• Una verdadera batalla se desató en la capital del Líbano cuando una manifestación que exigía la destitución del juez que investiga la explosión ocurrida en el puerto de Beirut fue atacada por francotiradores. Se contaron 6 muertos y 30 heridos. Se agudiza la crisis del régimen político libanés.

Agustín Sena

La manifestación fue convocada por las organizaciones chiítas Hezbollah y Amal. Los organizadores denunciaron la presencia de francotiradores apostados en las azoteas de la zona, que habrían abierto fuego contra los manifestantes. La violencia escaló rápidamente: se denunció el uso de armas de guerra, rifles de asalto y lanzagranadas en las calles de Beirut.

La movilización se disipó en pocos momentos y el gobierno libanés militarizó el centro de la capital. Los tanques del ejército desfilaron por las calles y se desplegaron cientos de efectivos militares. Sin embargo, los francotiradores que iniciaron el ataque no han sido identificados hasta el momento.

Hace pocos días, el juez que investiga la explosión ocurrida en el puerto de Beirut, Tareq Bitar, ordenó el arresto del diputado Ali Hassan Khalil, perteneciente a Amal. En dicha explosión murieron más de 200 personas y por lo menos 6000 resultaron heridas.

Una crisis interminable

La escalada de violencia armada del día de hoy abre un nuevo capítulo en la interminable crisis política libanesa. Además de la mentada explosión, el país viene de atravesar una crisis hiperinflacionaria y devaluatoria. La libra libanesa se depreció un 95% durante el 2020, licuando las condiciones de vida de la población.

Aunque los actores que iniciaron el episodio del día de hoy no fueron identificados, esta escalada de violencia remite a las luchas intestinas de un régimen político en descomposición. Los partidos del régimen capitalista libanés (sean cristianos, sunnitas o chiítas) no han dado salida alguna a la crítica situación que vive la población trabajadora del país.

Es más: han hecho todo lo posible para empeorar la situación. Así lo demuestra al explosión de Beirut, un caso de trágica negligencia estatal capitalista. La única salida progresiva posible a la situación libanesa radica en la intervención de las masas populares, como ocurrió en la rebelión popular del 2019, para terminar con el régimen político – religioso libanés y refundar el país a partir de las necesidades de su población.

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