Por Virginia Bertoldi

El movimiento antigubernamental continúa la lucha por sus derechos democráticos, por la libertad de sus detenidos, por la renuncia del gobierno de Carrie Lam y por el sufragio universal.

La rebelión del movimiento antigubernamental de Hong Kong se radicalizó en las últimas semanas con huelgas, tomas de facultades, barricadas y enfrentamientos con la policía. Si bien el proyecto de ley de extradición fue retirado definitivamente, los estudiantes secundarios y universitarios continuaron luchando por sus demandas contra la represión, la criminalización de la protesta, la libertad de los detenidos, la renuncia de todo el gabinete y el sufragio universal.

Las movilizaciones masivas comenzaron en junio cuando se trató por primera vez el proyecto de ley de extradición, un proyecto que ponía en jaque los remanentes de libertades democráticas de la población de Hong Kong, ya que le permitiría al gobierno de China continental el reclamo de “criminales” y juzgarlos bajo su sistema judicial. Si bien Hong Kong es una ciudad que es parte de China, es una región con una administración diferente, con más autonomía y libertades que el resto del país. [1]

El movimiento anti extradición se convirtió en la peor pesadilla de China. No son solamente las movilizaciones más grandes y masivas desde Tiananmen en 1989, si no que el cuestionamiento al gobierno y la determinación de la juventud en sacárselo de encima, hace que no tengan precedentes en muchas décadas. Au Loong Yu los denominó pertenecientes a la “Generación Catástrofe”: la misma de Greta Thunberg, de la rebelión chilena, de la independencia de Catalunya, etc. Una generación que no deja de recibir malas noticias con el cambio climático, que llevan décadas sometidos con la cabeza gacha y que concluyen que la manera de frenar la catástrofe y la desigualdad es saliendo a la calle enfrentando lo que venga hasta cambiarlo todo.

Atrincherados

Los enfrentamientos de los estudiantes con la policía se fueron endureciendo con el pasar de los días. Es por esto que construyeron barricadas en distintos puntos para defender sus posiciones y organizar la resistencia, algunas incluso con ladrillo y cemento. Los principales puntos fueron las tomas de la Universidad Politécnica y la Universidad de Hong Kong, entre otras más. Allí se encontraban miles de estudiantes, recibiendo el apoyo de una gran parte de la población. Les enviaban comida, agua, ropa, máscaras de gas y toallas. Adentro tenían puestos de sanidad con suministros de curación y medicamentos; también crearon cocinas para alimentar a toda la resistencia, principalmente para aquellos que estaban en primera línea. En algunos barrios, como Yau Ma Tei, Jordan and Tsim Sha Tsui, acompañaron las medidas haciendo piquetes, donde también fueron fuertemente reprimidos.

El pasado fin de semana, las universidades fueron los principales focos de enfrentamiento. Para defenderse, bloquearon las calles de adoquines con pegamento, miguelitos y barricadas con paraguas y cañas. Estos fueron los días más fuertes de confrontamiento, donde hubo 38 heridos.

El lunes la policía los rodeó y amenazó con llenar todo el lugar de gas lacrimógeno si no salían. A sabiendas del manejo de los uniformados, no cedieron y resistieron con todo lo que pudieron. Usaron arco y flecha, catapultas y bombas molotov contra la policía y los tanques. Por la noche finalmente la policía avanzó y utilizó toda la brutalidad con la que se caracterizan.

Desde ese entonces más de mil personas fueron detenidas, que son parte ya de las 4600 que se cuentan desde junio. 200 de ellas cuales son menores de edad. Activistas y estudiantes denuncian el accionar policial desde la primera ocupación del Consejo Legislativo, donde murió un joven en la represión. La toma de las facultades estalló ahora tras la muerte de otro activista de 22 años. La lluvia de imágenes en las redes sociales son utilizadas para demostrar que golpean a los manifestantes en el suelo desarmados y rendidos hasta dejarlos inconscientes y tirarlos en camiones, y que plantan evidencia para detener personas arbitrariamente. Entre esto, también denuncian humillaciones, abusos y violaciones a las jóvenes estudiantes por parte de las fuerzas represivas.

Lazos y antecedentes

Lo que comenzó como un rechazo a un proyecto de ley trajo consigo descontentos mucho más profundos hacia el régimen de la China continental. Esta burocracia capitalista autoritaria se mantiene con la sumisión bajo el terror de los ciudadanos.

El sentimiento movilizador de la “generación catástrofe” no es el mismo que en los 60 y 70, donde las principales consignas que resonaban en el mundo eran por la paz, por hacer lo imposible, por darle el poder a la imaginación e incluso por el socialismo (el “socialismo democrático en la Primavera de Praga). Hoy lo que moviliza es el hartazgo, las ganas de tomar las tareas en las propias manos y quitarse de encima a los capitalistas que han llevado a la humanidad al peligro real de la extinción en las próximas generaciones.

Las facultades tomadas y las constantes movilizaciones en la ciudad dejaron las paredes grafiteadas con frases del estilo “si nosotros caemos, ustedes caen con nosotros”, “libertad a Hong Kong”, “dejen a Hong Kong ser Hong Kong”, “libertad o muerte”; y en los barrios populares han destruido símbolos de la China capitalista y su gobierno.


[1] http://izquierdaweb.com/triunfazo-de-la-rebelion-en-hong-kong/

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