• Albañil anarquista, dedicó su vida a una militancia donde no faltaron los asaltos a bancos, contrabandos y falsificaciones de documentos a favor de diferentes causas por los oprimidos, y todas en contra del capitalismo.

Redacción 

El sábado falleció Lucio Urtubia a los 89 años en París. Su figura y recorrido histórico, recogidos en un documental, un cómic, una obra de teatro, varios libros y considerables reportajes constatan que la suya fue una vida de película.

Nacido en 1931 en Cascante, Navarra. Ya de pequeño pasó varias veces por diferentes cárceles, perdiendo el respeto por la autoridad y todo lo establecido. Siempre se ha mostrado orgulloso de su profesión de albañil, aunque prestando el servicio militar obligatorio en la dictadura aprendió las habilidades de contrabandista. En 1954 tuvo que exiliarse a París, donde establecería su “campo base” de por vida.

Allí entró en contacto con el anarquismo. Pronto empezó a militar por la causa libertaria, conociendo a Quico Sabaté (referente anarquista y maqui catalán). A mano armada, Urtubia participó en asaltos de bancos. Sin embargo, encontró en la falsificación de dinero y documentos una forma más adecuada para él de repartir la riqueza y financiar sus causas revolucionarias, como ayudar a otros grupos revolucionarios, refugiar a gente de las persecución fascista, etc.

Lucio Urtubia en el Centro Social Okupado Kike Mur de Zaragoza. Foto: Juan Manzanara

El golpe más conocido lo dio en la segunda mitad de los 70, cuando consiguió estafar 20 millones de euros de la época al First National Bank (actual Citibank) para invertirlos en el antifascismo entre otras causas. Otras de sus hazañas fueron ayudar en la huida de Eldridge Cleaver (líder de los Panteras Negras), participar en la preparación del secuestro del nazi Klaus Barbie en Bolivia, o discutir de estrategia con el ‘Che’ Guevara. Pasó tiempo en la cárcel y coleccionó hasta 5 órdenes internacional de captura, incluida una de la CIA.

Luchador incansable anticapitalista e incitador a la reflexión y a la acción contra un sistema de opresión criminal, siempre desde la responsabilidad militante.

“[…] pensar, imaginar y hacer […]. Por ejemplo documentos para los que no tienen. Eso no es un crimen. Como tampoco eran un crimen las expropiaciones que hacíamos a los bancos. El crimen es dejarse coger”.

Lucio Urtubia se va pero nos queda su memoria. Si la persona se va, queda su memoria. Sin embargo, la preservación de esta memoria depende de la lucha contra todo intento de borrar y sobreescribir la historia, así como de la recuperación y reconstrucción de la historia ya suprimida por 36 años de dictadura y 40 años de democracia del 78. La necesidad del “pensar, imaginar, hacer” de Lucio Urtubia, así como la de organizarse para combatir el sistema, sigue vigente.

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