• En los últimos días se vivieron momentos de gran tensión en la península itálica debido al anuncio de una nueva cuarentena hecho por el gobierno de Giuseppe Conte. Turin, Milán, Roma y Nápoles, entre otras ciudades, fueron escenario de fuertes enfrentamientos entre manifestantes y la policía.

Facundo Cormano

El día 26 el gobierno central decretó el toque de queda a partir de las 18hs. Los reclamos no se hicieron esperar y rápidamente las calles se colmaron de manifestantes. Desde comerciantes hasta trabajadores, estos últimos los más golpeados por la actual crisis de la pandemia.

El reclamo parte de que el Estado italiano no dio una respuesta a las necesidades de los de abajo durante la primer cuarentena de forma suficiente. Los ingresos de gran parte de la población se vieron diezmados y la actividad económica cayó fuertemente.

En ciudades como Turín o Nápoles, un sector de la movilización se radicalizó y comenzó a saquear tiendas de todo tipo. Ante esto, la respuesta del gobierno fue desatar una feroz represión que terminó con decenas de detenidos y otros tantos heridos.

Tanto el Conte como los gobernantes regionales y municipales temen que la situación siga escalando debido a la fuerte crisis social que se vive en el país. Ante esto, aprobaron un paquete de ayudas por 5.000 millones de euros destinado a bares, comerciantes, etc. Pero no se habla para nada de los ingresos de los trabajadores que son los más afectados durante esta crisis.

La situación podría extenderse a otros países del “viejo continente” como Alemania o España donde los casos de Covid-19 siguen aumentando exponencialmente durante la segunda ola de contagios, amenazando fuertemente con volver a saturar los sistemas de salud, generando una nueva crisis sanitaria.

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