• Mientras grandes sectores de la población mundial padecen serios aprietos resultado de la crisis, los grandes capitalistas hacen sus negocios a costa de la explotación de la clase trabajadora.

Por Redacción

Mientras en Estados Unidos se perdían 22 millones de empleos 607 milmillonarios (personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares) aumentaron su riqueza en $282 mil millones, según Forbes, entre el 18 de marzo y el 10 de abril. Durante esos 23 días se presentó un pico de la pandemia en ese país.

Dentro de esos estaría en primer lugar Jeff Bezos, el fundador de Amazon, que en lo que va del año aumentó su fortuna en $10 mil millones debido al cierre de cientos de pequeñas empresas y de un aumento en el comercio electrónico que ha aumentado la cuota de mercado de la empresa. “El incremento de la riqueza de Bezos no tiene precedentes en la historia financiera moderna y varía enormemente de un día para otro”, dice el informe.

Le siguen Elon Musk de PayPal y Tesla con un incremento de $5 mil millones, McKenzie Besos con $3500 millones, Eric Yuan de Zoom con $2580 millones, Steve Ballmer de Microsoft con $2200 millones, John Albert Sobrato dueño de la firma Sobrato de bienes raíces y comerciales con $2070 millones; Joshua Harris de la firma de inversión Apollo con $1720 millones y Rocco Commisso de la compañía de televisión por cable Mediacom con $1090 millones.

Mientras grandes sectores de la población mundial padecen serios aprietos resultado de la crisis, los grandes capitalistas hacen sus negocios a costa de la explotación de la clase trabajadora.

De esta forma, mientras Amazon ve amplificados sus negocios diferentes sindicatos han denunciado que la empresa “no hace lo suficiente para proteger de la enfermedad a su plantilla” y se conoce la muerte de al menos un trabajador en la sucursal de Nueva York. “Desafortunadamente, en lugar de recompensar el trabajo duro y a menudo peligroso de los empleados de almacén, Amazon ha despedido a aquellos que exigen que la empresa se tome en serio su salud y respete los protocolos establecidos para mantenernos a todos a salvo”.

Es la lógica capitalista de generar ganancias aunque sea a costa de la vida de sus trabajadores y trabajadoras.

El informe de Forbes señala cierta “inmunidad” de las grandes fortunas a los desastres económicos. “Inmediatamente después de la crisis económica mundial de 2008, los entonces 400 milmillonarios norteamericanos de la lista Forbes vieron cómo su riqueza caía y pasaba de 1,57 billones en 2008 a 1,27 billones en 2009. Pero en los 30 meses siguientes a la caída de septiembre de 2008, la mayoría de estas fortunas se recuperaron y en 2012 la riqueza multimillonaria había alcanzado ya 1,7 billones de dólares. Entre 2010 y 2020, la riqueza de la clase milmillonaria de los Estados Unidos aumentó en un asombroso 80,6%, de 1,6 billones de dólares a 2,9 billones de dólares”.

Esta supuesta mágica recuperación no tiene nada que ver con poderes fantásticos y, por el contrario, tiene explicaciones bien terrenales. Es el resultado de las políticas definidas por los gobiernos que trabajan en función de los sectores burgueses y que socializan las pérdidas para privatizar las ganancias.

Los paquetes de rescate ante las crisis económicas no siguen la teoría de la cascada, se parecen más a un dique; ese dinero se queda en las grandes corporaciones, en la especulación financiera y los bancos y solo un chorrito, a cuenta gotas, se filtra hacia los sectores de abajo.

Un estudio del Institute for Policy Study alerta sobre una guerra de los multimillonarios al pago de impuestos financiando una “industria de defensa de la riqueza” compuesta de abogados y contadores que ocultan las ganancias en paraísos fiscales, evaden, eluden y hacen lobby institucional, siendo su mayor representante el propio presidente Trump. Además, agregan “para completar el insulto, los americanos de la clase trabajadora pagan ahora mayor porcentaje de sus ingresos en impuestos que los multimillonarios”.

La pandemia del Covid-19 es un enorme alegato contra el capitalismo del siglo XXI, un capitalismo voraz que le importa un comino la vida de las personas trabajadoras. Un capitalismo que explota y oprime como nunca, que destruye la naturaleza y frente al cual el coronavirus es una nueva advertencia que debe ser superado para que no lleve a la humanidad a la barbarie.

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