• A pesar de los límites que representa, se ganó el respeto de una capa de trabajadoras y trabajadores con los valores que desprendía de humildad, respeto y república.

Por Socialismo o Barbare Estado Español

El sábado pasado murió Julio Anguita, quien fue líder histórico del PCE e Izquierda Unida. Apreciado por ser un político honesto –se ganó la vida como profesor-, fue despedido por cientos de aplausos y vítores en señal de tristeza y respeto por ciudadanos de Córdoba. Unos sentimientos que se comparten en ciertas capas de la clase trabajadora.

Nació en Málaga, creció en Córdoba y estudió Historia Moderna y Contemporánea en la Universitat de Barcelona, donde se licenció y ejerció como maestro y profesor de secundaria en Granda y Córdoba.

Empezó a militar en la clandestinidad, e ingreso al PCE en 1972. Para el 1977, accedió al Comité Central del partido en Andalucía. En 1979 llegó a ser alcalde de la ciudad de Córdoba –llamado “Califa Rojo” al ser el único alcalde comunista del Estado – hasta 1986. Ese mismo año, se lanzaría como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía por IU, coalición de la que acabaría ejerciendo de coordinador general hasta 5 veces. A la par, seguiría siendo Secretario del PCE.

Destaca el resultado electoral de la coalición IU en 1996 que, con Anguita en el cabeza, consiguió más de dos millones de votos, situándose como tercera fuerza en el Congreso con 21 escaños.

En 1998, tras una parada cardíaca, dejó la Secretaría del PCE. Más tarde, en 2000 y excusándose en sus problemas de salud, renunció a encabezar la lista electoral de IU. En 2002 dejó la dirección del PCE. Volvería a trabajar de profesor aun participando activamente en la esfera política.

Julio Anguita tuvo un papel importante dentro del PCE, partido clave de la fundación del Régimen del 78, donde en un contexto de reivindicaciones sociales en las calles, se cerró por arriba una democracia con instituciones heredadas del franquismo, monarquía, unidad territorial sin derecho a la autodeterminación y la extracción de la plusvalía. Anguita no se separó de la política del partido.

Esta dirección del PCE pasó factura, teniendo que formar coalición dentro de Izquierda Unida, que acabó definiéndose como reformista. El punto álgido de esta formación fue cuando accionaron como oposición parlamentaria al Gobierno de Felipe González, del PSOE oponiéndose a la política neoliberal de recortes y privatizaciones. Esta oposición no fue más allá del parlamento, y tampoco denunciaron a las direcciones de CCOO y UGT como burocracia sindical al permitir estas reformas.

El alejamiento de Anguita de la política coincidió con una pérdida de votos donde, de la mano de Paco Frutos y Gaspar Llamazares, IU llevó a cabo una política de cogobiernos con PSOE. Sin embargo, Anguita no se desmarcó nunca de su partido. Otro caso sería en su posición de falsa equidistancia al derecho de autodeterminación del pueblo catalán que ejerció el 1 de octubre en las calles: posición que mantuvieron tanto el PCE como IU; o el visto bueno del gobierno de coalición de PSOE con Unidas Podemos (del que actualmente forma parte IU).

Se nos va un icono de la política española que, y a pesar de los límites que representa, se ganó el respeto de una capa de trabajadoras y trabajadores con los valores que desprendía de humildad, respeto y república. Con toda la consideración por su personas y familiares, creemos importante revisar su figura y dar un balance político, con tal de sacar conclusiones hacia la construcción de una salida socialista del capitalismo, de la monarquía y, básicamente, de la opresión del ser humano por el ser humano.

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