• Trump impuso al primer estadounidense presidente del BID. Un puesto clave para sostener la hegemonía yanqui sobre Latinoamérica contra otras potencias en disputa.

Martin Mandeb

Luego de algunas semanas de negociaciones y roscas en las alturas, EEUU logró imponer su candidato a presidente en la elección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En este caso, el candidato que Donald Trump logró llevar a la victoria es Mauricio Claver Carone, el primer presidente no latinoamericano que tendrá esta institución.

¿Por qué hubo semanas de idas y vueltas diplomáticas en relación a este cargo? ¿Qué es exactamente el BID y cuál es su importancia? El BID es un banco fundado en 1959 de la mano de la OEA controlada por Estados Unidos con el supuesto objetivo de colaborar con el desarrollo económico y humanitario de América Latina a base de préstamos y proyectos económicos llevados adelante por algunos países que son miembros del organismo. En línea con esto, la pertenencia al banco tiene dos categorías distintas. La primera categoría la conforman los países que pueden recibir préstamos del BID (Básicamente, todos los países de Latinoamérica, con la notable ausencia de Cuba), y luego se encuentra la categoría de países que no pueden recibir préstamos por parte del BID (26 países, mayoritariamente europeos, EEUU, Canadá, Corea del Sur, Japón y China que ha ingresado al banco en tiempos recientes).

Los países de esta segunda categoría, lejos de tener una vocación solidaria con países sub-desarrollados, utilizan la pertenencia en este Banco para –mediante el aporte de dinero para realizar préstamos a los generalmente dependientes países americanos; mediante participación en proyectos económicos a los que no se puede pertenecer si no se es integrante del BID- ganar influencia política o ventajas para sus propias empresas multinacionales a la hora de realizar inversiones en los países que reciben el dinero.

El país que más utiliza el BID para estos objetivos es, por supuesto, Estados Unidos. Creador de la Llamada “Doctrina Monroe”; el principal país imperialista desde tiempos lejanos cuida su “patio trasero”, tanto para garantizar su dominio en el continente como para utilizar al mismo en su competencia con los demás países imperialistas existentes en el globo. En el BID no solamente es el principal inversor (Teniendo el 30% de las acciones del Banco) sino que aloja la sede de dicha institución, más exactamente en Washington DC.Es por esta estrategia política más general de EEUU que el BID fuera creado en 1959: A instancias del Presidente Eisenhower se fundó esta institución para tener un órgano más con el cuál intervenir en Latinoamérica, al calor del triunfo de la revolución cubana que tantos dolores de cabeza le traerías a tantos presidentes yanquis.

Era inevitable, entonces, que la elección del presidente fuera una puja entre distintos países. Ante la ya iniciada crisis económica subproducto del COVID-19, varios gobiernos se han tomado muy en serio la idea de la crisis como una posible oportunidad, y se lanzaron a una rosca por el principal cargo del organismo.

Por un lado, Trump postuló al ya mencionado Claver Carone, rompiendo una regla no escrita del organismo que hasta el día de hoy había tenido tan solamente presidentes latinoamericanos. Esta postulación no obedece a ningún tipo de azar. La candidatura de Carone tiene elementos políticos bastante claros: Hijo de una inmigrante Cubana de residencia en Florida, el nuevo presidente del BID es un ferviente anti-castrista y anti-chavista[1];  además de ser un defensor de la línea más dura que sostienen los republicanos en comparación con el partido demócrata. Al mismo tiempo, la candidatura de un yanqui tiene elementos simbólicos: al elegir un estadounidense en vez de uno de los tantos diplomáticos latinoamericanos que son lamebotas del imperialismo estadounidense, Trump le marcarle la cancha a los países que quieren disputarle la hegemonía política al país del norte. Dicho de forma más sencilla: Trump quiere mostrar quien manda.

Más exactamente, Trump busca mostrar sus garras a uno de sus nuevos rivales, y la elección de este organismo ha sido otra pelea entre ellos. Sucede que esta candidatura se dio en el marco de un intento que hubo por parte de algunos países del organismo que, con un apoyo tácito de China, buscaron impedir la victoria de Carone. No es ninguna noticia que el país asiático busca consolidar su influencia en el continente, desplazando en el camino a EEUU[2]. Es por ello que algunos países afines, como Argentina;u otros países con relaciones ambivalentes con Trump –como los países de la Unión Europea- se intentó realizar una maniobra que pasara la votación al próximo año, rezando por una posible victoria de Biden en la elección presidencial que permitiera elegir otro candidato en 2021[3].

Finalmente, Trump pudo sortear la maniobra que buscaba posponer la elección y pudo votar a su candidato con el apoyo de algunos fieles servidores como lo son el Brasil de Bolsonaro (que se rumorea obtendrá la vice-presidencia del organismo), Colombia, Uruguay y Japón entre otros países menos importantes.  De todas maneras, este triunfo súper-estructural es solamente la punta del Iceberg del combate político que se está llevando adelante para lograr preponderancia hegemónica en el continente. Ante el incierto escenario que prepara la pospandemia, la disputa hegemónica entre China y EEUU no hace más que prometer nuevos episodios.


 

[1]Al punto de que denunciaba la ilegitimidad del régimen venezolano en fechas tan tempranas como el año 2012, con Chavez aún en vida y donde esta acusación no tenía ningún tipo de eco ni siquiera en los sectores escuálidos. Véase “Mauricio Claver-Carone, un opositor de Cuba y Venezuela al frente del BID” https://elpais.com/economia/2020-09-13/mauricio-claver-carone-un-opositor-de-cuba-y-venezuela-al-frente-del-bid.html

[2]Al día de hoy, China es la mayor inversora de la región, habiendo invertido hasta 67 millones en Venezuela, algo que a EEUU no le hace ni gracia. Véase “¿Por qué nos importa tanto el BID?” https://www.clarin.com/economia/-argentina-importa-bid-_0_-tpZtjFiN.html

[3]El gobierno argentino, que se apresta a nuevos acuerdos con China, quería obtener la presidencia para su propio país no por un mentado interés anti-imperialista, sino para arrodillarse ante los intereses políticos del país asiático.

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