Acaba de saberse la renuncia de Evo Morales y García Linera del gobierno de Bolivia. A lo largo del día la situación se fue agravando. Mientras el gobierno cedía frente a los golpistas acordando con la OEA una nueva elección, la derecha avanzaba exigiendo su renuncia incondicional con el apoyo del Ejército.

Desde la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie rechazamos la renuncia de Evo Morales y García Linera. Estamos completamente en contra de que frente al movimiento de la burguesía, la clase media alta reaccionaria, la policía y las Fuerzas Armadas se renuncie a la presidencia amparándose en la defensa de la “institucionalidad” que fue cuestionada en primer lugar por los golpistas.

Siguiendo los precedentes nefastos de Allende en Chile, de Lula en Brasil y tantos otros, la defensa de las “instituciones” en este caso implica entregar la suerte de las masas a la reacción golpista. Morales y García Linera hacen todo lo contrario de lo que deberían: convocar a enfrentar a los golpistas en las calles y una huelga general revolucionaria para derrotarlos.

Morales y Linera capitulan vergonzosamente a un golpe de estado para defender la “institucionalidad”, que implica en este caso aceptar las reglas del juego de la avanzada fascistoide. Las “instituciones” a las que entregan mansamente el poder son las que se aprestan a pasar por encima de los derechos democráticos de las mayorías trabajadoras.

La Corriente Internacional Socialismo o Barbarie repudia esta decisión y llama al pueblo boliviano a seguir en las calles, a ocupar comunidades y lugares de trabajo para enfrentar el golpe de Estado. Un gobierno reaccionario y fascistoide en el poder gracias a esta decisión implica retroceder en todas las conquistas de las masas desde el octubre boliviano del 2003.

Es necesaria una movilización continental de los pueblos para rechazar el golpe de estado y rodear de solidaridad al pueblo boliviano.

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