• Los muertos por coronavirus en Estados Unidos ya suman el medio millón. La crisis de las nuevas cepas, la distribución de las vacunas y el racismo.

Marcelo Buitrago

“Hoy, marcamos un hito verdaderamente sombrío y desgarrador: 500.071 muertos. Son más los estadounidenses que han muerto en un año en esta pandemia que en la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam juntas»…

… nos acercaremos a la normalidad para fines de este año, y si Dios quiere esta Navidad será diferente a la anterior. Pero no puedo comprometerme. Hay otras cepas del virus. No sabemos qué podría suceder en términos de tasas de producción [de vacunas]. Las cosas podrían cambiar».

Joe Biden,  22 de febrero

Luego de su pico de mediados de enero, todos los índices de la pandemia han tenido un brusco descenso en Estados Unidos. Los hospitalizados y los casos diarios han descendido al nivel de la segunda ola de fines de julio, mientras que las muertes diarias, si bien descienden más lentamente, también han bajado.

Sin embargo, no hay consenso establecido sobre las causas del final de la tercer ola: las vacunación aún es incipiente, ubicándose en el rango de 1.5 millón diario de promedio. Se estima que es el doble la cantidad necesaria para que su impacto sea significativo: a la fecha solo el 6% de la población ha recibido las dos dosis requeridas, Muchos analistas apuntan al descenso de los viajes luego de las fiestas y a que, si bien el número oficial de contagiados se está aproximado a los 30 millones, se estima que en realidad un tercio de la población ha sido contagiada, dada la gran cantidad de casos asintomáticos, lo que otorga algún grado de inmunidad natural

Pero la aparición de las nuevas variantes, capaces de multiplicar los contagios, y que parecen poder re infectar a personas que ya han sufrido la enfermedad, siguen generando preocupación.

Según los Centros de Control de Enfermedades, la variante británica será la dominante en Estados Unidos para fechas tan próximas como marzo.

«Es importante que tengamos en cuenta que la pandemia todavía no ha terminado y que vendrán meses muy duros. Por eso, debemos mantener las precauciones a medida que las nuevas variantes se vuelven dominantes” según Amesh Adalja, investigador principal del Centro de Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins.

Además California presenta una variante propia, llamada B.1.427/B.1.429, y es probable que represente el 90% de las infecciones del estado a fin de mes. La nueva variante ya acompaña a la británica, la sudafricana y la brasilera, y representa el 50% de las muestras que fueron sometidas a análisis genéticos. Es considerada como una triple amenaza ya que puede propagarse más fácilmente, muestra cierta resistencia a los anticuerpos generados por las vacunas y está asociada con enfermedades graves. Y si bien la resistencia a los anticuerpos no está al nivel de la variante sudafricana, que es la peor en ese sentido, los estudios aún son incipientes.

Por el lado de las expectativas favorables, la FDA anunció que la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson protege bien contra el COVID-19 grave y puede ayudar a reducir la propagación del virus. La vacuna podría autorizarse ya el sábado y la distribución comenzar poco después.

Además, el primer gran ensayo en el mundo real sobre más de 1 millón de personas -en Israel- publicado en The New England Journal of Medicine, encontró que la vacuna de Pfizer/BioNTech es eficaz contra los sintomáticos (~92% a los 7 días después de la dosis 2) e infecciones asintomáticas (~90%). Sin embargo, el estudio no prueba la eficacia de la vacuna en variantes que eran raras en Israel cuando se desarrolló.

Fila de vacunación en Pennsylvania (AP Photo/Matt Rourke)

La preocupación con las nuevas variantes han llevado Moderna y Pfizer/BioNTech a desarrollar modificaciones en sus vacunas para combatirlas y estarían listos para comenzar los ensayos clínicos.

Pero en términos más generales la investigación aún está en curso sobre el impacto que tendrán las vacunas contra el coronavirus en la transmisión asintomática. Es decir, si no solo evitarán enfermarse sino también transmitirlo. Por eso los expertos sugieren que las personas continúen tomando precauciones como el uso de máscaras y el distanciamiento social: la vuelta a la “normalidad” no tiene fecha asegurada.

