Italia: el festejo de liberales y fascistas ¿quién es Giorgia Meloni?

Las elecciones del domingo pasado en Italia han arrojado un resultado inédito desde el final de la Segunda Guerra Mundial: un partido abiertamente heredero del fascismo se alzó con el primer puesto.

0
9

Cuando el parlamento se apreste a formar gobierno, la nueva primera ministra será Giorgia Meloni, líder del partido Hermanos de Italia y una convencida admiradora de Benito Mussolini.

La xenofobia, la demagogia contra la comunidad LGBT y la reivindicación de Mussolini llegan al poder en Italia. La simpatía de Meloni por Putin y su política antieuropeísta siembran signos de desconfianza en el imperialismo occidental.

El triunfo electoral de Meloni y los Hermanos de Italia fue festejado igualmente por neofascistas, nacionalistas y liberales alrededor del mundo, entre quienes no faltaron en Argentina los «libertarios» de La Libertad Avanza y Javier Milei, los franquistas de Vox en España, los trumpistas en EE.UU. y… ¿hasta incluso Vladimir Putin? El triunfo de Meloni rompe con tantos consensos político-democráticos en la Europa de las últimas cinco décadas que su ascenso al poder tiene significados muy contradictorios para la propia burguesía europea y el imperialismo. Para la clase trabajadora, los inmigrantes, las mujeres y la comunidad LGBT, en cambio, la cuestión está mucho más clara: se trata de una férrea enemiga de las conquistas sociales y los derechos democráticos logrados por los de abajo.

Quién es Giorgia Meloni

A pesar de que su ascenso electoral fue acompañado de un intento de aggiornar (relativamente) sus posiciones políticas, sobre todo en lo concerniente a la reivindicación de la figura de Benito Mussolini, lo cierto es que Meloni es desde su temprana juventud una militante ultraderechista ideológicamente heredera del fascismo italiano.

De hecho, su carrera política la empezó en la juventud del Movimiento Social Italiano (MSI), un partido fundado en 1946 literalmente por los resabios del movimiento fascista tras el final de la Segunda Guerra Mundial, adaptado a las nuevas condiciones de la posguerra. El MSI, del que Meloni llegó a ser presidenta de su organización juvenil, el Fronte della Gioventù («Frente de la Juventud»), nunca ocultó su herencia abiertamente fascista. Meloni arrancó su militancia allí cuando tenía 15 años.

En una entrevista que dio como líder la juventud del MSI cuando tenía 19 años, Meloni declaró su admiración por Mussolini. «Para mí fue un buen político. Todo lo que hizo, lo hizo por Italia», explicó entonces. «No ha habido otros políticos como él en los últimos 50 años». A pesar de que durante la última campaña electoral intentó despegarse de aquellas declaraciones, de su partido forma parte Rachelle Mussolini, concejala por la ciudad de Roma y nieta del dictador fascista.

Además, el logo de Hermanos de Italia, el partido que actualmente preside, contiene la misma «llama tricolor» que era el símbolo creado por los seguidores de Mussolini que fundaron el MSI, adjudicándose así su herencia abiertamente fascista.

Su campaña electoral estuvo marcada por una agenda centrada en hablar contra «la ideología de género y el lobby LGBT» y en favor de «la familia natural», así como por una retórica marcadamente anti musulmana y reivindicando a Italia como una nación cristiana.

Su mensaje contra los pueblos islámicos sale a relucir cada vez que hace referencia a la política migratoria, donde propugna una política racista de fronteras cerradas similar a la promovida por Donald Trump durante su campaña electoral primero y su gobierno después. Meloni propone un bloqueo naval en el norte de África para evitar que los barcos de inmigrantes zarpen hacia Europa. En el marco de esta campaña racista, incluso llegó a publicar en las redes el vídeo de la violación a una mujer perpetrada por un inmigrante africano solicitante de asilo, hecho que fue duramente repudiado por utilizar la violación a una mujer para hacer demagogia xenófoba.

¿Una aliada de Putin en la Unión Europea?

El otro aspecto clave que representa un gran foco de incertidumbre tras lo que será su llegada al gobierno de Italia es el geopolítico. Meloni construyó un perfil marcadamente nacionalista antieuropeísta. En su discurso se ocupa de defender a la «soberanía nacional» y a la «gente de a pie» contra «los burócratas de Bruselas» y promete terminar con el «excesivo gasto público» al que conduce la estructura de la UE y sus políticas.

Se trata nada menos de la posibilidad de que se produzca otro tembladeral en la UE, que ya viene de sufrir el Brexit. Italia es la tercera economía más grande de la eurozona, detrás de Francia y Alemania. Por esta razón, el imperialismo y la burguesía proeuropea miran con preocupación el impacto que podría tener el gobierno de Meloni en la alianza continental.

La unidad europea puede volver a agrietarse justo cuando la invasión de Rusia a Ucrania había hecho cerrar filas en los gobiernos de la UE contra la aventura militar de Putin. El triunfo de Meloni representa un inesperado signo de interrogación a ese consenso. No sólo por sus políticas antieuropeístas, sino por su apenas disimulada simpatía por el mandatario ruso, con quien comparte su visión nacionalista y religiosa del Estado.

Meloni celebró la última reelección de Putin en 2018, a pesar de haber sido elecciones cuestionadas con el principal candidato opositor proscrito. En su biografía, publicada apenas el año pasado, Meloni sostiene que Rusia es un importante aliado, con quien comparte «el mismo sistema de valores, la identidad cristiana y la lucha contra el terrorismo islamista».

Meloni, al igual que la francesa Marine Le Pen, es otra de los líderes nacionalistas europeos que apoyan a Putin, y su avance en el seno de la UE puede llegar a convertirse en un problema serio para, por ejemplo, la pretendida incorporación de Ucrania a la alianza.

Sin embargo, no hay que descartar que la necesidad de pactar con otros partidos y de mantener buenas relaciones con la gran burguesía que es aliada al imperialismo occidental pueden hacer que Meloni se adapte y termine alineándose con el eje EE.UU./UE contra Putin, al menos en lo que refiere a la guerra en Ucrania.

Pero los europeos todavía no vieron lo peor de las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania, ahora que se acerca el invierno y los precios de la energía se disparan a niveles históricos. En ese marco, el nacionalismo «proteccionista» alla Trump y antieuropeísmo del gobierno que encabezará Meloni no dejan de ser un problema inquietante para el futuro de la Unión Europea.

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí