Terremoto en Haití, un desastre natural con repercusiones capitalistas

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Johan Madriz

Este sábado se dio un nuevo desastre natural en la ya golpeada Haití, sin embargo, sus consecuencias son resultado de la expoliación capitalista e imperialista de la isla.

En la mañana del sábado un terremoto de magnitud 7.2 sacudió Haití, con epicentro en el suroeste del país afectando principalmente las ciudades de Jeremie y Les Cayes, que se mantienen incomunicadas debido a un deslizamiento de tierra que cortó la carretera de acceso. Desde entonces se han presentado decenas de réplicas y al menos 9 con magnitudes superiores a 4 grados.

El siniestro ha provocado, hasta el momento, la muerte de al menos 1300 personas y 5700 heridos. Además, destruyó unas 300 viviendas y otras 5 mil sufrieron daños considerables. En la última década el país ha sufrido otras dos catástrofes graves. En 2010 un terremoto provocó la muerte de 200 mil personas y 300 mil heridos. En 2016 el huracán Matthew, golpeó esta misma zona con un saldo de 800 fallecidos. Ahora, las labores de rescate se realizan a contrarreloj ante el avance de la tormenta tropical Grace en dirección a la isla.

La situación se agrava por la inestabilidad política producto del asesinato del expresidente Jovenel Moïse y la lucha por el poder subsecuente, producto de lo cual se impusieron medidas represivas (como el estado de sitio y la ley marcial) y el incremento de las acciones de las pandillas.

Si bien la fuente de estos desastres es un factor natural, las consecuencias son completa responsabilidad del capitalismo explotador que mantiene al país en la miseria. La interferencia del imperialismo, gobiernos corruptos y represivos y una clase capitalista parasitaria ejercen niveles de expoliación y explotación brutales.

La descomposición social es impresionante: un 60% de la población se encuentra en la pobreza, más de seis millones sufren hambruna, el 70% de la población activa está desempleada y la esperanza de vida no llega a los 60 años. La inflación y la devaluación de la moneda son flagelos que limitan cada vez más la posibilidad de acceder a los mínimos bienes y servicios, por eso mismo, Haití es uno de los países con mayores niveles de inseguridad alimentaria, con más del 20% de niños y niñas en desnutrición.

Los centros médicos ya se encontraban abarrotados y minutos después del terremoto ya la mayoría estaba colapsada. La inseguridad, provocada por pandillas que controlan grandes sectores, ha dificultado el envío de cuerpos de rescate y de atención médica a las zonas más afectadas. El Primer Ministro Ariel Henry decretó el estado de urgencia para intentar hacer llegar ayuda.

La ayuda internacional llega a cuenta gotas y es administrada por las ONG o las instituciones gubernamentales que desde hace años han dado pie al término “economía del desastre”, que hace referencia al enriquecimiento de empresarios y políticos a partir de la ayuda humanitaria que recibe el país.

Se torna urgente un cambio de régimen que saque a toda la podredumbre del gobierno y que el pueblo movilizado determine las bases de un nuevo gobierno que atienda los intereses de los sectores explotados.

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