El volcán Masaya, la Laguna de Apoyo, el Momotombo, el Lago de Nicaragua y la mística rebeldía de Solentiname despiden hoy al poeta nicaragüense. ¡Buen viaje a Ernesto!

-Heidy Valencia

Por Johan Madriz

Este lunes 1 de marzo murió el poeta, sacerdote y revolucionario Ernesto Cardenal en Managua, Nicaragua.

Nació en Granada en 1925 y desde temprana edad externó su pasión por las letras por lo que cursó estudios de literatura en México y Estados Unidos. En 1957 ingresaría al monasterio trapense Gethsemani en Kentucky, EUA. Producto de su rígida vida monástica fue formando su propio estilo literario. “Aunque no esté escribiendo poesía, el trabajo manual, que incluye limpiar inodoros, es una práctica de estilo, porque la humildad y sencillez de estos trabajos seguramente perfeccionará mi estilo literario, dándome más sencillez, claridad, expresión directa”[i], dijo años después.

Tras ser ordenado sacerdote, en 1966, fundaría la comunidad de artistas de Solentiname, una sociedad de experimentación y desarrollo artístico pero que también fue refugio para las y los guerrilleros del Frente Sandinista que luchaban contra Somoza. “Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario“, dijo al recibir el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía en 2012.

Tras el triunfo de la revolución asumió como Ministro de Cultura desde donde impulsó a nivel nacional iniciativas como los “Talleres populares de poesía”, inspirado en la experiencia de Solentiname. “Hemos hecho en Nicaragua algo que nunca se había hecho en el mundo: que obreros, indios, campesinos, empleadas domésticas, soldados, policías hicieran poesía y buena poesía moderna”.

Cardenal fue uno de los exponentes de la teología de la liberación y como tal se enfrentó al Vaticano. El papa Juan Pablo II le prohibió ejercer labores sacerdotales, impedimento que se mantuvo durante casi 35 años hasta que en 2019 fue “perdonado”.

Permaneció al frente de la cartera de Cultura hasta 1987 cuando comienzan a deteriorarse sus lazos con el FSLN ante las derivas autoritarias de Daniel Ortega. Renuncia públicamente al Sandinismo en 1994 y se convierte en un bravo crítico de Ortega lo que lo llevó a sufrir persecución política y procesos judiciales por causas fabricadas.

Durante las protestas de abril de 2018 contra el gobierno de Ortega-Murillo dijo: “Ahora repentinamente en todo el país han surgido los jóvenes en protestas, tomándose las calles. Algo que no se esperaba porque la juventud parecía dormida, o que sobre ella había caído una losa sepulcral. Mi hermano (Fernando) lo habrá visto ahora desde la eternidad. Nicaragua en todas partes ha resucitado“. En diciembre de ese año le dedicó el Premio Internacional Mario Benedetti a Álvaro Conrado, joven de 15 años asesinado en las protestas.

 

 

“Su poética ha creado un movimiento literario en toda Hispanoamérica denominado Exteriorismo. ¿En qué consiste esta poética? Digamos que el exteriorismo es en verso lo que en narrativa se llamó ‘objetivismo’: anulación de elementos metafóricos, retóricos y líricos; el subjetivismo es remplazado por recursos que expresen y encaucen la corriente sentimental, algo así como el ‘correlato objetivo’ de T. S. Eliot; el yo lírico es remplazado por una serie de personajes históricos o ficticios; en pocas palabras, la poesía exteriorista es la expresión genuina del anti-romanticismo. El mismo Cardenal nos dice: ‘El exteriorismo es la poesía objetiva: narrativa y anecdótica, hecha con los elementos de la vida real y con cosas concretas, con nombres propios y detalles precisos y datos exactos y cifras y hechos y dichos. En fin, es la poesía impura’”[ii].

Según su amiga, camarada y también escritora Gioconda Belli, Ernesto “quiso diseminar la poesía y montó talleres donde la gente de los barrios aprendía que cualquier hecho sencillo de sus vidas podía ser contado en verso. Pero el exteriorismo que caracterizó su obra no se contagiaba. Era suyo. Fue él quien lo usó magistralmente, tanto para contar el fragor de la lucha, como para hablar de las estrellas. Su poema, Canto Nacional, dedicado al Frente Sandinista, lo reprodujimos en mimeógrafo y lo pasamos de mano en mano en los setenta. Él puso en palabras el dolor y la esperanza de esa lucha tenaz”[iii].

Canto Cósmico (Fragmentos)

Los cuerpos celestes
y los nuestros.
«Estrellas caminantes» -los caldeos. (A las no fijas.)
En griego caminante es planetes, así que
habitamos una estrella caminante.
Los hombres que formamos el Hombre
o mejor dicho formaremos.
O tenemos por delante solamente
un planeta pelado como Marte.
Una nube en forma de hongo levantándose lentamente
en el horizonte…
La Guerra de las Galaxias que llamó el Wall Street Journal
«Dólares caídos del cielo».
Wall Street Journal Neandertal.
Pero no. Tenemos por ejemplo
la evolución del tiburón primitivo hasta convertirse en paloma.
El instinto de muerte en el hombre
no es heredado de antecesores animales.
También la biología enseña:
los animales pacíficos son favorecidos por la selección.
Los grupos asesinos dentro de una misma especie no prosperan.
(Somozas, Pinochet, etc.) Los gorilas son meditabundos,
les gusta pasar el tiempo en contemplación.
Que la solución de todos los problemas sociales de China
era el amor
fue descubierto 5 siglos antes de nuestra era.
La ayuda del hombre al hombre
que para Plinio es Dios.
La encarnación de Dios en nuestra biología.
En nuestra condición todavía de mamíferos.
Jesús: con los cromosomas de Adán…
A sólo 1 millón de años del Pithecanthropus erectus.
El gobierno enraizado en el cielo que decía Confucio.
No los dólares del cielo.
Hemos dejado excremento en bolsas plásticas en la luna.
Ya antes conocieron el mes lunar los mayas
errando sólo 34 segundos.
34 segundos
en un tiempo para ellos infinito, sin principio ni fin.
Los enemigos de la evolución (Somoza etc.)
Contra-evolucionarlos.
¿Cómo puede haber desempleo en el planeta?
Pero hay una torre que queremos construir, decía Chuang-Tsé
que llegue hasta el infinito.
Comemierdas contraevolucionarios.
En aquel día hasta la belleza física será igualitaria.

