• Lanzó la frase en una conferencia de prensa. En redes sociales le respondieron “No es un gran día para Floyd, Floyd está muerto”.

«Seguramente nos está mirando desde arriba y piensa que hoy es un gran día para nuestra democracia». Ciertamente, cuando un dirigente político que se mostraba implacable e inamovible hace apenas unos meses recibe el tremendo golpe de una rebelión como la desatada en Estados Unidos, todas sus seguridades desaparecen para dejar paso a la facilidad para la vergüenza y lo bizarro.

La irrealidad de la conferencia de prensa recordaba a los últimos meses de la decadencia de Macri en Argentina, cuando cualquier frase triunfalista sonaba lisa y llanamente como la burla de un ridículo.

«No hay ninguna administración que haya hecho más por los afroamericanos que la nuestra» dijo también con una desfachatez impresionante.

Sin embargo, el centro de su discurso no fue el problema del racismo y la rebelión, sino la situación económica y la crisis del Coronavirus. «Hicimos lo que había que hacer» dijo el presidente del país con más muertos en el mundo, nada más y nada menos que más de cien mil.

«No hay desocupación, con la reapertura de los negocios todos podrán volver a sus puestos» sostuvo el presidente de un país con 20 millones de nuevos desocupados.

Lo más repugnante es que dijo todo esto en el marco de su defensa de la vuelta a la normalidad luego de la pandemia, mientras los contagios y las muertes se siguen sucediendo sin pausa. Ante la pregunta indignada de una periodista «¿cuál es su plan?», respondió «tenemos la economía más fuerte del mundo, y la tendremos aun más fuerte. Ese es mi plan».

Sus anuncios no son más que una condena de muerte para miles, llevados por la fuerza al matadero del contagio.

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