Irán: petroleros protestan por Mahsa Amini en el yacimiento más grande del planeta

Continúa la rebelión por el asesinato de la joven kurda Mahsa Amini. Mientras miles de estudiantes y trabajadores se movilizan en todo el país, los obreros del petróleo se suman a las protestas. Se trata del sector de trabajadores que dio su mayor impulso a la Revolución Iraní de 1979.

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Decenas de trabajadores petroleros se movilizaron la semana pasada en las ciudades de Asaluyeh y Abadán, en la región del Golfo Pérsico. Vídeos difundidos en las redes sociales los muestras marchando a través de las refinerías más importantes del país mientras entonan cánticos contra la teocracia iraní. Los petroleros incendiaron neumáticos en las inmediaciones de las refinerías.

 

«Este es el año sangriento en que Seyyed Alí será derrocado» y «sinvergüenza, muerte al dictador» fueron algunas de las canciones que podían escucharse en las cercanías del yacimiento de gas natural más grande del planeta, el South Pars – North Dome de Asaluyeh.

Seyyed Alí es el nombre laico del ayatolá Alí Jamenei, «Líder Supremo» de Irán. Negarse a nombrarlo por su nombre oficial es, de por sí, una declaración de principios por parte de los obreros.

En Abadán, que fuera la mayor ciudad petrolera del país durante el siglo pasado (luego destruida por la guerra) los trabajadores petroleros se retiraron de sus lugares de trabajo tras declarar la huelga.

La burocracia chiíta de los ayatolás no tardó en acusar recibo de las huelgas. Se movilizaron cientos de efectivos policiales a las refinerías y las ciudades aledañas, procediendo con detenciones entre los trabajadores del petróleo.

Los medios oficiales negaron cualquier protesta en las zonas petroleras. En algunos medios semi – independientes, las protestas se atribuyeron a «conflictos salariales». Pero las mentiras de los voceros iraníes no pueden ocultar la realidad: los petroleros están en pie de lucha, y las huelgas se multiplican.

Las huelgas se extienden

El Consejo Organizador de Protesta de los Trabajadores del Petroleo de Irán publicó un comunicado que condena a la represión estatal contra los petroleros en huelga. Lo reproducimos a continuación.

«Declaración en protesta contra el envío de fuerzas para suprimir la huelga en los centros petroleros y realizar arrestos

Han arrestado a nuestros colegas. Como hemos declarado, no vamos a permanecer en silencio. Siguiendo la huelga y las protestas de nuestros colegas en el yacimiento South Pars y en la refinería de Abadán, el gobierno trajo sus fuerzas represivas a Asaluyeh y varios de nuestros colegas fueron detenidos. La situación de seguridad es muy tensa. 

A pesar de los arrestos, hoy nuestros colegas fueron a la huelgas y realizaron una movilización en la refinería Abadán, y segirán protestando y parando hasta la liberación de los colegas arrestados y el retiro de las fuerzas represivas de los lugares de trabajo. 

El Consejo Organizador de Protesta de los Trabajadores del Petróleo condena fuertemente la supresión y el arresto de nuestros colegas en Asaluyeh (provincia de Bushehr, sur de Irán) y firmemente declara a las fuerzas represivas y de seguridad que pagarán un alto precio por estos arrestos. 

Como nuestros colegas en Kangan (provincia de Bushehr) han alertado, les estamos dando un ultimátum: si nuestros colegas detenidos no son inmediatamente liberados y las fuerzas represivas no son sacadas de nuestras calles y lugares de trabajo, nuestras protestas continuarán más ampliamente que nunca. 

No tengan duda de que nosotros, los trabajadores del petróleo, cuyas vidas y medios de subsistencia han sido durante años tomados como rehenes bajo el control predatorio y sin piedad de las contratistas en las regiones petroleras, no vamos a ser silenciados por esta represión. Les prometemos que vamos a protestar más fuertemente contra estas represiones y por la liberación de nuestros colegas detenidos. 

Llamamos a nuestros colegas en todos los centros petroleros para apoyarnos con sus huelgas. También pedimos a todos los trabajadores de los distintos centros de trabajo a declarar la huelga en apoyo a nosotros. 

En conclusión, una vez más expresamos nuestra solidaridad con las protestas del pueblo en las calles contra el asesinato de Mahsa y Mahasas, y contra la represión de sus legítimas protestas. 

Enfatizamos que aquellos detenidos durante protestas recientes y todos los presos políticos deben ser liberados inmediatamente, las fuerzas represivas deben ser retiradas de las calles, y los asesinos de Mahsa y otros durante este período deben ser llevados a juicio». 

El sector petrolero y gasífero es el pilar fundamental de la economía iraní y, en términos político estratégicos, también de la teocracia totalitaria iraní. Tras la estatización del petróleo de manos de las multinacionales inglesas durante la Revolución de 1979, las rentas energéticas se transformaron en la piedra angular sobre la que los ayatolás construyeron su poder geopolítico.

La entrada en escena de los obreros del petróleo podrían marcar un punto de inflexión en el proceso de movilizaciones que atraviesa Irán. Ya es claro que la rebelión contra el asesinato de Mahsa Amini rebasó los límites de Teherán y del movimiento feminista y juvenil iraní. Las protestas iniciadas por los estudiantes de Teherán se están contagiando a sectores de trabajadores. En todo el país, cientos y miles de trabajadores dejan gradualmente sus lugares de trabajo para sumarse a las movilizaciones.

Y el peso de los petroleros es objetivo. Una eventual paralización del sector podría asestar un golpe de muerte al régimen iraní.

La rebelión no para

Desde el 16 de septiembre, el asesinato de Mahsa Amini está despertando a millones de iraníes a la vida política. Desde Teherán, las movilizaciones se extendieron hacia al menos otras 12 grandes ciudades. Pero también se pueden ver marchas en pueblos y provincias del interior.

El régimen iraní respondió con una represión brutal y masiva. Tan sólo en los primeros 15 días de rebelión, la policía iraní detuvo a 1.200 personas y asesinó a por lo menos 76.

Pero eso no parece ser suficiente para detener la rabia popular. En los medios internacionales se difundieron miles de imágenes y vídeos de los protestantes resistiendo la represión y respondiendo con barricadas improvisadas.

Quizá lo más significativo es que la rebelión está involucrando progresivamente a cada vez más sectores de la sociedad. Las mujeres, la población kurda (de la que Mahsa Amini era parte) oprimida por el Estado chiíta, la juventud estudiantil de universidades y colegios secundarios, los trabajadores fabriles de las ciudades y el interior del país. Todo el pueblo trabajador iraní se pone de pié con un mandato claro: expulsar del poder a la teocracia de los ayatolás. Con el pasar de los días, la teocracia tiene cada vez menos control de la situación y mucho más miedo por su futuro.

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