• En diversos medios de comunicación, especialmente estadounidenses, se viralizó la noticia de que distintas empresas especializadas en bio-medicina están vendiendo muestras de sangre de pacientes recuperados de Covid-19 a precios desorbitantes, que van desde los $350 a los $40000 dólares.

Por Agustín Sena

Se trata de muestras que se están utilizando para intentar desarrollar tests de inmunidad, es decir, identificar a las personas que ya se han contagiado del virus y desarrollado inmunidad al mismo, siendo una potencial opción para empezar a levantar o alivianar las cuarentenas a lo largo de todo el mundo, ya que estas personas podrían exponerse al mismo sin riesgo de contagio. En este sentido, el desarrollo de tests de anticuerpos sería un avance progresivo en la medida en que podría, si no reemplazar, al menos complementar científicamente y de manera paulatina la medida medieval de las cuarentenas. Al mismo tiempo, la presión creciente de la burguesía a lo largo y ancho del globo por “volver al trabajo” (y a la ganancias) también tiende a elevar la demanda de estas muestras, creando todos los factores para que las farmacéuticos y los laboratorios privados hagan un negocio millonario (otro más) con la pandemia.

La industria de la bio-medicina, de por sí una de las más rentables en condiciones de normalidad, está sacándole todo el provecho a la crisis generada por el Coronavirus. Mientras los gobiernos nacionales muestran a cada paso su incompetencia estructural para contener el contagio y el colapso sanitario, las multinacionales del rubro hacen negocios sin ningún tipo de frontera. En EEUU, con una legislación directamente privatista, la empresa CantorBioConnect, de Los Angeles, comenzó una campaña en marzo para recolectar muestras voluntarias (es decir, gratis) de pacientes recuperados, a los que se contactaba por las redes sociales. Una vez con las muestras, esta empresa las revende a precios exorbitantes a los laboratorios a de todo el mundo que efectivamente desarrollan las investigaciones y los tests, exponiendo su carácter puramente parasitario, sacando miles de dólares de la enfermedad sin aportar nada a su cura.

En otros países, como Inglaterra, donde la legislación prioriza el abastecimiento de este tipo de insumos por parte del Estado, las farmacéuticas encuentran la forma de evadir las restricciones, haciendo las transacciones fuera del país e importando las muestras. En estos casos, la alta demanda y los altos precios se ven favorecidos por la incapacidad del Estado para abastecer a los laboratorios. Bajando del campo de los negocios al del trabajo científico, muchos investigadores han debido buscar otros canales de abastecimiento ante los precios impagables: “por los altos precios, científicos en Gran Bretaña dicen que tuvieron que acudir a conexiones personales y al ‘boca en boca’ para conseguir las donaciones de sangre que necesitan”1.

En una muestra más de irracionalidad capitalista, los criterios unilaterales de la ganancia empresarial parecen tornar inutilizable todos los avances técnicos y científicos acumulados por la humanidad a lo largo de cientos de años de investigaciones médicas. Existen las tecnologías necesarias para desarrollar los insumos y poner en práctica test que permitirían aliviar la cuarentena para cientos de miles (o incluso millones) de personas, pero se vuelven casi inútiles cuando están en manos exclusivas de los burgueses.


1 New York Times – “Blood samples, vital for antibody tests, sold at exorbitan rates”, 1/5/2020.

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