El impacto mundial de The Joker y Parasite refleja la creciente conciencia política contra la desigualdad y la barbarie del sistema capitalista. Son síntomas de un hartazgo global hacia una forma de vida agotada e insoportable.

 

“Parasite”: comedia negra sobre el (negrero) capitalismo surcoreano

Por Guillermo Pessoa

Por  Argentina pasaron en sala pocos títulos Boon (realizó siete), uno es The Host y por streaming Netflix: Okja. Hay casi unanimidad de los críticos de cine en catalogarla como “obra maestra”. La categoría de “obra maestra” para la última realización de Boon se basa en la valoración de una comedia negra que va in crescendo, hasta convertirse en un thriller que bordea el mejor cine de terror y que de principio a fin (y esto sería lo más importante para dicha crítica) “resulta una muestra de la lucha de clases en un país capitalista desarrollado en la época de la globalización”. Flor de alegoría, si las hay.

Pensamos que la película tiene méritos innegables cuando se remite a mostrar la polaridad social extrema, denigrante, que ocasiona el capitalismo “made in Corea” (con el riesgo no siempre evitado de subrayar demasiado: por ejemplo la escena del sofá en la casa de los millonarios) en un más que logrado planteo rayano en la picaresca. Y el grotesco. Los pares familia pobre y desclasada vs familia nueva rica; la primera con viveza “callejera” y la segunda metida en su torre de marfil incapaz de distinguir lo obvio, las viviendas de unos y otros con sus exacerbados contrastes 1:  unos entre comidas exóticas que no preparan y baños que son casi un mono ambiente y otros  encorsetados subterráneamente, comiendo cuando pueden y hasta nadando en su propia mierda y las violentas escenas finales (quizás lo más flojo del film) que no contamos para no caer en el hoy llamado spoiler. Esa picaresca bien lograda como señalábamos, nos recordó a clásicos de la comedia italiana como Feos, sucios y malos y nos pareció un poco más forzada (porque remite a otro género y a otra posibilidad de expresión artística) la correspondencia con Casa tomada, que más de una crítica creó encontrar 2.

Pero sin dudas, su mérito mayor, “global”, es ofrecernos una pintura de dos horas sobre el funcionamiento y las consecuencias del capitalismo (negrero) sur coreano: modelo ejemplar de la segunda mitad del siglo XX para todo liberal bien pensante y lo hace consiguiendo que no podamos despegarnos de lo que allí ocurre a la vez que pasamos por diversas y cambiantes sensaciones: incredulidad, indignación, regocijo, repulsión, humor… todo eso siendo concientes (y Parásitos, en donde la tecnología aparece más que recurrentemente, se encarga de recordárnoslo) de que dicha situación no pertenece a una aldea medieval francesa durante alguna peste o epidemia, sino a uno de los llamados “tigres asiáticos”, boom y ejemplo del cacareado y vitoreado capitalismo tardío.

La película se nos va como un suspiro y seguramente nos preguntábamos cómo terminaría, cómo acabaría la situación. Y allí creemos se halla su punto más débil: en su resolución. La habilidad del padre de la familia pobre en planear (aunque él abjure de todo plan) emprendimientos que terminen mutando en un ascenso social y que seguramente los expondrá a engaños como los que ellos perpetraron, repitiendo de esa manera el círculo ad eternum y el propio sistema social, es “su” gran alegoría, la “salida” que por decirlo de alguna manera, ésta nos propone. 3

Pero no es esto en resumidas cuentas, lo esencial. La obra de Boon Joon Ho resulta un enorme fresco social en gran medida virtuoso aunque imperfecto a veces, pero siempre revulsivo y por la forma en qué lo muestra (su puesta en escena), logra sacudirnos mientras nos  hace reflexionar y provoca que nunca estemos ajenos o indiferentes a lo que allí sucede. La prueba de ello y lo más importante es lo que “sentimos” todos cuando se encendieron las luces de la sala: esta comedia negra, sardónica, dura hasta el patetismo, nos devela la mugre que es el capitalismo sur coreano y lo que puede llegar a hacer y hace de los individuos y ciertos sectores sociales del país asiático. Dicha especificidad, denigrante, extrema, alienada en su más vasta acepción que allí vemos, conforma uno de los rasgos más groseros del capitalismo como sistema económico mundial de esta segunda década del siglo XXI. Parásitos exhibe en clave de comedia negra parte de ese ácido calidoscopio, con humor y sordidez. Allí está su iluminación y en ese develamiento radica el motivo de su éxito.


