Por Johan Madriz

Conversamos con Tatiana Gamboa, activista y miembro del Movimiento Costarricense de Solidaridad con Palestina, quién estuvo un poco más de un año viviendo en los territorios ocupados. En esta entrevista nos relata las perspectivas y el papel de las mujeres y la juventud en la cotidianidad y en la resistencia popular. ¡Viva Palestina libre!

Los nacidos después de Oslo

El papel de los jóvenes es sumamente importante. La mayoría de los que integran la resistencia popular son jóvenes, chicos, que están defendiendo su libertad, su derecho a existir, en las calles y,  justamente, son nacidos después de los Acuerdos de Oslo. Es gente muy joven, niños, jovencitos.

Ellos tienen un papel importante porque han resistido y respondido a los crímenes de la ocupación que lleva 71 años. En ese sentido, la gente adulta mayor, en su mayoría, están en una posición en que les da miedo que sigan asesinando a sus familias, secuestrando a sus hijos, nietos, etc. Entonces son un poco más cautelosos. Incluso te ven con cierto recelo cuando les pides que expliquen un poco el problema de la ocupación, son muy cautelosos. En cambio, los jóvenes están llenos de valor y coraje y lo demuestran muy bien en las calles cuando defienden su tierra.

Muchos casos de mártires, de palestinos que han sido ejecutados por el ejército sionista, no solamente son asesinados a sangre fría sino que también les destruyen las casas. En algunos casos, incluso ponen a la familia en duelo a destruirla.

Yo tuve la oportunidad de ser vecina de un mártir en Al Jalil y su mamá apenas dice el nombre del muchacho no puede seguir hablando. Se le ve el dolor marcado en la cara y es una marca que no se puede quitar, queda de por vida. En ese caso, él fue ejecutado cerca de un check point. Lo hieren y lo terminan de rematar con un disparo en la cabeza. No le permiten a ella ir a los brazos de su hijo mientras da sus últimos suspiros de vida.

Pero, además su asesino lo que estuvo en la cárcel fueron ocho meses. Se llama Elor Azaría y el nombre del mártir es Abdul Fattah Sharif. Fue un caso muy sonado en las noticias internacionales, porque hay un testigo palestino –que es un activista local– que filma esa ejecución extrajudicial. Por meses fue amenazado de muerte, acosado y constantemente el ejército va a su casa a llevarse por horas o días a sus hijos, como medida de tortura. Gracias a la difusión del video, circula por YouTube, se hace viral y la gente tiene acceso a saber qué fue lo que pasó con Abdul Fattah Sharif.

Por otro lado, las mujeres tienen un papel importante. Muchas han quedado viudas y al frente de su hogar. El ejército sionista ha ejecutado a sus esposos e hijos, han quedado con un dolor para toda la vida. Las vemos en las Marchas del Retorno a Gaza donde tienen un papel súper importante en la resistencia popular. En otras partes de Palestina las he visto, por ejemplo en Belén, para el día del Nakba. Había bastantes mujeres y no solo jóvenes. Ahí es importante observar que cuando ellas participan en la resistencia popular no solamente son las jóvenes, ahí si son de todas las edades. El papel de la mujer en la resistencia popular palestina es sumamente importante. Eso hay que rescatarlo.

Un régimen donde los niños son objetivos

En estos momentos hay alrededor de 350 niños palestinos privados de su libertad, en cárceles sionistas. Siendo torturados física y psicológicamente, arrebatados de los brazos de sus padres, sacados de las escuelas. Hay casos, como en Al Jalil, donde militares fuertemente armados secuestran chicos palestinos. Es increíble cómo actúan bajo el silencio cómplice de la comunidad internacional.

Es importante apuntar que aunque los medios de comunicación, la Autoridad Palestina y el gobierno fascista, racista y terrorista de Benjamín Netanyahu lo niegan, ha comenzado a emerger, óigase bien: a emerger, una tercera intifada que, justamente, la están llevando a cabo los niños, los jóvenes y las mujeres.

Han tratado de taparlo. Yo no voy a decir que estamos en plena tercera intifada, no, estamos al principio. Desde hace dos o tres años comenzaron a establecerse todos los viernes como el día oficial para salir a manifestarse, a repudiar la ocupación, a darles una respuesta natural por sus crímenes. Las Marchas del Retorno en Gaza, donde se está pidiendo el levantamiento al bloqueo. En esas manifestaciones se puede ver niños de 7 u 8 años, jóvenes (en su mayoría) y mujeres de todas las edades que están al frente de esa resistencia popular. La juventud y los niños son un objetivo claro para la ocupación. Un objetivo al cual hay que matar, exterminar, encarcelar, al que hay que tratar de borrar.

Los Acuerdos de Oslo son traición

Los jóvenes consideran que los Acuerdos de Oslo fueron una traición a Palestina, eso no quita que siguen sintiendo mucho respeto por Yasir Arafat, pero creen que fue un gran error haber firmado esos acuerdos y lo consideran traición. La mayoría de los jóvenes no ven como solución viable dos Estados, también lo consideran traición. Ellos apuestan por un solo estado donde puedan convivir con judíos no sionistas, con cristianos, con ateos.

Muchas personas tratan de imponerles a los palestinos un modelo a seguir. Yo como activista no puedo decirles “su Estado tiene que ser así o así”, eso es una decisión de ellos. En general, quieren un solo Estado donde se conviva en paz como sucedía antes de la llegada del sionismo. Muy importante, la mayoría apuesta por respetar las fronteras de 1948.

