Perú: las protestas resisten la represión y el gobierno habilita la intervención militar

El gobierno de Dina Boluarte ensaya una salida aún más violenta y autoritaria, luego de que la brutal represión que ya se cobró 49 muertos no pueda aplacar las movilizaciones.

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Las protestas en Perú se mantienen firmes e incluso en crecimiento a pesar del brutal operativo represivo ordenado por el gobierno. En consecuencia, desde este domingo, la presidenta Dina Boluarte declaró el Estado de emergencia y la intervención de los militares en las regiones de Lima, Cusco, Callao y Puno.

Ya son 49 los muertos por la masacre que ordenó el gobierno de Boluarte desde que el congreso destituyó a Castillo, el pasado 7 de diciembre. Sin embargo, desde la semana pasada las manifestaciones y los bloqueos han ido en aumento, replicándose en más de 100 puntos del país.

La declaración del Estado de Emergencia y la intervención militar intenta responder de manera aún más violenta y asesina a la oleada de movilizaciones, que rechazan el golpe parlamentario contra Castillo, exigen un llamado inmediato a elecciones y en algunos casos también la convocatoria a una Asamblea Constituyente y el repudio a todo el régimen político.

El Estado de Emergencia implica la suspensión de los derechos constitucionales de inviolabilidad del domicilio y libertad de tránsito y reunión, por lo que el gobierno gira -por ahora temporalmente- hacia un régimen marcadamente autoritario.

El epicentro de las protestas es el sur del país, de mayoría Quechua y Aymara, un sector históricamente marginado por los sucesivos gobiernos y las élites de Lima. En esa región es donde Castillo concentró la mayor cantidad de votos y donde más tenazmente se expresa el repudio a la ultraderecha representada en la familia Fujimori.

La decisión del gobierno de militarizar estas regiones se produce después de que, este sábado, las principales concentraciones de manifestantes en el sur anunciaron que marcharan hacia Lima desde este lunes.

Por su parte, la presión internacional sobre Boluarte ha ido en aumento, luego de la terrible masacre perpetrada por las fuerzas de seguridad, y que fue denunciada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que visitó el país esta semana. Sin embargo, Boluarte sólo hizo unas cínicas declaraciones pidiendo «perdón por los muertos» pero aclarando que «no va a renunciar». Horas después de pedir «perdón», ordenó el despliegue militar.

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