• Las demandas son: aumento de los valores mínimos por entrega, transparencia de los criterios de pago, garantía de seguridad en el trabajo y fin del sistema de puntuación, bloqueos y exclusiones arbitrarias y unilaterales.

Por Antonio Soler

En el último mes, las y los repartidores de las apps en varias ciudades de Brasil y de otros países están intensificando su proceso de lucha que culminará con una huelga del sector el día 1º de julio (miércoles).

Las demandas son: aumento de los valores mínimos por entrega, transparencia de los criterios de pago, garantía de seguridad en el trabajo y fin del sistema de puntuación, bloqueos y exclusiones arbitrarias y unilaterales. [1]

Sin embargo, la mayor bronca viene de que, a pesar del aumento de la demanda por entregas con el inicio del aislamiento social debido a la pandemia, en los últimos seis meses hubo una gran caída en la remuneración por las entregas. Los repartidores afirman que, en relación a los últimos años, están trabajando más del doble para mantener el mismo ingreso a fin de mes.

Además del bajísimo valor, las empresas no son transparentes en relación a los criterios de pago por entrega y los repartidores no son informados cuando se efectúa un cambio de los cálculos.

La propuesta del movimiento es parar totalmente el servicio de entregas de la Ifood, Rappi y Uber, empresas que monopolizan las plataformas digitales de servicios de entrega de alimentos.

Según el motociclista Paulo Lima, conocido como Galo, que organiza a los Entregadores Antifascistas (Repartidores Antifascistas) y que se volvió uno de los mayores lideres del movimiento después de la participación en los actos callejeros contra las amenazas de Bolsonaro a los derechos democráticos, el objetivo de ese movimiento “es mostrar que las empresas dependen de nosotros, los trabajadores. Vamos a probarles que sin nosotros ellos no ganan dinero, que no somos sólo números”.

Este movimiento huelguista de parte importante de la nueva clase trabajadora es un fenómeno que trae en su interior elementos fundamentales y hasta innovadores que, si que fueran impulsados hasta el final tendrán un gran peso estratégico en la lucha de clases como un todo.

No es poca cosa la movilización huelguista de uno de los sectores más super explotados de la clase trabajadora. A pesar de la fragmentación de la categoría debida a la forma de contratación, la internacionalización del movimiento que contará con la paralización de las entregas en varias partes del mundo – están previstas paralizaciones en Brasil, Argentina, México, Inglaterra y China – y la formación de una vanguardia que lucha contra las necro-condiciones de trabajo/remuneración y se politiza en el enfrentamiento directo con el neofascismo bolsonarista, es un conjunto de condiciones que esboza un camino transcendente para esa y otras categorías de trabajadores/as.

Así, este sector de la nueva clase trabajadora, al pedir que “apoyen el paro de los repartidores”, reinventan no sólo el lenguaje de la huelga y de la solidaridad, sino también el internacionalismo y la independencia de clase.

Por esa razón, todo el movimiento social y sindical, la izquierda y el conjunto de la clase trabajadora deben tomarlo no como un “pedido” o un “llamado más”, sino como a una verdadera convocatoria de este movimiento que es, junto con el movimiento negro, la juventud y las mujeres, la punta de lanza del reinicio de un proceso de movilización más activo, independiente y radicalizado de lucha contra la explotación y la opresión.

Además de boicotear a todas esas apps el próximo día 1º, divulgar el movimiento, pegar carteles en las casas, grabar videos y otras formas de expresar nuestro apoyo, es fundamental también organizar con las debidas medidas sanitarias el apoyo en las calles a esas/os trabajadores para cubrirlos de toda la solidaridad.


[1] Demanda del movimiento: Aumento del valor por Km; Aumento del valor mínimo; Fin de los bloqueos arbitrarios; Rappi: Fin de la puntuación y restricción de locales; Seguro de robo, accidente y de vida; Apoyo por la Pandemia (EPIs y Licencia)

Traducido del portugués por Luz Licht

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