• Sabiendo que las encuestas reflejan una casi segura derrota y con la excusa del voto por correro por la pandemia, Trump quiere postergar las elecciones. Republicanos y demócratas rechazaron el planteo.

Martín Mandeb

El jueves pasado, el presidente Donald Trump, pocas horas después de que se anunciara la caída del 9,5% del PBI estadounidense, comenzó a orquestar una nueva maniobra política que seguramente será motivo para hablar por algunos días en la campaña electoral estadounidense que acelera su ritmo.

El presidente norteamericano, muy pendiente tanto de los horribles guarismos que está colectando en las encuestas electorales así como del desastre socio-económico que se está viviendo en el país imperialista –a la caída económica arriba mencionada se le suma el desastre social de tener más de 150.000 personas fallecidas por COVID-19- levanto, en una serie de Tweets, un intento de propuesta de posponer las elecciones previstas para Noviembre, alegando que sería muy fácil realizar fraude electoral si la votación se realizara mediante el voto por correo.

Para el que no sepa, una modalidad posible de voto en Estados unidos consiste en el “voto en ausencia”, que permite a los votantes avisar que no se acercaran a las urnas para emitir su voto, pudiendo votar a su candidato mediante el servicio postal. Obviamente, debido a la pandemia que estamos atravesando, las circunstancias alientan a los votantes a no salir de su casa por el riesgo a contagiarse, y los lleva a votar mediante la modalidad de enviar el voto desde la tranquilidad de sus hogares1. Pero hasta el más inocente observador puede darse cuenta de que, más que un posible fraude electoral, lo que no deja dormir en las noches a Trump es la cada vez más fuerte posibilidad de ser derrotado en la próxima jornada electoral.

Esta burda maniobra que cualquiera puede ver, de todas maneras, tiene algunas sutilezas que los cuadros del establishment demócrata han comenzado a denunciar. Para empezar a alimentar esta peripecia trumpista y darle algún sustento material, las últimas semanas ha comenzado a producirse una serie de cambios en el servicio de correos estadounidense de la mano de Louis DeJoy, el director general del servicio desde mayo de este año, y que bastante alejado está de buscar una mayor eficacia a la hora de realizar el servicio. Esto, sumado a la crisis económica que está pasando el correo por la recesión generalizada que atraviesa el país, ha llevado a aumentar sus retrasos tanto en su servicio normal de envío de cartas, como ha retrasarse en el servicio electoral de voto por correo. Es por ello que, luego de un mes, en una elección tan importante como la de Nueva York no se han terminado de escrutar los votos2. Para empezar a denunciar esta maniobra que busca intrigar contra el proceso electoral, el mismísimo Barack Obama tuvo que utilizar parte de su discurso en el funeral de John Lewis para denunciar –sin mencionarlo- al boicot del actual presidente estadounidense al servicio postal como forma de ganar tiempo antes de enfrentar la ronda electoral3.

¿Qué tan lejos llegara este intento? No pareciera tener muchas posibilidades de llegar muy lejos, en estados unidos –nada más y nada menos que la democracia burguesa más importante del capitalismo- que llegará haber un retraso electoral sería poco menos que una tragedia, dado que las elecciones presidenciales se realizan ritualmente desde 1845 cada martes después del primer lunes de noviembre, y que cualquier movimiento en esa rígida democracia puede significar todo un cuestionamiento. Es por ello que solo horas después de publicadas las declamaciones presidenciales, el conjunto del liderazgo republicano de la Cámara de Representantes junto con otras figuras importantes del partido salieron a rechazar cualquier posibilidad de postergar la jornada electoral4.

De todas formas, aunque no triunfe la maniobra, puede que esta sea una sucesión de ataques a la credibilidad del juego electoral que no se sabe hasta dónde llegara. Al empezar a intrigar contra el proceso electoral, Trump está jugando con fuego y todo el establishment norteamericano lo sabe. Que se empezara a agitar contra la legitimidad de las elecciones desde nada más y nada menos que la Casa Blanca, en el marco de una crisis económica galopante y una rebelión popular con resultados inciertos; puede abrir una caja de pandora donde nadie se sabe dónde se terminaría. Se verá hasta donde, en su desesperación por no perder las elecciones, llega el mandatario norteamericano en sus maniobras y provocaciones, mas no se puede perder de vista que quizás este fuego puede incendiar al derechista presidente y volver incluso más interesante el movido año estadounidense.


1 Por ejemplo, 1.8 millones de personas votaron por esta modalidad en Michigan en las elecciones internas de este año, contra las 500.000 que habían optado por esa modalidad hace 4 años, en Kentucky este año dicha modalidad ha representado el 85% de la votación interna, y en Vermont aumentó en 1000% en relación al año pasado.

2 Vease “A month later, this New York City primary is still a train wreck and a warning to us all” https://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/a-month-later-this-new-york-city-primary-is-still-a-train-wreck-and-a-warning-to-us-all/2020/07/25/1c19f9c4-cb68-11ea-b0e3-d55bda07d66a_story.html

3 Vease “Read the Full Transcript of Obama’s Eulogy for John Lewis” https://www.nytimes.com/2020/07/30/us/obama-eulogy-john-lewis-full-transcript.html

4Nos referimos a Marco Rubio, Ted Cruz, y el líder de la mayoría en el senado, Mitch McConnell, entre otros. Vease “ Trump Floats an Election Delay, and Republicans Shoot It Down” https://www.nytimes.com/2020/07/30/us/politics/trump-delay-2020-election.html

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