• El sistema sanitario, los cementerios y crematorios han colapsado ante la segunda ola.
  • La acumulación de vacunas de los países imperialistas hacen que la vacunación avance a paso lento.

Sthefanny Zúñiga

La segunda ola global de la pandemia continúa afectando a distintos países, uno de los que ha sufrido mayores consecuencias es India, dirigida por el derechista conservador Narendra Modi.

La catástrofe sanitaria en el país asiático se da tras un descenso en los casos y la relajación de medidas por parte del gobierno, al permitir, entre otras cosas, la realización de mítines masivos de cara a las elecciones, y ante la nueva ola tomó un rumbo -si se quiere- negacionista:

El 20 de marzo, el primer ministro Narendra Modi, un “héroe” para muchos, se dirigió a la nación e instó a la gente a quedarse en casa para evitar otro cierre. Pero mientras se esforzó por glorificar la respuesta de India a la ola actual de infecciones, no ofreció ningún plan para una inversión inmediata en atención médica.

El gobierno ahora está empeñado en culpar a la oposición y a los estados no controlados por el BJP [Partido Popular Indio S.Z] por la mal administrada respuesta” (1). Ante esto, son los gobiernos federales quienes toman mayores medidas para intentar contener la pandemia; “Las autoridades de Bombay decidieron adelantar el toque de queda, que empezaba a las 20, a las 19 hs. También tomaron la definición de cerrar bares, restaurantes, lugares de culto y públicos, etc., junto con la prohibición de reuniones de más de cuatro personas y el confinamiento del fin de semana.

En Nueva Delhi, que habían empezado la reapertura de las escuelas en febrero, ya las volvieron a cerrar. Igualmente, se repite una medida de gobiernos en negarse a la cuarentena total del año pasado, ya que se retrasaría la recuperación económica” (2). Aún con estas medidas la alta circulación del virus, trae consigo, además de otras variantes, como la inglesa o la brasileña, el surgimiento de una nueva cepa en el país surasiático, la cuál se vincularía a una mayor transmisión.

Esta nueva variante presenta una doble mutación “potencialmente preocupante identificada por primera vez en India a fines del año pasado, conocida como B.1.617, se ha vuelto dominante en el estado de Maharashtra [uno de los mayormente afectados por la ola actual S.Z]. B.1.617 ha llamado la atención porque contiene dos mutaciones que se han relacionado con una mayor transmisibilidad y la capacidad de evadir la protección inmunológica. Ahora se ha detectado en otros 20 países” (3).

Al momento de escribir este artículo India rompió el récord mundial en la cantidad de reportes en un solo día, rondando los 350 mil casos, cuenta con 16 millones de personas infectadas (sólo por debajo de Estados Unidos, en cuanto a la afectación) y el sistema hospitalario se encuentra totalmente colapsado.

De hecho, al igual que sucedió en Manaos, Brasil, India enfrenta una crisis en el suministro de oxígeno para las personas que lo requieren, y al igual que en el caso del país sudamericano, muchas familias están recurriendo al mercado negro para conseguir tanques de oxígeno (3).

En muchos casos, los hospitales y centros de atención se ven completamente superados, dejando a las personas morir en las calles o de camino a otro centro tras ser rechazados por falta de espacio.

La alta mortalidad también está provocando un colapso de los cementerios “Las redes sociales y los artículos de prensa han sido inundados de imágenes de hogueras en llamas y crematorios incapaces de hacer frente a la situación. En Ghaziabad, cerca de Nueva Delhi, los canales de televisión transmitieron imágenes de cuerpos amortajados y alineados en el piso, a la espera de un turno de cremación.

En el estado occidental de Gujarat, muchos crematorios funcionan las 24 horas. En Ahmedabad, la chimenea de uno se derrumbó luego de estar dos semanas operando 20 horas diarias, y en Surat se derritió parcialmente la estructura de hierro de otro crematorio por el exceso de calor” (4). ¡Todo un desastre humanitario!

Las cifras que da el gobierno rondan las 195 mil muertes totales por Covid-19, sin embargo, tal como relatan quienes trabajan en los cementerios y crematorios, esa cifra sería mucho más alta, ya que en muchas ocasiones o no van a los servicios de salud, o en los mismos no los reportan como casos del virus (5).

Está situación también se ve permeada por la escasez de vacunas, si bien han aplicado más de 134 millones de dosis totales, su población de más de 1.300 millones de personas hace que esa cantidad de dosis se quede corta (llevan menos del 1% de la población vacunada).

Se debe rescatar que India tiene laboratorios para la elaboración de las vacunas, sin embargo, la contienda geopolítica por el acceso a las misma, con las grandes potencias imperialistas acaparando el producto. Y por otro lado, las naciones en ascenso usándolo como una manera de “ingresar” en los países más empobrecidos, para ganar influencia. Lo cual supedita la vacuna a los intereses de los Estados capitalistas.

Por ejemplo, recientemente Estados Unidos (y Gran Bretaña) “han impuesto una prohibición total a la exportación de vacunas o componentes de vacunas que se producen en su territorio” (6), según denunció el bloque de la Unión Europea (que también han impuesto medidas restrictivas para la exportación de las vacunas…). Esto estaría afectando la producción de las mismas en la India, ya que no tienen suficiente acceso a materias primas para su fabricación (7).

Por su parte el gobierno indio también está tomando medidas en este mismo sentido: dificultando la exportación de las vacunas para usarlas en contener la crisis. Lo cuál si bien les podría ayudar a contener la crisis humanitaria, deja sin abastecimiento a otras naciones empobrecidas.

Ante lo anterior, cabe señalar que el drama humanitario que hoy se vive en la India se debe, por un lado, a que el gobierno nacional no se toma en serio la pandemia. El mismo que le está dando un abordaje individualista a un asunto que debe resolverse de conjunto por la sociedad.

Por otro lado, el colapso también es responsabilidad de las potencias capitalistas que acumulan cantidades enormes de vacunas e impiden que las naciones empobrecidas tengan un acceso adecuado a las mismas. Protegen las ganancias de las grandes farmacéuticas al no liberar las patentes y todo el conocimiento científico y tecnológico que ayudaría a fabricar en masa las vacunas.


Notas:

1 DW. https://amp.dw.com/es/la-pol%C3%ADtica-contra-el-coronavirus-en-india-un-desastre-anunciado/a-57322893

2 Izquierda Web. http://izquierdaweb.com/india-se-agrava-la-crisis-de-la-pandemia/

3 Nature. https://www.nature.com/articles/d41586-021-01059-y

4 Semana. https://www.semana.com/amp/mundo/articulo/coronavirus-cementerios-de-india-se-encuentran-desbordados-por-la-pandemia-de-covid-19/202142/

5 BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-56818586.amp

6 The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/03/14/espanol/vacuna-astra-zeneca-escasez.html

7 El Financiero. https://www.google.co.cr/amp/s/www.elfinanciero.com.mx/mundo/2021/04/16/india-pide-a-joe-biden-que-levante-embargo-de-materiales-para-producir-vacunas-covid/%3foutputType=amp

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