Por Claudio Testa

Como dice uno de los clásicos de la salsa caribeña, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.

Por lo menos, eso debe estar pensando más de uno de los “especialistas” y “expertos” en temas de nuestro continente latinoamericano. Esos que desde los falsimedios del Sur o del Norte ponían a Chile en el podio de los Estados que son el gran ejemplo de “orden y progreso” neoliberal… Chile era muy diferente de los eternos protestones de otros países del continente, entre ellos Argentina.

Esa fábula, en verdad ya venía muy deteriorada. Durante la presidencia anterior, la de Michel Bachelet (2014-2018), a pesar de decirse “socialista” y de gobernar en coalición con el Partido Comunista chileno y otras falsas organizaciones de “izquierda”, también se sucedieron períodos de intensas protestas. Es que Bachelet con sus socios y sostenedores (en primer lugar, los antiguos partidos que se decían de “izquierda” como el Partido Socialista y el PC), traicionaron todas y cada una de sus promesas, como por ejemplo terminar con la escandalosa estafa del sistema de jubilación privada (las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP).

Lo único que logró esta coalición falsamente “de izquierda”, fue que en las siguientes elecciones presidenciales triunfase el candidato de recontra-derecha neoliberal. Es decir, el multimillonario Sebastián Piñera Echenique, que asume el mando en marzo de 2018.

Pero ese “voto castigo” a la falsa “izquierda”,llevó al poder a la derecha más recalcitrante. Fue lo que lograron la presidenta Bachelet y su colaboradores del PS, el PCH y Cía, gracias a la estafa y desilusión que su precedente gobierno implicó para las masas trabajadoras, populares y juveniles que los habían votado.

Eso generó lo que podría llamarse una “ilusión óptica”, pero en verdad, político-social. Muchos “observadores”, “expertos” y “analistas” confundieron el “voto castigo” a la traición de Bachelet, el PS y sus socios, con una conversión de los trabajadores al credo neoliberal… y también, en general, de los sectores juveniles y populares.

La consecuencia es que estos 19 meses que lleva Piñera en el gobierno, han sido de medidas neoliberales y pro patronales brutales. La situación de los trabajadores chilenos y de también de la (mal) llamada “clase media” y la juventud ha venido empeorando día a día… sin que, lamentablemente las corrientes de la izquierda moviesen un dedo…

Como de costumbre, tanto el Partido Comunista Chileno (PCCh) como el Partido Socialista de Bachelet se limitan a hacer críticas en el parlamento y en la prensa, y emitir suaves declaraciones.No hubo (no hay) de esas organizaciones ningún llamado a la organización ni movilización de los trabajadores y la juventud, ni mucho menos de promover medidas de lucha práctica y de unidad de acción. Menos todavía llaman a los sindicatos (en los que conservan cierta influencia) a que muevan un dedo.

El diario del PCCh, por ejemplo, anuncia el miércoles 23pasado una acción que debe haber hecho temblar a Piñera. Informa que sus nueve diputados en el parlamento chileno están promoviendo “una Acusación Constitucional contra el Presidente Sebastián Piñera”. Y añaden: “Estamos trabajando en ello. Estamos preparando jurídicamente el escrito. Necesitamos 10 firmas y como bancada ya tenemos 9, hoy mismo.

“Sabemos que son varios más los que estarían dispuestos a poner la firma. Sabemos que el Partido Humanista y otros también están hablando de una acusación”, agregó.

Por su parte, otro diputado, Hugo Gutiérrez, explica que “hemos empezado con el estudio de una acusación constitucional contra el Presidente Piñera. Creemos que esta es la forma de fiscalizar los actos de gobierno y a la primera autoridad, dado que en este país la renuncia no está contemplada en nuestra Constitución vigente.” (“El Siglo”, diario del PCCh, 23/10/2019)

Dicho de otro modo: “que siga gobernando la bestia de Piñera que ya ha hecho asesinar a más de cien manifestantes, la mayoría jóvenes. No podemos exigir que se vaya, porque la Constitución (de Pinochet) no ‘contempla’ su renuncia.”

Por su parte, la posición del Partido Socialista no es menos vomitiva: Dada la situación, anuncia que no va a concurrir a la reunión de partidos citada por Piñera (¡es “piantavotos!”)… pero de ninguna manera exige, como mínimo, que se vaya ya! Tampoco condena expresamente la matanza desencadenada por sus sicarios contra los manifestantes, ni llama a movilizarse. (Ver “PS y Frente Amplio deciden restarse de reunión con el Presidente Piñera en La Moneda”, “La Tercera”, 24/10/2019)

En resumen: los dos partidos tradicionales chilenos que se dicen “de izquierda” –el Partido Socialista y el Partido Comunista, que en el siglo pasado inicialmente enmarcaron las luchas de los trabajadores– están por fuera del verdadero combate contra el asesino Piñera. Como sería “pianta votos” reunirse con él, no van a aceptar su invitación a La Moneda. Pero allí termina su lucha.

El odio de los ricos al pueblo movilizado

La salida a la calle de las masas juveniles y de trabajadores es un hecho que, de profundizarse y obtener triunfos, podría producir cambios profundos en la situación chilena. Con toda razón, muchos jóvenes y trabajadores ven esta posibilidad… y por eso se están jugando la vida en las protestas.

Pero no tendríamos el panorama completo, si no nos enteramos de cómo ven esto desde la vereda de enfrente. Es por eso que se han difundido mundialmente las declaraciones de la esposa del presidente Piñera… y sus temores.

Vamos a transcribir algo de este “bestseller” porque es imperdible.Hablando con una amiga, la “primera dama”Cecilia Morel opina así:

“Yo creo que lo más importante es tratar de nosotros mantener la cabeza fría, no seguir calentándonos, porque lo que viene es muy, muy, muy grave.”

Luego expresa: “Adelantaron el toque de queda porque se supo que la estrategia es romper toda la cadena de abastecimiento, de alimentos, incluso en algunas zonas el agua, las farmacias, intentaron quemar un hospital e intentaron tomarse el aeropuerto, o sea, estamos absolutamente sobrepasados, es como una invasión extranjera, alienígena, no sé cómo se dice, y no tenemos las herramientas para combatirlas.”

Algunas acotaciones y comentarios que ayudan a comprender lo que tiene en la cabeza la gran burguesía chilena:

* Los que protestan no son seres humanos, sino alienígenas. O sea una especie peligrosa de animales extraterrestres que nos invade seguramente para destruir todo, y asíexterminarnos (como puede verse en las películas de Hollywood). Aunque eso la desesperada doña Cecilia no lo dice expresamente, la única conclusión posible es que hay que liquidar a estos malvados extraterrestres que pretenden comer todos los días, en vez de pagar como corresponde el aumento del metro (subterráneo) que nosotros (los únicos y verdaderos seres humanos) hemos decretado.

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