Notas:

1: Por ejemplo, esta idea de los que viven “arriba y abajo” era un lugar común de caricaturas alemanas en la época de Marx, algo que lo influyó para su metáfora de “estructura y superestructura”. Agradecemos el dato a Roberto Sáenz.

2: Fundamentalmente por el contexto económico social: el capitalismo extremo de Corea del Sur el cual no conocemos a fondo y la emergencia del bonapartismo reformista peronista de sus primeros años que es donde (supuestamente) está ambientado el cuento de Cortázar, principalmente porque los hermanos propietarios sienten terror por el avance del “otro”, mientras que en el film, los propietarios se sienten seguros y felices con la irrupción de esos “otros” en su casa, siendo víctimas de sus engaños, algo que el espectador sí reconoce. Si bien, como en un rizo, hay otro ocupante subterráneo de la casa que sí provocará pánico en aquellos que lo descubran.

3: Dentro de una crítica que en líneas generales consideramos injusta hacia la película, hay una reflexión aguda sobre este aspecto de un crítico argentino: “(el film), se refugia en la burla sentimental a los ricos y la exaltación demagógica de los pobres; lo que se llama ‘pobrismo’. Desde luego a esta maratón maniquea en relación a los ricos estúpidos y vacuos, debe corresponder un opuesto ‘pobre’ dotado de la elemental panoplia del pobrismo y la mendicidad. Es curioso cómo se tiene aquí a la burguesía por un lado y al subproletariado por otro, sin imaginar a la clase obrera.”( Ángel Faretta, Parásitos, un film parásito en “A sala llena” 24 enero 2020).

No le pedimos a las películas “salidas” a lo que “muestran”, pero aquí  la omisión de dicho sujeto social es total, lo que nos lleva a desestimar aquella afirmación: “film que expresa la lucha de clases, etc, etc”. Como decíamos en otra nota, preferimos los finales en donde, como en los personajes de Fellini y más atrás los de El Gordo y el Flaco, éstos luchaban solitos y…perdían. Ésa era su (gran)   enseñanza: nadie de abajo triunfa sólo.

 

 

El Oscar del malestar: Guasón y la representación de la nueva década.

Por Heloisa Azurduy

El Guasón recibió 11 nominaciones al Oscar 2020. La película lidera la carrera por la estatuilla en esta edición del premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. A pesar de que los críticos de cine acusar a la producción de «alentar» la violencia, la película que cuenta la historia del villano de Batman es la favorita del público y se ha convertido en un símbolo de las rebeliones populares que marcaron el año 2019. El malestar es tan grande que no hay otra película que represente tan bien nuestra situación política, económica y social. Este año veremos el Oscar del malestar.

“Olvídate de la ficción, acá primero creamos las condiciones para ver la peli”, dijo un joven rebelde de la ciudad de Quito. El estreno de la película del payaso con trastornos mentales que lucha por integrarse a la sociedad fue muy particular en Ecuador. Una ola de protestas contra los ajustas del Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzó a estallar en el país. Hubo varios días de manifestaciones, con varias personas muertas y heridas. La capital del país, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, fue tomada por miles de personas con molestias y náuseas del capitalismo.

“No protestamos solamente contra las medidas económicas de ahora, también luchamos contra una exclusión y una desigualdad histórica”, dice una joven originaria de Cotacachi. El hecho que derribó el decreto 883, colocó a Ecuador como protagonista de las manifestaciones sociales en América Latina, poniendo en la calle trabajadores, pueblos originarios, mujeres y juventud. Se arrojaron piedras a la policía que venían con armas para reprimir la catarsis social, las paredes de la ciudad fueron pintadas con frases que dejan en claro las indignaciones y se quemaron varios neumáticos para hacer barricadas. Parecía ficción. Hace recordar de la imagen del bromista encima de un auto, mientras una furiosa masa de personas incendiaba la ciudad de Gotham.

