• Las declaraciones de Giammattei son una muestra de la presión empresarial por “retornar a la normalidad” y evidencia la desidia del gobierno por los sectores populares.

Johan Madriz

El presidente guatemalteco Alejandro Giammattei dio estas declaraciones en una reunión con alcaldes: “Ya voy saliendo del tema del coronavirus para poder retomar mi plan de gobierno. Ya le trasladamos la responsabilidad a la gente, si la gente se quiere cuidar, se cuida, sino, le ponemos la tarjeta roja, hoy si es problema de la gente”.

Al momento se contabilizan 54 mil casos y más de dos mil muertos con un aumento sostenido de los contagios y según las proyecciones aún no se alcanza el pico esperado. De esta forma las declaraciones de Giammattei son una muestra de la presión empresarial por “retornar a la normalidad” y evidencia la desidia del gobierno por los sectores populares, que son los más castigados por la crisis.

Esta es la lógica capitalista de la individualidad, colocando las medidas sanitarias de protección como un elemento exclusivo de cada individuo, el sálvese quien pueda. No se tiene en consideración que este evento es eminentemente social y sus consecuencias son diferenciadas según la clase social a la que se pertenezca.

Giammattei sigue la misma línea que monstruos genocidas como Trump o Bolsonaro que esbozan de que cada quien se resuelva solo, ese es el clamor de las burguesías para que se retiren las medidas de cuarentena y se reabran las actividades económicas. Por supuesto, esta concepción no tiene en cuenta que la cuarentena es, hasta el momento, la única medida que esta teniendo efecto en la contención del virus, pero esto se obvia en favor de los negocios y la generación de ganancias está por encima de las vidas trabajadoras.

El manejo de la pandemia por el gobierno guatemalteco ha sido un desastre, con una corrupción estructural que consume los pocos recursos para atender la crisis. De esta forma no es de extrañar que los programas sociales de ayuda no se cumplan, el sistema sanitario este colapsado y los insumos médicos y de protección escaseen. Solo como ejemplo, en junio, ante la creciente presión, se removió al Ministro de Salud por ocultamiento de datos sobre las cifras de personas fallecidas mostrando números más favorables a los reales.

Así, el lavado de manos que hace el presidente tiene como objetivo “retomar mi plan de gobierno”. Un plan que en realidad no se ha detenido que tiene como objetivo atacar a los sectores populares, trabajadores, indígenas, campesinos y mujeres. Por eso es necesario que aquí y en todo el mundo se comience a retomar las calles en la pelea contra los ajustes de los gobiernos que quieren hacer que los sectores de abajo sean los que paguen la crisis.

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