• “Si no protesto, no tendré futuro”. Tailandia acumula varios meses de protestas encabezadas por la juventud y las mujeres contra la monarquía.

Sthefanny Zúñiga

Conforme avanza el tiempo y se relaja Prayut Chan-o-chan las medidas de confinamiento para evitar la transmisión del Covid-19 la lucha de clases retoma impulso a lo largo y ancho del mundo, de esta manera hemos visto una vuelta a las calles de los sectores explotados y oprimidos, tanto de los procesos que quedaron abiertos, como lo es el caso de Chile, u otros que explotaron en media pandemia como el Black Lives Matter y ahora se une el proceso del país tailandés.

Tailandia se convirtió en una monarquía constitucional desde 1935 y a la fecha se caracteriza por ser un régimen muy inestable y con varios procesos de protestas y rebeliones como lo fue la de “Los Camisas Rojas” quienes confrontaron al gobierno militar establecido en el 2006, tras un golpe de Estado logrando imponerse con constantes manifestaciones entre los años 2010 a 2013. En el 2011 Yingluck Shinawatra representante del movimiento democrático ganó las elecciones; sin embargo, tuvo que dimitir en el 2014 tras una acusación de abuso de poder por parte del Tribunal Constitucional.

En este mismo año se daría otro golpe de Estado que derrocó al gobierno interino de Niwatthamrong Boonsongpaisan, tras lo cual el militar Prayut Chan-o-cha le daría el poder a los grupos conservadores y pro-monarquía (clase media alta y alta) con estos disolvieron el Parlamento, el Senado y se conformó el Consejo Nacional para la Paz y el Orden (CNPO). Desde ese entonces las élites militares han adquirido un gran poder al igual que la monarquía, una institución que hasta la fecha es incuestionable.

Además, a inicios de las afectaciones por la pandemia muchos sectores han visto sus condiciones de vida precarizadas y se dio una afectación de los sectores precarizados informales (60% de trabajadores) y una pérdida de empleo que provocaron migración de la ciudad al campo.

Las actuales protestas se vienen fraguando desde enero de este año, cuando el régimen disolvió un partido de oposición que generaba simpatía entre los sectores de la juventud. Trascurrido el tiempo, tuvo lugar la desaparición de un activista pro-democracia Wanchalearm Satsaksit. Posterior a este incidente se comenzaron a presentar movilizaciones en los campus universitarios, encabezadas por el movimiento Free People, las mujeres, el activismo LGTBI+.

Conforme el movimiento fue avanzando se ha posicionado como principal reclamo un cambió al régimen monárquico tailandés, “Abajo la dictadura” es una de las consignas que más se hacen escuchar, además de la exigencia de cambiar la constitución política confrontando a la monarquía encabezada desde el 2016 por Vajiralongkorn (1), cuestionando los privilegios que poseen.

La juventud y las mujeres, quienes han liderado las protestas, están consiguiendo aglutinar a grandes sectores de la población a favor de sus consignas. Según informó EFE para mediados de setiembre “Decenas de miles de manifestantes prodemocracia desafiaron este sábado (17.10.2020), por tercer día consecutivo, la prohibición de reunirse en la capital tailandesa para reclamar la dimisión del primer ministro y una reforma de la monarquía, antes de dispersarse en calma.” (2). Estas han sobrepasado la censura aplicada a varios medios de comunicación como la represión del gobierno al decretar un toque de queda.

Aun así, se debe señalar que no todos los sectores están por acabar de una vez con la monarquía, sino que hay varios que sólo quieren limitar su poder, por ejemplo quitando leyes de censura como las condenas de cárcel para quienes critiquen a la familia real, otra exigencia es que la misma familia real deje de participar en la política, una tendencia muy fuerte dentro del movimiento. A raíz de la fuerza de las protestas los grupos conservadores pro-monarquía también están saliendo a las calles. “Este miércoles, a poca distancia de los activistas también se dieron cita varios centenares de defensores de la monarquía, lo cual podría provocar tensiones o enfrentamientos entre los dos grupos.” (3) Esto incrementa la polarización política en el país.

Por su parte, también es remarcable el papel que tiene el movimiento de mujeres, quienes traen muchas más consignas a la escena política, por ejemplo no sólo se oponen a la monarquía y el ejército, sino también al monacato (institucionalidad budista). Entre los puntos que traen a la discusión política se encuentra: los altos impuestos a los artículos necesarios para la menstruación -que son considerados como estéticos-, un cuestionamiento a los roles de género impuestos a través de las instituciones educativas y el derecho al aborto.

Sin embargo, todo estas reivindicaciones también abren limitaciones a lo interno del movimiento, si bien es cierto son las mujeres quienes se han puesto al frente de las manifestaciones aún persisten sesgos patriarcales e incluso violencia machista hacia ellas por parte de los otros dirigentes, quienes aseveran que las cuestiones de género no tienen mayor relevancia. Aun así el movimiento de mujeres continúa disputando el espacio a lo interno: “Las mujeres no vamos a quedarnos en segundo plano”, “Somos la primera línea de combate”. (4)

Otro de los factores interesantes de estas protestas es el uso de la seña del Sinsajo, de la novela Los Juegos del Hambre, para mostrar el descontento con el régimen. En la novela esta misma señal fue usada por la protagonista, Katniss, tras la muerte de una de sus compañeras proveniente de uno de un distrito agrario y empobrecido; tras lo cual las personas que habitaban en el lugar comenzaron una rebelión.

Las protestas evidencian que las contradicciones del capitalismo tailandés se acrecentaron a raíz de la crisis producida por la pandemia y refleja la enorme brecha generacional entre los sectores de la juventud quienes se plantean sus perspectivas a futuro, “Si no protesto, no tendré futuro” (3) es el sentir, y los sectores conservadores que quieren mantener estable el orden burgués y la monarquía.

Aunque no es posible saber con total exactitud si la clase trabajadora tailandesa ya entró al proceso (esto por la censura y la lejanía con el país) se debe reconocer que su integración, junto con sus estructuras y sus consignas sería un elemento sumamente progresivo para estas movilizaciones impulsadas por la juventud y las mujeres.


Notas:

1 DW. https://www.dw.com/es/movimiento-prodemocracia-re%C3%BAne-a-m%C3%A1s-de-10000-manifesantes-en-tailandia/a-54589946

2 DW. https://www.dw.com/es/decenas-de-miles-protestan-en-tailandia-pese-a-la-prohibici%C3%B3n-de-manifestarse/a-55311364

3 DW. https://www.dw.com/es/miles-de-manifestantes-vuelven-a-las-calles-de-bangkok-para-protestar-contra-el-gobierno-y-la-monarqu%C3%ADa/a-55272838

4 The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2020/09/28/espanol/mundo/protestas-tailandia.html

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