Estos jóvenes consideran que hablar de dos Estados es hacerle eco al discurso sionista que está buscando cómo hacer legítimo un estado artificial al que decidieron llamar Israel. Ellos creen que eso es seguirle el juego al sionismo. No lo consideran viable, no están dispuestos a negociar con sus verdugos. No están dispuestos a convivir con el enemigo y el enemigo es el sionismo. Y el sionismo no es religión.

Los viernes de lucha

Tuve la oportunidad de estar en varios viernes de enfrentamientos donde se ve, en vivo y a todo color, con cuanto valor y coraje –es sumamente admirable– los chicos defienden su tierra. Enfrentando a una ocupación terrorista, como lo es el ejército de Israel, únicamente con piedras. Lo que reciben es munición real, bombas de gas, bombas aturdidoras.

Yo nunca en mi vida había sabido lo que era una bomba aturdidora. Nunca había estado en medio de munición real ni enfrente de militares fuertemente armados que no tienen expresión en la cara. En los primeros enfrentamientos en los que estuve los palestinos me decían que cuando dispararan las bombas aturdidoras, o las de gas, hay que correr hacia el lado contrario y cuando comienzan a disparar, hay que salir corriendo tratando de esquivar las balas.

Cuando hay enfrentamientos es cansado porque si estas filmando o tomando fotos para mostrarle la realidad al mundo tienes que estar corriendo. Las incursiones que hacen los militares no tienen un protocolo establecido, ellos normalmente están arriba de los edificios disparando, tomado fotos y de un momento a otro están abajo y a veces entran con los carros militares, a veces no.

A mí el primer viernes que estuve en enfrentamientos en Al Jalil presencié la ejecución extrajudicial de un gran amigo: Mohammad Al Jabari, de 24 años. Tenía problemas de audición y de habla. Había estado un par de ocasiones privado de su libertad, torturado. Ese viernes él ni siquiera tenía piedras en sus manos, estaba explicándome, junto a unos periodistas, como desenvolverme y cuidarme en los enfrentamientos, porque era mi primer día.

El ejército hizo una gran incursión ese día, no pude contar cuantos eran, pero eran muchos. Comenzaron a disparar munición real. Más o menos diez minutos después de que empezaron a disparar, él estaba con dos disparos en el corazón. Nunca en mi vida vi tanta maldad. Un hombre desarmado, que estaba como un simple espectador, al igual que yo, y no es que justifique que si un chico tira piedras eso les da derecho a matarlo, porque no les da derecho. Un muchacho que deja una vida, dos hijos.

Cinco minutos después lograron levantarlo y llevarlo al hospital. Lo declaran mártir. Fue sumamente impactante, nunca en mi vida presencie nada así. Nunca. Recuerdo que comencé a gritar. Junto a otros activistas de Alemania encaramos al ejército. Yo estaba ahí, lo viví, lo sentí, lo llore, era mi amigo. Fue de los primeros palestinos con los que hice amistad.

Ese fue el primer día en que padecí al ejército. Nos dispararon bombas de gas a los pies. Ya los palestinos me habían enseñado a brincar, si eso pasaba, en zigzag. Si la bomba te da en la piel es terrible, puede ser mortal, es similar a una bala de munición real. Ese día nunca podré olvidarlo. Le prometí a la familia de mi amigo que yo siempre iba a hablar del caso de él.

Una cooperativa de mujeres

Tenía un proyecto con una cooperativa de mujeres en Al Jalil, de mujeres viudas, jefas de hogar. Venden sus productos en el mercado de la ciudad vieja. La cooperativa está en las afueras de la ciudad, en una parte que se llama Dura, a unos 20 minutos del centro. Esta cooperativa es la fuente de ingreso para sacar adelante a sus familias. Admirable el esfuerzo de las mujeres.

Tenía como compromiso personal donarles la mano de obra y acompañarlas al mercado los días de más riesgo que son los sábados y domingos, ya que han sido atacadas por colones israelíes y por el ejército de ocupación.

Conocer a los Tamimi

Estuve en la casa de Ahed Tamimi cuando ella estaba en la cárcel. Tuve el honor de conocer a su papa, a su tía y a su prima Janna Jihad que es la periodista más joven de Palestina ocupada. Es una chiquita sumamente valiente. Desde muy pequeña filmaba los abusos y los crímenes del ejército de ocupación sionista. Tuve la oportunidad de conocer a su hermano y a otra prima que estuvieron privados de su libertad. Gente sumamente luchadora y con muchísimo valor.

Uno de los días que estuve ahí se metieron unos militares en el patio. Yo andaba con otros activistas internacionales, nos prohibieron filmar y comenzaron a disparar bombas de gas y aturdidoras. ¿Motivo?, aún estoy esperando conocerlo.

Fue muy emocionante escuchar las historias del papa de Ahed Tamimi. Su mama estaba también en la cárcel en ese momento. Muy emocionada porque fui la primera latina que recibían en su casa. Siempre me pidieron llevar el mensaje del pueblo palestino a donde fuera que yo estuviera. Don Bassem Tamimi siempre me dijo que hablara de mis experiencias en Palestina ocupada, de lo que viví, de lo que vi. Porque lo viví con los palestinos durante catorce meses, día a día. Todas las violaciones a los derechos humanos, todo lo que pasaba. La familia Tamimi es sumamente perseguida y acosada por el gobierno sionista y por las fuerzas de ocupación.

También conocí a un gran amigo, Jamil Al Barghouti, que es primo de un icono de la resistencia que está en una cárcel sionista: Marwan Barghouti. Gran honor para mí conocerlo. Su primo está en una cárcel de máxima seguridad donde solo permiten que esporádicamente lo visiten su abogado o su familia.

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre