• Los trabajadores han ratificado por unanimidad el preacuerdo en el que se pospone el cierre las plantas de Barcelona para diciembre de 2021 con indemnizaciones y preferencias de contrato al personal de Nissan para una eventual reindustrialización de las plantas.

Xavi Posets

Ayer, en el 95 día de huelga indefinida, la dirección de Nissan y el comité de empresa llegaron a un principio de acuerdo tras una reunión de más de 24 horas. Los sindicatos pretenden firmar el ERE de 2.525 trabajadores de Nissan de las plantas de Montacada i Reixac, San Andreu y Zona Franca. Los despidos se retrasan un año de lo anunciado inicialmente por la empresa, que serán para diciembre de 2021. No se descartan “bajas voluntarias”.

Un punto que destacan los representantes sindicales es la posibilidad de buscar un inversor industrial que compre y mantenga las instalaciones y genere puestos de trabajo suficientes para toda la plantilla de Nissan, que tendrá prioridad para ser contratada durante 3 años. Para ello cuentan con el tiempo que se ha retrasado el cierre, y seguirán negociando con la patronal y administraciones públicas para construir un plan de viabilidad. En caso de no ser contratados, los trabajadores recibirán una compensación de 25.000€.

Creemos que, en las condiciones actuales de doble crisis económico-sanitaria sobre las cuales los gobiernos siguen la lógica capitalista, pensar en encontrar un nuevo inversor para el mantenimiento de los puestos de trabajo –ya no hablamos de los 25.000 indirectos, sino solamente de la plantilla de Nissan- es utópico. Lo es cuando el gobierno de PSOE y UP, con la complicidad de CCOO y UGT, no impone ninguna medida contra las grandes fortunas, la monarquía o la Sanidad Privada ante los reclamos del personal sanitario, el cierre de empresas y las condiciones cada vez más precarias de la clase trabajadora.

Las administraciones públicas (catalanas y españolas) han demostrado ser incompetentes. Su mayor aportación fue regalar 222 millones de euros a Nissan para que ésta no marchara – y que Nissan invirtió, entre otras cosas, en mejorar la fachada para poder vender las instalaciones más caras, pero sin mejorar la producción, según trabajadoras de Nissan-. Ahora con la pandemia, los gobiernos no han legislado para poder nacionalizar la fábrica sin coste, ni han impedido despidos sin o con ERTE. La situación económica es desastrosa, con niveles de deuda pública nunca vistos. Y la epidemia del covid se prevé larga. Por tanto, es utópico pensar en un futuro cercano en viabilidad, más con unos socios incompetentes y una patronal tramposa.

El otro punto fuerte del acuerdo es el rechazo de límites de indemnización para los menores de 50 años, de tal forma que se quedan en 60 días por año trabajado. También se prevén prejubilaciones para los mayores de 55 años, que recibirían un 90% del sueldo hasta los 62 años y cobertura de Seguridad Social. Para los trabajadores entre 50 y 54 años se mejoran las indemnizaciones.

El acuerdo pone fin a la huelga indefinida de magnitud histórica con la previsión de retomar la producción a finales de este mes.

La unidad de los trabajadores entorno a la huelga ha demostrado la vigencia de la lucha de clases y sus métodos para conseguir derechos. Toca seguir organizados para garantizar el acuerdo alcanzado y luchar en la perspectiva de construir un futuro para los trabajadores de Nissan y para el resto de la clase trabajadora.

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