• “Yo no soy funebrero” dijo Bolsonaro ante los medios. Él es un asesino de masas, un genocida responsable de los miles de muertos en Brasil.

Por Renato Assad

Al ser cuestionado por periodistas sobre el número de muertos por el Covid-19, el presidente de Brasil respondió “yo no soy funebrero”. Recusándose una vez más en lugar de comentar y de posicionarse frente a los números de muertos divulgados por el Ministerio de Salud.

Bolsonaro apuesta cada vez más a la estrategia de cercenar las libertades democráticas para enfrentar la crisis sobre la premisa innegociable de sostenimiento de los intereses de los empresarios en detrimento de la vida de la clase trabajadora. Su indiferencia con aquellos que perderán sus vidas por el coronavirus y sus familiares es obscena. Además, esboza su asco y desconocimiento por el trabajo de los funebreros brasileros que están en una situación de saturación y vulnerabilidad inmensa.

Afirmamos y enfatizamos que el negacionismo de Bolsonaro se extrapola a un genocidio, y la imagen, capturada en Manaos el día de hoy, no podría representar mejor el escenario de la curva ascendente de expansión del virus (exponencial, o sea, se triplican los números cada semana de infectados). Números que, según estudios de investigadores de diversas universidades brasileras, pueden ser entre 12 y 15 veces mayores a los reconocidos. Eso ocurre por la baja capacidad de testeo de Brasil, apuntada como la principal causa de escasa notificación, como admitió el ex-ministro Luiz Henrique Mandetta, figura que construyó en los últimos años el desmonte del sistema público de salud.

En cuanto la discusión en la izquierda, la dirección mayoritaria del PSOL se ve cada vez más lejos de poder intervenir efectivamente en la realidad, exigiendo una improbable renuncia del presidente sin apostar a los sectores de explotados y oprimidos – perdiendo así de su campo de visión el desarrollo concreto de esta crisis, una postura irresponsable y de retaguardia -. El PT y el lulismo aún peor, pues resume su lucha contra Bolsonaro a algunos twitts semanales de Haddad y Lula.

Infelizmente, imágenes como estas de la capital del Amazonas continuarán tomando las principales noticias nacionales e internacionales mientras Bolsonaro presida Brasil. Este es un cuadro pintado por la criminal necropolítica negacionista que debe ser superada inmediatamente.

Se hace necesaria más que nunca una respuesta a la altura, una movilización política de masas, de naturaleza histórica. Con los cacerolazos y otras formas de lucha que vienen siendo construidas en las periferias de las grandes ciudades con el movimiento “Nós por nós” (Nosotros por nosotros), se vienen gestando las condiciones para esta movilización. Es necesario apostar con todo a estas organizaciones que brotan de los lugares más afectados por la pandemia poniendo en pie de solidaridad y de lucha desde las bases. ¡Son ellos o nosotros!

No hay otra apuesta política hoy que no sea la combinación entre la lucha directa de la clase trabajadora por un programa de emergencia (que los ricos que paguen la crisis) para enfrentar la pandemia con la construcción permanente del “Fuera Bolsonaro”. Tarea de vida o muerte que exige la máxima unidad de acción inmediata de los sectores y partidos de la izquierda y de todos los sectores progresistas.

¡Ningún trabajador y ninguna trabajadora menos!

¡Impulsar ya los Comités de Solidaridad y de Lucha!

¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

¡Elecciones generales ya para que el pueblo decida!

Traducido del portugués por Luz Licht

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