• Envueltos en banderas españolas (actuales, fascistas y falangistas) y sin respetar el distanciamiento social, salen desde el 10 de mayo con ollas, cucharones, palos de golf y hasta criadas obligadas a cacerolar por ellos, para protestar contra el Gobierno por la gestión del COVID-19.

Por Socialismo o Barbarie Estado Español

Ayer volvieron a salir, por quinto día consecutivo, los vecinos del barrio de Salamanca – militares, religiosos, del Opus Dei y demás lacra social – a manifestarse contra el Gobierno de Sánchez-Iglesias por las calles ricas de Madrid. Un movimiento que se hace llamar “Resistencia Democrática” y que nace en el distrito de Salamanca, con epicentro en la calle de Núñez de Balboa y que ha tenido réplicas en los barrios de Aravaca, Pinar y Chamartín, todos ellos los barrios con las rentas per cápita más altas de la capital. En el caso del barrio de Salamanca, son 91.154 euros la renta bruta media al año.

Envueltos en banderas españolas (actuales, fascistas y falangistas) y sin respetar el distanciamiento social, salen desde el 10 de mayo con ollas, cucharones, palos de golf y hasta criadas obligadas a cacerolar por ellos, para protestar contra el Gobierno por la gestión del COVID-19.

Piden la dimisión de Sánchez, tildan al Gobierno de “socialcomunista” y asesino y llaman a elecciones generales. Exigen verdad y libertad al son de himnos marciales como “La muerte no es el final”. “Virus es el coletas y su panfleto comunista” declaran a los periodistas.

Los mismos que culpaban a las feministas de toda (y absolutamente toda) la crisis del coronavirus en España por haber salido a manifestarse el 8M y que tachaban a Sánchez de sepulturero, son los primeros en salir a protestar para levantar la cuarentena ya. Justamente es la minoría parásita, egoísta y explotadora la que está saliendo estos días a las calles a exigir el fin de la cuarentena. La libertad que defienden es la de abrir los negocios y explotar a sus asalariados en tiempos de pandemia a pesar del rebrote bestial que eso supondría. No les basta con que el Gobierno defienda el beneficio de las grandes empresas. Su gran frustración es no tener un gobierno con PP y Vox que aplique un tremendo ajuste a la clase trabajadora, que se salte cualquier medida sanitaria al estilo Bolsonaro o Trump para proteger la “economía”. No es ninguna sorpresa decir que el PP obtuvo un 41% de votos en este barrio y VOX un 20%, siendo el segundo partido más votado.

Con el beneplácito y apoyo explícito de Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid del PP, y Almeida, alcalde de Madrid del PP, estos grupos se encuentran “como Pedro por su casa”, saludando a la policía que, como mucho, contesta que “es la hora del paseo, circulen un poquito”. Y es que mientras las más de 43.000 multas interpuestas por la policía local se concentran en los barrios populares y obreros de Vallecas y Carabanchel, en Núñez de Balboa han caído apenas 20 multas de 600 € (el mínimo) durante las concentraciones.

Estas manifestaciones claramente reaccionarias y anti-cuarentena vienen después de semanas de dura ofensiva por parte de las derechas. La derecha más rancia del estado – ya desde que se formó el gobierno de coalición PSOE-Podemos – no soporta y echa bilis en todas direcciones por tener que ver al “coletas” en el Gobierno. Empezaron responsabilizando al Gobierno de las dramáticas cifras de fallecidos y tachándole de sepulturero, y ahora, siguiendo el estilo Trump, están equiparando el confinamiento y la desescalada con una dictadura.

La diferencia de clase que exponen estas manifestaciones son evidentes. Empezando por la renta anual de los barrios pudientes, pasando por la “actuación” (o más bien la nula actuación) de la policía – ya hemos visto cómo ha actuado la policía en los barrios trabajadores durante el estado de alarma – y hasta la diferencia de tasa de contagio entre barrios (siendo siete y hasta doce veces mayor en otras zonas).

Actualmente no hay oposición por izquierda a este Gobierno supuestamente progresista que le plante cara a la derecha. La izquierda reformista ha cerrado filas con el Gobierno de PSOE-Unidas Podemos que a pesar de haber descargado el peso de la crisis a las empresas con ERTEs y de no haber dado más que migajas a la clase trabajadora (préstamos para el alquiler, encarecer los despidos, ERTEs que aún no han sido pagados), “es el mal menor”.

Ante la ofensiva de la derecha y ultraderecha nos toca pasar a atacar. Desde la izquierda revolucionaria no podemos dejarle ni un ápice de aire a esta lacra. La pandemia no ha detenido la lucha de clases y nos toca enfrentar la crisis económica y social que se nos viene. Tenemos que pasar a la ofensiva y plantear una alternativa anticapitalista a este Gobierno que se autoproclama progresista y de izquierdas pero que ha demostrado ser un fiel defensor de los intereses de la patronal y los capitalistas.

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