• La lucha de los trabajadores y trabajadoras de la salud se intensifica ante la explotación laboral en tiempos de pandemia.

Por Xavi Posets

La pandemia ha reventado lo que ya antes era evidente: la alta carga laboral en la Sanidad Pública, víctima de años de recortes presupuestarios y políticas neoliberales. Esta carga laboral la han sostenido las y los sanitarios sin recibir un duro a cambio, es más, han visto cómo sus sueldos y condiciones laborales eran parte de los recortes.

Y con el coronavirus, todas las fuerzas políticas burguesas han coincidido en proclamar “héroes” a estos trabajadores, mientras giraban la cara a sus reclamos. Reclamos impulsados cada vez más fuerte a través de concentraciones delante de hospitales de todo el Estado, movilizaciones, plataformas, etc.

Madrid en huelga a partir del 13 de julio

El mes pasado las y los Médicos Internos Residentes (MIR) de Madrid presentaron un nuevo convenio colectivo con mejoras en sus condiciones laborales, con la determinación de que si hasta el 2 de julio no obtenían respuesta de la Consejería de Sanidad, el próximo 13 de julio se levantarían en huelga. La convocatoria llama a los 5.115 médicos residentes que hay actualmente en la Comunidad de Madrid, y al resto de personal en formación (EIR, PIR, FIR, BIR, QIR y RFIR).

Denuncian las ridículas nóminas, especialmente bajas para el coste de vida de Madrid, y que sin embargo son las segundas más bajas del Estado, solo mejores que la de las islas Canarias. Tal como explica el Comité de Huelga en un comunicado, «el residente se convierte desde su entrada en el hospital en mano de obra barata, siendo sometido a una alta presión física, psicológica y académica, con un sueldo-beca que ridiculiza toda la labor que ejerce».

Y bajo la crisis sanitaria, a los MIR se les ha exigido «ejecución de funciones durante todo el periodo que sobrepasaban ampliamente su nivel formativo y sus competencias”. Así, se han visto en primerísima línea contra el virus trabajando en UCIs y urgencias, muchas veces sin EPIs ni materiales de seguridad, con los consecuentes miles de contagiados por COVID-19 entre sus filas mientras no se consideraba como enfermedad profesional.

La Consejería de Sanidad, si bien se ha reunido dos veces con el colectivo hasta la fecha, no ha presentado ninguna intención de ni siquiera dialogar. Por lo contrario, intenta reventar la huelga imponiendo servicios mínimos del 100% en Atención Hospitalaria. El comité de huelga MIR y la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) han denunciado que «los residentes no son personal estructural, sino personal en formación y, por lo tanto, no pueden ser objeto de servicios mínimos», y tomarán acciones legales. Sin embargo, la decisión quedará en mano de los tribunales, que tiene un historial contradictorio ante denuncias similares.

También denuncian represalias desde las unidades docentes, en las que amenazan con negar los permisos voluntarios, la libre elección de vacaciones y los cambios de guardia en caso de iniciar la huelga. Aun así, finalmente la huelga indefinida dará comienzo el próximo lunes 13 de julio.

Valencia en huelga a partir del 21 de julio

De la misma forma, los residentes de la Comunitat Valenciana irán a huelga el 21 de julio, convocada por el Sindicato Médico de la Comunitat Valenciana (CESME-CV). El carácter de la huelga será indefinido, hasta que la Conselleria de Sanitat atienda las reivindicaciones del colectivo.

Las exigencias buscan revertir la sobrecarga laboral a la que están sometidos, por ejemplo reclamando jornadas laborales de 37,5 horas o la equiparación de condiciones de trabajo y descansos a las de un médico adjunto. También denuncian el incumplimiento de la normativa europea que impone un descanso de 36 horas tras hacer una guardia de 24 horas seguidas.

Reclaman la equiparación salarial con el resto de comunidades autónomas y la cotización de las horas de guardia. Otro de los reclamos es la creación de un organismo que supervise las condiciones laborales del colectivo, ya que el incumplimiento de la normativa vigente es constante, así como limitar el número de residentes para garantizar la calidad de formación en vez de usar al personal como mano de obra barata.

Por una alternativa para la clase trabajadora

Cada vez son más los y las sanitarias que se están organizando y movilizando por sus derechos laborales y la defensa de la Sanidad Pública. Sucede tras años de recortes a manos de todos los gobiernos autonómicos y estatales, y tras la tragedia pandémica del Estado Español, que bajo la lógica de salvar la “economía” y la Sanidad Privada ha dejado un Sistema Sanitario Público colapsado e infectado. Todavía hoy la Sanidad Pública está lejos de volver a unas condiciones dignas, y ante los nuevos rebrotes actuales se levanta la posibilidad de un nuevo pico en octubre.

La única forma para evitar otra carnicería es salir de esta lógica capitalista, invirtiendo masivamente en la Sanidad Pública, sacando el dinero de instituciones obsoletas y antidemocráticas como la Monarquía. También es necesaria la expropiación sin indemnización a la Sanidad Privada y empresas farmacéuticas, poniendo los recursos sanitarios en manos y gestión de los y las trabajadoras.

Está claro que el gobierno de PSOE y Unidas Podemos, como defensor de los beneficios multimillonarios de las grandes empresas y la privada, no va a avanzar en ese sentido. La unión de las luchas de los sanitarios, materializadas en concentraciones, movilizaciones y estas dos huelgas indefinidas de Madrid y Valencia es necesaria, así como con el resto de luchas de diferentes colectivos (Nissan, Alcoa, los sin papeles…), en pos de construir una alternativa a la gestión capitalista de una crisis que sigue pagando las y los trabajadores.

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