Madrid: histórica movilización del sector sanitario contra la gestión genocida de Ayuso

Unas 650 000 personas según los organizadores salieron a la calle el pasado domingo 13 de noviembre para defender la Sanidad Pública de los recortes de Isabel Díaz Ayuso.

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Trabajadores y trabajadoras de la sanidad pública y usuarios/as protagonizaron una de las movilizaciones más masivas desde hace tiempo.

Este es el resultado, por ahora, de unas urgencias médicas desbordadas producto del desmantelamiento continuado que la presidencia de la Comunidad de Madrid ha llevado a cabo desde el minuto cero de su mandato. Una gestión que desde las calles se tacha no tan solo de errática, sino de irresponsable y criminal.

En 2020 y con el contexto de la pandemia la presidenta del PP cerró los SUAPS (Servicios de Urgencia de la Atención Primaria). Desde entonces, los únicos centros funcionales para dar servicios de urgencias extrahospitalarias (recetar medicamentos, hacer breves chequeos y en definitiva dar algo de alivio médico sin la necesidad de pasar por un hospital) eran los SAR (Servicios de Atención Rural.

Hace menos de un mes, Ayuso llevó a cabo el plan de remodelación del servicios de urgencias extrahospitalarias: cerrar los SAR y abrir los PAC (Puntos de Atención Continuada). Lo que antes eran los SUAPS y los SAR por separado, ahora bajo un mismo nombre. En definitiva, Ayuso ha recuperado los centros que ella misma eliminó hace dos años, con tal de mejorar su imagen de cara a las elecciones autonómicas de 2023.

Sin embargo, la medida ha traído más problemas que soluciones, ya que para la reapertura de los antiguos SUAPS no se ha contratado nuevo personal médico, lo que ha dejado a muchos centros PAC sin médicos/as. A día de hoy, de los 78 centros de urgencias extrahospitalarias, 49 tienen médicos en las plantillas y los 29 restantes solo cuentan con profesionales de enfermería y servicio de videoconsulta.

Además, la enorme carga de trabajo sumado a la precariedad de las medidas (muchos trabajadores y trabajadoras fueron reubicados con apenas antelación) llevaron a varios profesionales de la sanidad a pedir la baja médica ante la imposibilidad de cumplir sus funciones. Ayuso no tardó en culpabilizar a la y los sanitarios acusándolos de intentar boicotear su nuevo modelo, en un claro ejercicio de cinismo.

Ya el 22 de octubre más de 20 000 personas salieron a las calles de Madrid en lo que fue un primer aviso de lo que se venía. Por entonces, los sindicatos CCOO, UGT, AMYTS, CSIT y SATSE habían registrado la convocatoria de huelga indefinida para el 25 de octubre . Ese mismo día los sindicatos excepto AMYTS llegaron a un preacuerdo para abrir los 78 centros levantando así la huelga antes de llevarse a cabo. El 27 de noviembre entra en vigor el nuevo modelo de Ayuso, y ante la crisis sin precedentes en el sistema sanitario, los 4 sindicatos rompen el preacuerdo mientras AMYTS continúa adelante con su huelga indefinida, empezándola el 7 de noviembre y vigente, al menos, hasta el día de hoy.

La marea blanca no solo se quedó en Madrid, también viajó a Santander, donde cientos de manifestantes se concentraron en la plaza del Ayuntamiento, cuyo alcalde actual es del PP, en defensa de la Sanidad Pública.

Las imágenes de Madrid reflejan hartazgo frente a unas políticas criminales y recesivas hacia los derechos de las clases trabajadoras y populares en materia de sanidad. Y en un contexto de crisis no solo sanitaria, sino económica, social y medioambiental, es clave salir a las calles a manifestarse y organizarse con el fin de construir una alternativa a las políticas de Ayuso y poner por delante nuestros intereses como clase trabajadora, como aumentar la contratación de sanitarios/as, mejorar las condiciones laborales y mejorar los salarios por encima de la inflación.

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