• Este martes de madrugada, después de cuatro jornadas de negociaciones, los veintisiete de la UE han acordado el fondo de recuperación por la crisis económica derivada de la COVID-19.

Socialismo o Barbarie Europa

El plan de recuperación post COVID-19 se fundamenta, por un lado, en un presupuesto para 2021-2027 de 1.074 billones de euros, y por otro lado, en un fondo de recuperación de 750.000 millones de euros, de los cuales 390.000 millones van destinados a ayudas directas y 360.000 millones, a préstamos. De este fondo, España – uno de los países más afectados por la pandemia – recibirá 140.000 millones (72.700 en ayudas directas).

El acuerdo no ha sido nada fácil, sobre todo por las tensiones entre los países llamados “frugales” (Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Austria) y el otro bloque de países (Alemania, Francia, España, Italia, Portugal) [1]. El primer bloque de países ha presionado para reducir el volumen total del fondo de reconstrucción, para introducir mayores controles en los planes de reforma y mantener los descuentos en su aportación al presupuesto comunitario.

Las presiones de los países “frugales” han conseguido reducir la cantidad de ayudas directas en 110.000 millones y aumentar los préstamos en la misma cantidad, pasando de una proporción ayudas directas/préstamos del 66/33 al 52/48, aumentando así la deuda de los países. El presupuesto comunitario también se ha visto reducido, pasando de los 1.100 billones propuestos por la Comisión Europea hasta los 1.074 billones de euros.

Los países frugales han logrado implementar mecanismos de control. Para acceder a las subvenciones, los Estados deberán elaborar planes de reformas que serán aprobados por mayoría cualificada de los estados miembros. Los países austeros han conseguido que cualquier país pueda utilizar el denominado “freno de emergencia” si considera que no se están aplicando las reformas comprometidas para bloquear el desembolso y elevar el debate al Consejo Europeo. De esta manera, otorga a los países capacidad de bloqueo – que no poder de veto, tal y como reclamaba el bloque austero -.

Además, también han conseguido mantener y mejorar los rebates (cheques de devolución, descuentos en sus aportaciones). Así, Dinamarca amarraría 322 millones de euros (125 más), Alemania, 3.671 (sin cambios), Países Bajos, 1.921 (345 de incremento), Austria, 565 (328 al alza) y Suecia otros 1.069 (271 más). [2]

Por primera vez, la Comisión Europea emitirá deuda común conjunta en los mercados financieros y establecerá nuevos impuestos y tasas (carbono, plástico de un solo uso, digital…) para financiar el pago de esa deuda. Así, la deuda se amortizará de manera conjunta durante 30 años. [3]

Los políticos europeos han coincidido en que se trata de un “día histórico” para Europa. Emmanuel Macron afirmaba: «Desde la creación del euro, no hemos visto un avance igual. Se ha acordado un plan de recuperación masiva: una deuda común para responder a la crisis de manera unida e invertir en nuestro futuro. Nunca hicimos nada igual, y Francia ha llevado implacablemente esta ambición».

Cabe destacar la postura de Macron como protagonista y líder de Europa, que ahora sale a celebrar el “pacto histórico” como un vencedor e intenta legitimar su gobierno. Sin embargo, el gobierno de Macron es un gobierno impopular detestado por amplias capas de la sociedad por sus políticas neoliberales, autoritarias y represivas.

Pedro Sánchez ha afirmado que el acuerdo es un “auténtico Plan Marshall” y ha declarado que «Hoy todos los europeos ganamos y la Unión Europea sale mucho más fuerte«.

Pablo Iglesias también ha publicado: “Este acuerdo es un buen acuerdo para la UE y para España y es un balón de oxígeno para el proyecto europeo, pero queda un largo camino por recorrer para avanzar en una Unión Europea que garantice un marco institucional y de gobierno.”

En España también la patronal y los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT han celebrado el acuerdo.

El acuerdo también ha sido saludado por la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde:

Este pacto que muchos consideran de “histórico” pretende en primer lugar, dar respuesta a la crisis de la COVID y, en segundo lugar, fortalecer la imagen de unidad de la UE, que viene golpeada después del Brexit. Sin embargo, esta respuesta llega tarde, con 205.533 fallecidos en Europa y tras unas gestiones caóticas y criminales (en distintos grados, según el gobierno) que han provocado miles de muertes y el colapso sanitario. Además, a pesar de que ahora hablen del gran proyecto europeo, la realidad es que durante meses los países miembros han tenido cerradas las fronteras y han llevado a cabo políticas contradictorias y hasta enfrentadas entre los diferentes Estados.

Los diferentes países de la UE hace meses que son incapaces de hacerle frente a la crisis sanitaria por la COVID-19 por su propia política de recortes, privatización y destrucción de los sistemas de salud públicos. Asimismo, actualmente hay movilizaciones masivas contra los gobiernos contra el racismo y la violencia policial al calor de la rebelión antirracista que sacude los Estados Unidos – Francia en mayor medida que España –, a lo que la UE tampoco da respuesta, igual que la lucha ecologista. Mientras tanto, las políticas racistas de la Europa fortaleza siguen convirtiendo el mediterráneo en un cementerio, y los centros de internamiento para migrantes y las fronteras en auténticos agujeros negros del “Estado de derecho”.

En todo caso, está claro que nada es gratis: los países del norte exigen que las ayudas vayan acompañadas de reformas laborales y de pensiones. Esta exigencia choca frontalmente con la que fue una de las promesas del gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos: la derogación de la reforma laboral de 2012 de Mariano Rajoy. [4] De momento, en los meses que lleva gobernando el nuevo Ejecutivo, no ha tenido ninguna intención de derogar la reforma laboral. De hecho, recordemos el pacto del PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu para derogar íntegramente la reforma laboral a cambio de la abstención de Bildu en la votación de la prórroga del estado de alarma: pocas horas después de firmar el pacto, el PSOE rectificó y dio marcha atrás con respecto a la derogación completa.

A pesar de que el Gobierno PSOE-Unidas Podemos ha salido rápido a negar que el acuerdo con la UE condicione la derogación de la reforma laboral, tenemos que ser escépticas: un acuerdo con el beneplácito de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) y el Banco Central Europeo no va a ser favorables para los de abajo. No podemos celebrar el acuerdo de la UE porque no tenemos ninguna confianza en ella y porque tenemos claro que no va a salvar a los países más afectados a cambio de nada, sino que va a ir acompañado de ajuste para la clase trabajadora. En todo caso, habrá que ver cómo se materializa más concretamente este fondo de reconstrucción en el Estado español y cómo va a impactar en las condiciones de vida de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


[1] http://izquierdaweb.com/union-europea-crisis-y-fractura-por-la-recuperacion-economica/

[2] https://www.heraldo.es/noticias/economia/2020/07/20/el-presidente-del-consejo-europeo-ve-posible-un-pacto-pero-avisa-de-que-los-ultimos-pasos-son-los-mas-dificiles-1387099.html

[3] https://www.eldiario.es/economia/ue-acuerda-fondo-recuperacion-superar-bloqueo-holanda-aliados_1_6116940.html

[4] https://english.elpais.com/economy_and_business/2020-07-20/eu-recovery-fund-conditions-could-hinder-labor-law-changes-in-spain.html

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