• ¿Quemar barbijos? El problema es determinar aquello que se pretende quemar. En la sociedad occidental, las quemas se pusieron a la moda en el siglo XIV, cuando la iglesia hizo de este un método masivo para zanjar discusiones.

Marian Busch

El problema es determinar aquello que se pretende quemar. En la sociedad occidental, las quemas se pusieron a la moda en el siglo XIV, cuando la iglesia hizo de este un método masivo para zanjar discusiones. Margarita Porete, filósofa medieval, ardió en el año 1310 por escribir en lengua vernácula un libro sobre el alma que prescindía de la autoridad de la iglesia. En 1600, Giordano Bruno fue quemado por defender la teoría coopernicana de que la tierra gira alrededor del sol y añadir que el sol es una estrella más entre tantas y que vivimos en un universo infinito, donde tiene que haber infinitos mundos como la tierra. El cardenal que procesó a Bruno fue el mismo que 16 años más tarde obligó a retractarse a Galileo Galilei. ¿A qué vamos con esto?

La quema de barbijos tiene un gran punto en común con las viejas quemas europeas: La irracionalidad de la doctrina contra el conocimiento. Años de posmodernismo, de relativismo mediático, años de ocultar y humillar a los investigadores y pensadores que no trabajan para las grandes patronales, tuvieron sus consecuencias: Una hora de personas que frente a los análisis de epidemiólogos a lo largo del mundo, claman que vivimos en una falsa pandemia y salen a quemar barbijos exigiendo que todos nos quememos en un virus originado por el modelo productivo de los de siempre: los que tienen la tierra y los que acumulan el capital. Sobre las provocaciones anti-ciencia, gobiernan genocidas como Trump y Bolsonaro. Las quemas que negar las evidencias científicas del cambio climático propicia, son las de millones de hectareas de selvas, bosques y humedales. Cinco siglos han deformado la cara de las clases sociales dominantes, pero no tanto sus mecanismos. La respuesta de los de abajo deberá ser siempre contra ese oscurantismo. El fuego revolucionario no quema filósofos, científicos, libros ni barbijos, hace arder la opresión para que todos seamos libres de ver.

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