• Ayer viernes miles de personas salieron a la calle en protesta contra las cargas policiales del día anterior, así como contra las cuarentenas clasistas y punitivas de Ayuso y la militarización de los barrios.

Xavi Posets

Las imágenes son opuestas al clima anestésico introducido por la pandemia y reforzado por los gobiernos. Los manifestantes, miles de jóvenes, salieron masiva y enérgicamente a las calles para protestar contra la represión policial sufrida el jueves, cuando un despliegue policial cargó contra manifestantes concentrados en contra de las cuarentenas clasistas y punitivas del gobierno de la Comunidad de Madrid y respaldadas por el gobierno central. La policía acabó realizando 4 detenciones, de las cuales en al menos una siguió agrediendo al detenido. Las 4 personas ya se encuentran en libertad con cargos, acusados de atentar contra agentes de la autoridad y producir lesiones.

En la concentración y posterior manifestación se escucharon gritos y cánticos como «Libertad detenidos», «Fuera policía de los barrios de Madrid», «Más sanidad, menos policía» o «Aquí están los antifascistas». La movilización sucedió por el barrio de Vallecas de forma pacífica y sin ningún incidente, pues no hubo presencia policial.

Vallecas, uno de los barrios en cuarentena, cuenta con una trayectoria antifascista de carácter obrero. También es uno de los más precarizados de Madrid, que junto a los demás barrios precarizados y de trabajadores, son señalados y confinados por Ayuso. Es por eso que las y los vecinos de los barrios del sur volvieron a gritar «¡No es confinamiento, es segregación!».

Las medidas de Ayuso en las zonas confinadas, 8 más desde ayer, han sido las de reforzar la presencia y controles policiales, con el apoyo del Gobierno que ha demostrado ser tan cómplice como culpable. Sin embargo, estas medidas no refuerzan los centros de salud, los centros educativos ni el repleto sistema de transporte público por el que las y los trabajadores deben desplazarse para seguir yendo a trabajar, sean del barrio que sean.

La presencia de las fuerzas represivas del Estado no solo ha demostrado ser ineficaz frente el coronavirus y un lastre que absorbe recursos económicos necesarios para reforzar el sistema sanitario. También ha demostrado que su principal y exclusiva función es apalear a las y los trabajadores que van a trabajar o protestan contra el colapso de la sanidad, contra un confinamiento clasista o contra un cierre de fábrica.

Las movilizaciones en Vallecas son la expresión del cada vez más fuerte rechazo que generan las políticas clasistas y represivas por parte de Ayuso y también del gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Es necesario seguir por el camino de la movilización en las calles, siguiendo el ejemplo de los barrios del sur de Madrid, para imponer un cambio de timón que ponga en el centro de la gestión de la crisis a las y los trabajadores, y no que reciban palos por protestar por unas condiciones de vida dignas.

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