• El gobierno de Chile, con 238 casos registrados a la fecha, ha decretado el día de hoy estado de excepción constitucional de catástrofe por un lapso de 90 días. Cuarentena efectiva y aumento de presupuesto de salud son la solución, no la militarización del país.

Por Nicolas Mestre

Durante los días anteriores, Piñera titubeaba respecto a medidas de fondo que permitieran resguardar a la población de la pandemia de Coronavirus que afecta al mundo, que comenzaba su fase de expansión comunitaria recientemente.

La medida decretada por el gobierno permite a los militares tomar el control del territorio nacional, restringir la circulación y reunión de personas en espacios públicos, establecer toques de queda, vigilar el funcionamiento de los servicios de uso público, entre otras medidas.

Este giro en la política sanitaria del gobierno, que venía tomando medidas a destiempo, sin realizar un resguardo efectivo de la medida de cuarentena principalmente en lo que respecta a los lugares de trabajo y transporte, resulta a todas luces una medida desproporcionada, considerando que los niveles de contagio aún siguen siendo pocos, focalizándose mayoritariamente los casos en algunas ciudades, particularmente en la zona oriente de Santiago, Talca y Chillán.

En este sentido, como hemos planteado recientemente, el COVID-19 ha resultado ser la coartada perfecta del gobierno para desmovilizar a la población. Utilizan un tema de salud pública, que requiere medidas efectivas y a tiempo, que atañen a la prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, como un problema de “orden público”. Es una estrategia que han utilizado otros gobiernos, como el de Macron en Francia, quien con tasas de infectados muchísimo más altas, con 7.669 casos, comenzará a militarizar el país.

Evidentemente, el problema de la pandemia del Coronavirus es grave y es necesario tomar medidas de fondo, pero estas no pasan por restringir las libertades democráticas y entregar el país al control de los militares, sino por medidas de higiene pública, fundamentalmente, la cuarentena de la población, lo que implica restringir las actividades de producción económica de bienes y servicios, a las estrictamente necesarias, sin afectar el salario ni la continuidad del empleo de las y los trabajadores, aumentar la capacidad de la red de salud haciendo uso público de las redes de salud privadas de modo tal de garantizar el diagnóstico y tratamiento. Precisamente, desde el día de ayer comenzaban a manifestarse trabajadores del comercio en Santiago exigiendo medidas que apuntaban a hacer efectiva la cuarentena.

Resulta por lo demás un discurso totalmente hipócrita del gobierno el aparecer ahora preocupados por la salud de la población, cuando desde que asumió su segundo período presidencial, Piñera no ha hecho una sola reforma importante que mejore la red de salud pública, que arrastra hace décadas un grave desfinanciamiento, mientras sigue favoreciendo el lucro de la salud privada y el negocio de las Instituciones de Salud Previsional (ISAPRES), a costa de miles de personas que año a año mueren esperando una atención digna, oportuna y de calidad.

La solución para este problema no está en las fuerzas armadas, sino en reformar el sistema de salud público, cuestión que al gobierno poco o nada le interesa realmente.

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