte a la población frente al virus, mientras protegen los intereses de los capitalistas.

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