Víctor Artavia

Un grupo de manifestantes ingresó e incendió un ala del edificio del Congreso de Guatemala este sábado en horas de la tarde (21 de noviembre), en el marco de una protesta contra la aprobación del presupuesto nacional presentado la semana anterior por el gobierno de Alejandro Giammattei, el cual contiene fuerte recortes sociales.

La molestia contra el gobierno y el Congreso (con mayoría oficialista) obedece a varios factores. El más inmediato es por la forma antidemocrática como se aprobó el presupuesto, el cual se votó el miércoles anterior en horas de la madrugada en una sesión donde no se garantizó el acceso de todos los 160 diputados y diputadas que conforman el organismo.

A pesar del repudio popular contra este procedimiento, Giammattei avaló el presupuesto, lo cual profundizó la crisis en el gobierno, pues el vicepresidente Guillermo Castillo se demarcó del presidente y lo instó a renunciar para estabilizar el país.

Recordemos que Guatemala arrastra una crisis política desde hace varios años por denuncias de corrupción, lo cual provocó movilizaciones masivas en 2015 que provocaron la renuncia del entonces presidente Otto Pérez Molina.

Pero, como era predecible, la burguesía chapina y sus representantes políticos, aplicaron la táctica de “cambiar algo para no cambiar nada”, por lo que los problemas de corrupción prosiguieron en el país, sumado a los graves problemas económicos y sociales estructurales que caracterizan a Guatemala, el país más grande de Centroamérica con una población cercana a los 17 millones, (un 43% se identifica como indígena) y donde hasta el sábado se contabilizan 67.856 casos de coronavirus y 2.580 muertes.

A todo esto, se suma el pésimo manejo del gobierno de la pandemia durante el año, pues son muchas las denuncias sobre el pésimo estado de la red de hospitales público, los bajos salarios al personal del sector salud y que los programas de ayuda social no los reciben quienes realmente los necesitan. Al respecto de esto último, hay un cuestionamiento social sobre el manejo del presidente de 4 mil millones de dólares que recibió tras la aprobación de préstamos por parte del Congreso para atender la emergencia sanitaria,

En este marco, varias organizaciones sociales y sindicales convocaron a movilizaciones estas semanas, exigiendo la renuncia del presidente Giammattei, el cual asumió funciones en enero. Esto sucede en un contexto de polarización política internacional, donde cada vez son más frecuentes estallidos o rebeliones populares contras los ataques de los gobiernos y la burguesía, como sucedió hace pocos días en Perú.

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