• Al día de ayer se contabilizaban 14.043.176 de contagios por coronavirus a nivel mundial y 597.583 de muertos.

Ayelén Obladi

Estados Unidos y Brasil se llevan el aporte del mayor porcentaje, formando ya desde hace tiempo el primer y segundo puesto de infectados, mientras India se halla en el tercer lugar y en Sudamérica, Perú aparece con un gran número de casos, ocupando el sexto puesto a nivel mundial.

La pandemia que viene azotando al mundo desde ya hace alrededor de 6 meses, no sólo no tiene a desaparecer, sino que hoy llega a números desorbitantes tanto de infectados a nivel mundial, como de fallecidos como víctimas del COVID-19. En ese sentido, no sólo que la pandemia no desapareció, ni bajó su nivel, sino que estamos viviendo picos en Latinoamérica, India y Sudáfrica, números impresionantes y crecientes en Brasil y sostenidos en Estados Unidos, mientras parece reflorecer tanto en China como en Europa.

El caso de Estados Unidos es escandaloso, con 26,06% de los contagios y 23,26% de las muertes globales, y la enfermedad seguía avanzando con fuerza en los estados del sur, como Florida, Texas y California.

Mientras Brasil concentra el 14,42% de los contagios y 13,05% de los fallecimientos por coronavirus en todo el mundo.

El virus sigue avanzando especialmente en India, donde vuelven a batirse récords diarios de contagios, con cerca de 39.000 casos desde hace unos días. En Sudáfrica -quinto con más casos y vigésimo segundo con más decesos-, se registran cerca de 365.000 infecciones, equivalentes a 0,628% de su población. Mientras Israel, hace tres días superó la barrera de los 50.000 casos confirmados.

En sudamérica, Chile parece mantenerse pero se encuentra aún en los primeros puestos; y Perú aparece con picos desorbitantes, mientras en Argentina el crecimiento día a día de casos inimaginados hasta hace unas semanas, parecen ser tendencia sostenida (1)

Los números por sí solos nos dan cuenta de las características de una pandemia desconocida como ésta, que consecuentemente nos muestra un devenir también desconocido por lo cuál lógicamente a muchos sorprende al día de hoy, que la pandemia no sólo siga presente en el mundo sino que los casos vayan cada vez más en aumento. Pero al mismo tiempo y por sobre todas las cosas, esos números y los países aportantes de los mayores porcentajes también nos hablan del lado archi político de la pandemia, como una cuestión no meramente biológica sino social, política y económica.

En los casos de Estados Unidos y Brasil, desde un principio la política negacionista, oscurantista y ani-científica en sintonía con sus ideología fascistoides que muestran el desprecio de esos gobiernos por sus poblaciones, puso en evidencia ese costado político, ya que no es casualidad que ocupen los puestos principales quienes desde el primer momento tomaron medidas de privilegiar la “economía” antes que la salud.

Pero el problema y el trasfondo político no se coloca sólo en esos mounstruos de países, sino también y cada vez de manera más transparente, en América Latina y Europa. Y es que en América Latina, en países como Argentina, donde los números de contagios crecen exponencialmente, rompiendo récords semana a semana, el gobierno de Alberto Fernández decide pasar a una fase de flexibilización de la cuarentena, justo en el momento de crecimiento y cuando la pandemia gira hacia América Latina, en pleno invierno y con un sistema de salud poblado en más de un 60% ya, con el argumento también de “la economía” y tras movilizaciones de la derecha anti-cuarentena.

Mientras tanto, en Europa, particularmente en España el rebrote parece ser la norma. Cuando ya hace algunas largas semanas se había vuelto a la llamada “nueva normalidad”, con eventos de todo tipo abiertos, todos los comercios, las plazas llenas, etc.los casos en conglomerados de población reaparecieron. En total, el virus ha sido detectado en más de 267.000 personas. De ellas, 28.400 han muerto. El país permaneció durante más de tres meses en estado de alerta —entre el 14 de marzo y el 21 de junio—, un periodo en el que la población fue confinada en sus hogares para contener la enfermedad (2). Hoy, se detectaron focos de contagio en varias regiones -Andalucía, Aragón, Cataluña y las islas Baleares, entre otras- y la cantidad de nuevos casos de coronavirus alcanzó magnitudes que no se registraban desde mediados de mayo.

Es decir, al día de hoy, ya no es sólo Estados Unidos y Brasil, gobiernos seudo-fachos quienes deciden levantar cuarentenas (hasta ahora drásticamente la única medida realmente comprobada de prevención) exponiendo a sus poblaciones, como producto de las presiones de las burguesías mundiales que pretenden continuar con el lucro y el incremento de sus ganancias mientras la población, en especial los trabajadores, los negros y los pobres del mundo sufren la pandemia y los contagios como las muertes, sino que se demuestra que gobiernos de todos los colores no están dispuestos hasta el final a cuidar la salud de la población. Ahí están quienes levantaron cuarentenas y tienen que volver marcha atrás y quienes las levantan en plena posibilidad de pico de contagios, y los resultados que al día de hoy tenemos, con más de 14 millones de infectados in crescendo a nivel mundial.

El tema de porqué levantar la cuarentena en todo el mundo aparece de la misma manera: ¡la economía! ponen el grito en el cielo periodistas de tv, políticos y parte de la población desprevenida. Los pequeño empresarios, comerciantes y trabajadores cuentapropistas parecerían ser quienes más lo sufren y en nombre de éstos, pero fogoneado por quienes manejan el mundo y no están dispuestos a perder un peso, vamos hacia un mundo que bate récord en números de contagios y una pandemia que sigue avanzando, cobrándose la vida (¡y la economía!) principalmente de millones y millones de trabajadores, pobres y comunidades negras como en el caso de Estados Unidos, quienes son los primeros a los que se los obliga a “salir”, aglomerarse en centro de trabajo, barrios y hospitales, en los cuales no hubo inversiones reales durante todo este tiempo, para generar una cuarentena garantista y aportar a que cuando se levante, las condiciones sean las mejores para poder sobrellevarla. Todo eso, mientras los millonarios vuelven a la normalidad desde sus casas en la playa, sus trabajos por celular y sus clínicas privadas con la mejor atención del mundo.

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