(…)

Seguir viaje.
Y aquel viaje muy jodido.
La telefoneada inesperada de Managua
a la última isla de las Antillas:
«Ernesto, murió Laureano»
En el vuelo Trinidad-Barbados-Jamaica-Habana-Managua
mirando mar, y mar, no podía pensar en otra cosa.
Ya que hemos nacido desahuciados
lo mejor es morir Héroe y Mártir
como vos moriste.
Claro que hubiera sido mejor que no murieras nunca,
con tal que tu esposa y tus hijos y tus amigos y el mundo entero
no murieran nunca.
Cuando lo bauticé de 20 años en Solentiname
porque quería pasar de su protestantismo alienado de allí
a nuestro cristianismo revolucionario
no quiso tener un padrino y una madrina
todo el Club juvenil campesino fueron sus padrinos y madrinas.
Sobre todo su obsesión por la Revolución.
Fascinado con el marxismo pero sin querer nunca leerlo.
Muy inteligente, pero sin querer formarse intelectualmente.
La persona más mal hablada que he conocido.
Pero el que decía las «malas palabras» con más pureza.
Una vez, comentando el Evangelio en la misa:
«Esos magos la cagaron llegando donde Herodes».
O, sobre la Santísima Trinidad (su resumen):
«Los tres jodidos son uno solo».
La noche que me confesó frente a la calmura del lago:
«Ya no creo en Dios ni en ninguna de esas mierdas.
Creo en Dios pero para mí Dios es el hombre».
Pero siempre quiso ser mi monaguillo en la misa.
Nadie le podía quitar ese puesto.
Su expresión más frecuente: ME VALE VERGA.
Hijo mío y hermano Laureano,
hijo indócil y cariñoso
como todo hijo con su padre
y como además yo no era tu verdadero padre
fuiste sobre todo mi hermano
hermano bastante menor en años
pero sobre todo compañero
¿esa palabra te gusta más verdad?
La que más amabas después de la palabra Revolución.
Compañero Sub-Comandante Laureano,
jefe de los Guarda Fronteras:
Digo junto con vos, que nos vale verga la muerte.
No quería hacer este pasaje.
Pero me dirías en aquel tu lenguaje poético de aquellas misas
traducido después a tantos idiomas, hasta el japonés
(les costará traducirte)
«Poeta hijueputa decí a esos jodidos mis compañeros de Solentiname
que me mataron los contrarrevolucionarios hijos de la gran puta
pero que me vale verga».
Como aquel «que se rinda tu madre» de Leonel.
Siempre me decías allá que querías ya irte a la guerrilla.
Y yo: «Con tu indisciplina allí te fusilan».
Hasta que se cumplió tu sueño con el asalto a San Carlos.
«Aquí los vamos a joder a estos jodidos».
Las balas que te tiraban los guardias. Y tu relato después:
«¡pas! ¡pas! ¡pas! ¡Puta! Allí fue cuando me sentí muerto».
Pendenciero, fiestero, mujerero,
rebosante de vida pero sin temer la muerte.
Poco antes de morir me había dicho tranquilo en Managua:
«Allí es encachimbado. Cualquier día yo puedo morir en una emboscada».

No has dejado de existir:
Has existido siempre
y existirás siempre
(no sólo en éste,
en todos los universos).
Pero es cierto,
una sola vez viviste,
pensaste,
amaste.
Y ahora estás muerto.
Es estar digamos como la tierra, o la piedra, que es lo mismo,
«la piedra dura porque esa ya no siente».
Pero no, nada de piedra dura,
sí estás sintiendo,
más allá de la velocidad de la luz
del final del espacio que es el tiempo,
totalmente consciente,
dentro de la conciencia
vivicísima
de todo lo existente.
LAUREANO MAIRENA ¡PRESENTE!
El jodido avión retrasándose en cada escala.
Ya era muy noche en el mar. Yo no podía dejar de pensar…
Yo quisiera morir como vos hermano Laureano
y mandar a decir desde lo que llamamos cielo
«Rejodidos hermanos míos de Solentiname, me valió verga la muerte»

De Antología nueva Ernesto Cardenal. Madrid, Editorial Trotta, S.A., 1996.


[i] Extraído de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47605357

[ii] Extraído de https://www.alastorliterario.com/articulo/ernesto-cardenal-poesia-interpretacion/?fbclid=IwAR3xSl2N-dLZSbG0oiucSxN8k-bnjsFy7YSyx0DYulvPMaVpPKR_F75RNBs

[iii] Extraído de https://elpais.com/cultura/2020/03/01/actualidad/1583097960_185042.html?fbclid=IwAR07s8TGN2zBqL0-1l9TV2XU39tUo2zf4qUlk3VvR9PYpZKRhqMOjeB4SJY

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