Durante manifestaciones contra las medidas económicas impuestas por el FMI en Chile.

El drama protagonizado por Joaquin Phoenix y dirigido por Todd Phillips es el décimo mejor calificado de todos los tiempos en el sitio IMDB (Internet Movie Database). Es cierto que no es una película que da placer ver. Durante la transmisión en el cine, pasamos por varias emociones diferentes. Sentimos odio, indignación, tristeza y mucho malestar (¡Los sentimientos están en exceso!). Sin embargo, el cine imita la realidad y demuestra cómo la sociedad está enfermando. El replanteamiento que causó la película de Phillips es una demostración de que estamos incómodos y que algo debe cambiar.

«¿Soy solo yo o el mundo se está volviendo loco?»

La clásica frase de Guasón podría muy bien dirigirse a aquellos que plantearon una serie de críticas a la película y lanzaron varios adjetivos peyorativos con la intención de culpar al humorista en bancarrota por el mal de la sociedad. El largometraje provocó controversia en los Estados Unidos por presuntamente “glorificar la violencia” y estaba relacionada con los ataques que tuvieron en el país de Donald Trump. Sus críticos temen que pueda inspirar a los jóvenes a cometer los actos representados en la pantalla. “Peligroso, violento, inconsciente y problemático”. Los críticos querían culpar la saga de Arthur Fleck (El Guasón) por los problemas del mundo capitalista en decadencia.

En medio de toda esta repercusión, el cine de Aurora en Colorado se negó a mostrar la producción. El establecimiento sufrió un ataque en 2012, durante la proyección de Batman – The Dark Knight Rises, que dejó 12 muertos y 70 heridos. ¿Es normal entrar en pánico en un país que registró más de 251 tiroteos masivos solo en el año 2019? Los datos provienen del Gun Violence Archive[1] (GVA- Archivo de violencia armada en traducción libre) y provocan debates interesantes sobre los verdaderos desencadenantes de actos de violencia. Considero que no es normal, es otro episodio grave que destaca el problema de la sociedad capitalista que usa la violencia como sumisión y poder.

Otra información que debe considerarse es que tener armas de fuego en los Estados Unidos es un derecho y es agresivamente defendido por los llamados buenos ciudadanos. La 2ª Enmienda a la Constitución del país considera que la posesión de armas de fuego es «… necesaria para la seguridad de un Estado libre, la existencia de una milicia bien organizada, el derecho del pueblo a poseer y usar armas no puede ser violado». La cultura de la bala ha estado presente durante años en el país del tío Sam. Más de 38 mil personas murieron a tiros el año pasado, según datos publicados por GVA.

Ante las críticas en las redes sociales, el director Todd Phillips pidió al público que le diera una oportunidad a la producción y que saque sus propias conclusiones. «La película trata sobre la falta de amor, el trauma infantil y la falta de compasión en el mundo. Creo que la gente puede manejar este mensaje», dijo. «Para mí, el arte puede ser complicado y, a veces, el arte está hecho para ser complicado. Si quieres arte sin complicaciones, tal vez deberías tomar lecciones de caligrafía, pero hacer cine siempre es un arte complicado».

La 92ª ceremonia de lo Oscar ya está programa. El 9 de febrero veremos el premio más importante del cine internacional. No sabemos si el Guasón realmente llevará la estatuilla en forma de caballero sobre un pedestal. Esperamos que sí y que el séptimo arte continúe trayendo reflexiones. Los jóvenes que salieron a las calles en Ecuador, Chile, Bolivia, Hong Kong, Líbano y en los cuatro puntos cardiales del mundo muestran que nadie puede soportar este mundo enfermo que tiene como norte la ganancia y la explotación de las personas.


[1] El Archivo de violencia armada considera los “tiroteos masivos” son aquellos en que al menos cuatro víctimas resultaron heridas o asesinadas, sin mencionar al autor. La información se lanzó en 2019, o sea, es posible que este número sea mucho mayor.

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