Fracaso absoluto golpista: destituyen a Guaidó como «presidente interino» de Venezuela

Se trata de la coronación del absoluto e inequívoco fracaso del intento de golpe contra Nicolás Maduro, orquestado por el gobierno de Trump e impulsado por la oposición venezolana.

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La Asamblea Nacional de Venezuela votó disolver el supuesto «gobierno interino» del que se había autoproclamado presidente Juan Guaidó en el año 2019.

Se trata de la coronación del absoluto e inequívoco fracaso del intento de golpe contra Nicolás Maduro, orquestado por el gobierno de Trump e impulsado por la oposición venezolana.

En 2019, bajo el visto bueno del Departamento de Estado de EE.UU., Guaidó utilizó su cargo de presidente de la Asamblea Nacional para autoproclamarse «presidente encargado» de Venezuela. Era el comienzo de un operativo golpista para derrocar a Maduro bajo el amparo del imperialismo yanqui.

Apoyándose en las movilizaciones de los sectores opositores de derecha, más el apoyo internacional de casi todas las potencias occidentales, la Casa Blanca confiaba en que la caída de Maduro sería una cuestión de horas o días. Sin embargo, debido a que los militares se mantuvieron fieles a Maduro, más el rechazo que en un sector importante de la población despertaban los sectores escuálidos, el fallido «gobierno interino» de Guaidó no llegó nunca a hacerse realidad. Todo esto pese a la inmensa y justificada impopularidad del gobierno madurista y la catástrofe del país. En los hechos, el poder del Estado estuvo todo el tiempo bajo control del gobierno del PSUV. Además, Maduro contó con el apoyo político y económico de Rusia, China e Irán.

Con el correr del tiempo, las movilizaciones golpistas fueron mermando y aunque el imperialismo sacó a pasear a Guaidó a cuanto evento diplomático internacional se presente, su figura fue desdibujándose cada vez más, al punto que en el último tiempo ya ni siquiera atinaba a hacer apariciones públicas.

Pero el golpe de gracia al ya fracasado operativo golpista ocurrió a principios de 2022, cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania.

Con el estallido del conflicto bélico, los precios internacionales de las materias primas -en particular el petróleo- se dispararon por los aires. En un giro inesperado hace poco tiempo atrás, EE.UU. se vio obligado a entablar negociaciones con Maduro, levantar algunas sanciones para que el petróleo venezolano suministre al mercado internacional y de esa manera evitar que el precio siga disparándose por las nubes.

Biden tuvo que negociar con Maduro por la sencilla razón de que con Guaidó no había nada que negociar: su supuesto «gobierno interino» no gobernaba nada realmente. Al tener que sentarse en la mesa con Maduro, la Casa Blanca terminaba por admitir su propio fracaso, ya que volvía a reconocerlo como el presidente de Venezuela.

El lunes, cuando la Asamblea Nacional dio por disuelto el supuesto «gobierno interino» de Guaidó, se le puso por fin punto final a la última aventura golpista de EE.UU. -que no fue la primera y no se puede descartar que no haya sido la última.

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