 

El racismo como problema estructural

Que el racismo no terminaba en Estados Unidos con la llegada de Biden tiene una prueba en la vacunación. Tampoco importa si el estado es demócrata o republicano.

Los grupos prioritarios de afroamericanos, latinos y nativos -los más castigados por la pandemia- están significativamente subrepresentados entre los que han recibido las dosis.

Según las cifras actualizadas del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, entre el 4/12/2020 y el 14/01/2021, el 60,4% de quienes han recibido lo vacuna son blancos, el 11,5% hispanos, el 6% asiáticos y el 5,4% afroamericanos. El resto pertenece a otra etnia.

En Estados Unidos el virus se ha cebado con las minorías. Afroamericanos, hispanos y nativos muren por coronavirus a una tasa casi tres veces mayor que los blancos y los hospitalizados son cuatro veces más, según los datos del CDC. Por ahora, la vacuna está disponible solo para grupos de alta prioridad, lo que en términos generales significan adultos mayores y personal médico. Los primeros datos han encendido la alarma porque los afroamericanos, latinos y asiático-estadounidenses constituyen el 41% de los trabajadores de la salud. Si las cifras reveladas ya indican una brecha racial significativa, es probable que solo se vaya acrecentando a medida que los grupos siguientes sean más jóvenes y no tan familiarizados con la ciencia.

«El racismo es una crisis sanitaria»

Los patrones actuales son “señales de alerta temprana sobre posibles disparidades raciales en el acceso y la aceptación de la vacuna”, según un informe de la Kaiser Family Foundation. Los factores posibles de brecha serían, además de una profunda desconfianza al sistema médico arrastrado por un historial de trato discriminatorio, “el acceso deficiente a las vacunas en los barrios negros y una disparidad digital que dificulta el acceso a la información” ya que los registros para conseguir la vacuna se hacen a través de internet.

La jefa del Grupo de Trabajo sobre la Equidad de la Casa Blanca, Marcella Nunez-Smith, urgió a los Estados a incorporar la equidad en sus planes de vacunación. Dijo que “están trabajando para que el transporte a los centros médicos sea gratuito y el tiempo utilizado en el traslado y el tratamiento sea remunerado”. Con esto se quiere evitar que las personas tengan que elegir entre trabajar o vacunarse.

La disparidad en los Estados que han detallado las cifras es mayúscula en algunos casos. En Mississippi, los negros han recibido el 15% de las vacunas, cuando representan el 38% de la población y el 42% de los fallecidos en el Estado. En Texas, donde el 39,7% es hispano, solo el 15% ha recibido la vacuna.

De los casi 300.000 residentes de Nueva York que ya han recibido la vacuna, y de los que se sabe su etnia, el 48% son blancos, 15% latinos, 15% asiáticos y 11% afroamericanos. Los datos no representan la población de la ciudad: el 29% son latinos y el 24% negros. “Claramente, vemos una profunda disparidad que debe abordarse de manera agresiva y creativa”, sostuvo este domingo el alcalde Bill de Blasio

El defensor público del Ayuntamiento de Nueva York, J. Williams, y el supervisor de las cuentas públicas en Nueva York y candidato a la alcaldía, Scott Stringer, calificaron el plan de distribución de vacunas de “casi criminal” y una “vergüenza nacional”. Ambos solicitaron a De Blasio que proporcione una paga a los trabajadores esenciales para cuando vayan a vacunarse y mejore los sitios web para agendar el turno.

Como vemos, el oficio de comentarista también lo ejercen las autoridades de Estados Unidos: “lo que se debería hacer” como si ellos no fuesen responsables. El gobierno de Biden muestra su línea de continuidad como representante de la burguesía yanqui: sigue exponiendo a las familias trabajadoras sin siquiera intentar tibias reformas la Salud Publica que garanticen el acceso masivo e inmediato a las vacunas.

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