• Este comienzo del ciclo lectivo en Francia que da inicio al periodo 2020/21, arranca con dos llamados a manifestarse en la calle y un llamamiento a la huelga general este jueves 17.

Socialismo o Barbarie Francia

El sábado 12 de septiembre los chalecos amarillos realizaron un llamamiento nacional a manifestarse contra el gobierno y Jerome Rodríguez, portavoz de los chalecos, declaró que es tiempo de retomar las reivindicaciones históricas de la clase ante el deterioro de las condiciones de vida de los franceses con el advenimiento de la crisis económica del Covid19.  Una manifestación que en Paris fue fuertemente reprimida por la policía con dispositivos de seguridad dispuestos por toda la ciudad (principalmente en los barrios de clase alta) con la propia policía presentando cifras de 200 detenidos y otros tantos multados como un triunfo.

Por su parte la CGT lanzó hace unas cuantas semanas el llamamiento a la huelga general con movilización para el 17 de septiembre. El llamado, por la amplitud de su consigna, permitió a muchos sectores aportar sus propias reivindicaciones. Varios de los otros sindicatos que hubieran conformado la intersindical durante la lucha contra la reforma jubilatoria se plegaron al llamado, por ejemplo SUD, FSu.

Entre los manifestantes del jueves 17 se pudo sentir la preocupación por la escalada de despidos que no cesa, sumándose cada día los anuncios de empresas que reorientan su producción o cierran lisa y llanamente secciones enteras. También pudimos constatar la presencia de una juventud que reclama ante la precarización laboral y cierta ausencia de oportunidades a la que se ve sujeta.

Tanto la movilización de sábado como la del jueves tienen características de movilizaciones de vanguardia, que si bien no son masivas todavía, demuestran que existen reservas en la conciencia de sectores de la población francesa de la necesidad de seguir luchando contra el gobierno de Macron. El gobierno de LREM es el principal responsable de la crisis sanitaria de marzo ante el covid19 y quien se prepara para gestionar igual o peor una potencial segunda ola del coronavirus, amenazando la salud y condiciones de vida de toda la población. Ante la respuesta represiva e inhumana de Macron continuamos alerta y movilizados para que la crisis no la paguen los trabajadores.

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