Por Johan Madriz

El gobierno ecuatoriano decretó el toque de queda y la militarización de la capital en medio de las enormes y enérgicas protestas que mantienen movilizado al país desde hace más de una semana. La medida represiva se anunció con tan solo 30 minutos de anticipación a su vigencia y responde a las manifestaciones, principalmente, contra el paquetazo de medidas impuestas por el FMI.

 

 

Moreno anunció en cadena de nacional de radio y televisión que “Vamos a restablecer el orden en todo Ecuador”. Esta disposición continúa en la vía de medidas represivas que se instaló con el decreto de estado de excepción el pasado 4 de octubre con una vigencia de 60 días y que limita las libertades de tránsito, reunión, prensa, protesta, etc.

Según el presidente la medida “facilitará la actuación de la fuerza pública frente a los intolerables desmanes de violencia”. Dándole rienda suelta a la acción de la policía y el ejército que se encuentran desplegados por todo el país reprimiendo las movilizaciones. Así lo confirma la Secretaría General de Comunicación de la Presidencia en un comunicado donde señala que estas fuerzas “patrullarán las calles para dar cumplimiento a esta disposición”.

El modo autoritario y violento con que está respondiendo Lenin Moreno a las protestas (que desde ya se configuran como una rebelión popular en curso, cuyos alcances aún son inciertos) reflejan que la tarea supera la reivindicación de la derogatoria del decreto 883 y se plantea la necesidad de derrotar al gobierno exigiendo su salida.

 

Francotiradores están matando personas desde los techos. Recuerden los edificios y usemos las cámaras de vigilancia para que vayan presos por asesinos.

Posted by Zanganos Ecuador on Saturday, October 12, 2019

 

Justo antes de este anuncio la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) había aceptado iniciar un proceso de dialogo con el Ejecutivo, mediación clásica de la burguesía para tratar de descomprimir y desmovilizar. Así, este nuevo decreto reafirma que hay que tener nula confianza en el gobierno, no es casualidad que esta arremetida represiva se incremente justo en un 12 de octubre, fecha que en toda América Latina se evoca el proceso colonizador que masacró a los pueblos originarios.

Alto a la represión, abajo el paquetazo del FMI, fuera Lenin Moreno y por una asamblea constituyente soberana que decida los rumbos del país. Son los pueblos originarios y las organizaciones de trabajadores los que tienen que gobernar Ecuador.

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