• Durante el fin de semana el derrame ha consumido ya entre 15 y 20 kilómetros de la costa de la isla de Mauricio, ubicada en el océano Índico al este de Madagascar, en África. A raíz de la marea de petróleo que se expande en las aguas se habla ya de un desastre ecológico de enormes proporciones e impacto para la isla.

Gala Chilavert

El derrame ocurrió luego de que el buque MV Wakashio, de propiedad japonesa pero registrada en Panamá, que navegaba de China hacia Brasil, encallara frente a las costas de Mauricio el 25 de julio en la zona de Pointe d’Esny. Los veinte tripulantes fueron evacuados, pero el navío iba con unas 200 toneladas de diésel y 3.800 de petróleo que hoy se expanden en las aguas.

Recién en la noche del 7 de agosto, con el avance del desastre ecológico en curso ,el gobierno, que según medios internacionales tenía la información acerca de posibles fisuras de la embarcación, declaró el estado de Emergencia Medioambiental.

El Primer Ministro Pravind Jugnauth, dice no tener experiencia ante la situación, por lo que solicitó la ayuda del gobierno francés para desencallar el buque. En las playas de la zona voluntarios, activistas de organizaciones ambientalistas y vecinas/os tomaron la tarea de limpiar y construir barreras para tratar de contener la expansión del crudo.

El desastre puede causar graves consecuencias para la biodiversidad: las especies animales y vegetales que viven en el océano corren un serio riesgo. La isla está rodeada por un anillo de arrecifes de coral que llevaban quince años rehabilitándose. El parque marino Blue-Bay ya ha sido afectado y de llegar a la isla de los Aigrattes, las especies protegidas de camaleón y reptiles mauricianos corren serio riesgo también.

La posibilidad de recuperación ante el daño es incierta, dado que el efecto del impacto residual por las toneladas de petróleo y gasoil que se han derramado ha de evaluarse en el largo plazo y requiere de grandes recursos para contener los daños en lo inmediato. Otro elemento no menor son las consecuencias para la salud y la economía de las/los habitantes de la isla, que viven mayoritariamente del turismo y la pesca.

“El derrame de petróleo ya ha llegado a nuestra costa. Donde estoy de pie ya está contaminado con combustible (…) Puedo decir, por mi experiencia, que esta zona ya no va a ser lo que era. Ya la hemos matado, tardará alrededor de cien años en volver a ser lo que era”, declaró Mokshanand Sunil Dowarkasing, asesor ambiental de la isla, a la agencia EFE.

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