• El agua, el recurso básico para que la existencia de vida en nuestro planeta, comenzó a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street y puso en alerta a todo el mundo. No es para menos, hace años expertos y científicos vienen advirtiendo la necesidad de preservar este recurso básico y estratégico, amenazado por la creciente destrucción capitalista sobre el medio ambiente.

Pato A.

En tiempos de fuertes cambios climáticos y desastres ambientales, el mercado financiero estadounidense le puso precio al recurso fundamental para la vida en la tierra por miedo a la escasez en el futuro. Un peligroso indicador para todo el mundo.

Por grotesco que parezca, no está descolgado de lo que fue este año marcado por una catástrofe ambiental y de salud como es la pandemia de Covid-19, por los incendios intencionales masivos en el país, la región y varios lugares del mundo y por las importantes luchas en defensa del ambiente y la salud.

Este nuevo avance capitalista, esta vez sobre un recurso tan básico, estratégico y vital como el agua, marca la tónica de un sistema que sólo nos ofrece pandemias, miseria y expoliación.

Problemas de liquidez en la cuenca Californiana

Desde este lunes cotiza en el mercado de futuros de Wall Steet con el “ticker” NQH2O y se trata de un producto financiero, un contrato de futuros sobre el agua en el Estado de California, que permite al comprador asegurarse un contrato a precio fijo con anticipación sobre aproximadamente 12.330 metros cuadrados de agua (10 acre-pies), especulando con el precio que efectivamente tendrá al momento de su entrega.

El grupo Chicago Market Exchange Group (CME) elabora desde 2018 un índice de los precios del agua en la cuenca californiana, en base a los precios de las cinco principales cuencas desde 2012.  La empresa da cuenta que sólo el 1% del agua dulce mundial está disponible para su utilización doméstica y productiva, y nombra entre los causales de la escasez el cambio climático, el uso intensivo para la agricultura y el crecimiento de la población.

Es importante aclarar que aunque de momento se trata de un instrumento meramente financiero -lo que se negocian son contratos, no el agua física-, se trata de un grave paso hacia la privatización y “commoditización” del agua, en un contexto marcado por fuertes cambios en el medio ambiente y desastres naturales que amenazan la existencia de millones de personas.

Donde hay una necesidad, nace un negocio

Esto por supuesto no escapa la lógica de estas empresas, Tim McCourt, unos de los Gerentes Directivos de CME advirtió que «se espera que dos tercios de la población mundial enfrente escasez de agua para 2025, lo que representa un riesgo creciente para negocios y comunidades en todo el mundo, particularmente para el mercado 1.1 mil millones de dólares del agua en California”.

Estos mecanismos financieros, que se publicitan como la oportunidad para ofrecerle seguridad financiera a granjeros y comunidades, son en verdad la puerta de acceso para abrir la especulación financiera sobre un recurso que representa literalmente una necesidad vital para el mundo.

Como para hacerlo explícito, CME reporta que el precio del agua se duplicó el último año, y anunció el lanzamiento de este nuevo producto financiero en Septiembre, cuando California estaba asolada por los peores incendios forestales en décadas.

El agua no se vende, se defiende 

El agua y la vida se ven amenazadas de manera creciente por el avance de los negocios capitalistas sobre la naturaleza y el medio ambiente. China y Estados Unidos son los dos principales consumidores de agua en el mundo, el segundo es el mayor consumidor per capita. Mientras tanto, se estima que dos mil millones de personas experimentan serios problemas para acceder al agua potable.

La creciente escasez de este recurso vital está vinculada a su uso intensivo en la agroindustria y en las industrias extractivas como la megaminería y el fracking; mientras que el cambio climático brutalmente acelerado que estamos viviendo en los últimos años tiene como causa también el modo actual de producción capitalista y como una de sus consecuencias la menor disponibilidad de agua potable por las sequías y el derretimiento de los polos y glaciares, entre otras.

El capital ya nos ha demostrado que ante sus desastres sólo habilita nuevas formas de especular, depende de los de abajo, de los trabajadores, las mujeres y la juventud, defender nuestros recursos vitales.

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