• La semana pasada, el reportero del Washington Post Robert Costa entrevistó al senador Bernie Sanders. La entrevista en línea dejo muchas definiciones sobre cuál va a ser el rumbo que tomen sus seguidores en las próximas elecciones.

Por Cristian de la Torre

La aparición de Bernie, al igual que todas sus apariciones post campaña presidencial, tuvo un fin claro: el de bajar las expectativas de sus votantes y hacerlos apoyar a Biden y al Partido Demócrata.

Sanders reafirmó en casi todas las preguntas la línea oficial demócrata mientras que apoyaba, sin crítica alguna, a Biden. También hizo alusión a «Medicare para todos» y «una economía que funcione para todos» sin decir palabra de cómo se avanzaría en esa línea apoyando sin más a un candidato que está en contra. En cuanto a su oratoria se lo vio muchísimo más moderado que en la campaña presidencial.

Un gran ausente en la entrevista fue la catástrofe sanitaria y económica que están viviendo millones de trabajadores estadounidenses en medio de la crisis mundial por el COVID-19.

En materia internacional Bernie apunto sus cañones hacia China y declaró que “en términos del coronavirus”, el historial de China era “muy, muy problemático, por decir lo menos” y “muy incorrecto”. Con esta declaración Sanders se puso del lado de la campaña contra China que está siendo impulsada por los demócratas y los republicanos. De está manera se «solidariza» con Biden, quien a finales de abril lanzó una campaña de derecha en la que atacó a Donald Trump por «ceder» ante Xi Jinping y encubrir la supuesta responsabilidad de su gobierno por haber dejado que el virus se propagara en Estados Unidos y en el mundo. De esta manera (aunque el tratamiento de la crisis de la pandemia por el régimen chino fue sin duda criminal) ayudan correr el ojo de la opinión de millones de la política negacionista criminal de Trump y el establishment yanqui.

Algunos votantes de Bernie Sanders seguramente se preguntaban cuales serán las medidas progresistas que pueden esperar de un gobierno de Biden, y Sanders dio un panorama. Costa le preguntó en un momento qué plan tenía para hacer «girar a izquierda» a Biden en el ámbito de la salud. Bernie dijo que “apoyaba fuertemente a Joe” y que “Medicare para todos es la dirección que tenía que tomar”. “Voy a hacer mi mejor esfuerzo para mover a Joe en esa dirección… Creo que una forma de avanzar en esa dirección es bajar la edad de elegibilidad para Medicare de 65 a 55”.

Hasta el momento la única medida progresista a la que podrían aspirar los votantes de Sanders sería aparentemente esa… aunque Biden no ha dicho ni mu sobre eso. Incluso aunque lo hubiera hecho, muy progre no es. Allá por 2016, Hillary Clinton barajaba una propuesta de bajar la edad del Medicare a 50 años.

Sanders lanzó, no obstante, alguno de sus slogans populares llegando a declarar que era momento de “decirle a la clase multimillonaria que esta economía va a cambiar y que no puede basarse en la codicia y el egoísmo”. Pero… ¿quién la va a cambiar? ¿Biden? En ese caso no habría tenido sentido alguna la propia candidatura de Sanders en primer lugar.

Costa también consultó sobre quién era el mejor compañero que podía tener Biden en la cabeza del gobierno. El senador esquivó la bala diciendo que la elección del vicepresidente era «personal y no ideológica». También se le preguntó sobre a qué «políticos progresistas» deberían nombrar en el gabinete de Biden, a lo que remitió al entrevistador a la página web del partido demócrata progresista.

El apoyo de Sanders a la candidatura conservadora de Biden es aún más grave dado el contexto de crisis económico-sanitaria, la creciente oposición al gobierno y la simpatía que empiezan a tener la juventud con el socialismo en Estados Unidos.

La clase dirigente y sus lacayos políticos en un comienzo se centraron en el riesgo que tenía el virus no en las personas sino en la economía. Recordemos que a fines de marzo apareció la ley Cares, que representó un multimillonario rescate que frenó un desplome en el mercado de valores pero que a su vez obligó a las empresas a exigirle a los trabajadores que vuelvan sus trabajos, exponiéndolos al virus de una forma criminal.

Con respecto a esta ley de salvataje, que se va a traducir en una carga sobre los trabajadores, Sanders no hizo mención algunat. La votación fue unánime en el Senado. Desde este momento, desde el comienzo de la crisis del COVID-19, Sanders se posicionó detrás de Biden. Son manifiestos los claros límites de su «revolución política».

La reforma del partido demócrata como estrategia pareciera estar debilitada. Reflejo de esto es que al final de la campaña de Sanders, el movimiento juvenil que apoyó su candidatura no logró reflejarse del todo en las urnas.

Este disgusto juvenil y trabajador que apoyó a Sanders, en el marco del fracaso completo del capitalismo estadounidense para contener la pandemia, necesita comenzar a buscar una alternativa más radical e independiente de todos los partidos del imperialismo estadounidense.

La construcción de un partido independiente del establishment, un partido socialista que no esté atado a los compromisos con la dirección demócrata imperialista, es una necesidad que no surge de la cabeza de ningún izquierdista afiebrado: en un punto, ese partido ya existe en los miles de jóvenes que apoyaron la campaña de Sanders, su dirección la sostiene atada al establishment demócrata.

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