• En menos de una semana se han incendiado tres asentamientos de la provincia de Huelva, en su mayoría habitados por trabajadores migrantes del campo. Los incendios, de causas inciertas, evidencian el racismo que sentencia la realidad de miles de personas trabajadoras.

Xavi Posets

Hoy a la madrugada saltaban las alarmas por el incendio de un asentamiento en Lepe, Huelva. Unas 70 chabolas han ardido, junto a las pertenencias de sus habitantes, la gran mayoría trabajadores migrantes del campo. Un desastre que se repite una y otra vez: el lunes ardió otro asentamiento del mismo municipio, a 4 km de distancia del de hoy; 24 horas antes se incendiaba otro más en Lucena del Puerto, de la misma provincia andaluza; y desde inicios de 2020 año se han producido una veintena de incendios en asentamientos similares, solo en la provincia de Huelva.

Si el incendio ha sido provocado se desconoce por ahora. No sería de extrañar, debido al clima racista que se ha instalado sobre esas tierras, especialmente por culpa de Vox y su odio hacia los migrantes. Estos vinculan los nuevos rebrotes del coronavirus con los jornaleros migrantes (¡trabajadores esenciales!) en vez de señalar a las leyes racistas que perpetúan las pésimas condiciones de precarización y hacinamiento en las que viven estas personas, así como a la inhumana explotación que ejercen las patronales del campo, sin garantizar medidas de seguridad e higiene.

El fuego arrasa rápido con estos asentamientos de “infraviviendas” al estar construidos con materiales inflamables. Las políticas racistas de la Europa fortaleza y del Estado español empujan a centenares de miles de personas a la marginalidad de no poder acceder a un trabajo y una vivienda dignas.

La Ley de extranjería es la cristalización de esas políticas racistas. Esa ley que clasifica a las personas en legal o ilegal según su origen. Y si perteneces al mundo del ilegal, del sin papeles, te ves arrastrado a las peores condiciones y a aceptar trabajos de mano de obra barata, de jornadas laborales agotadoras y  salarios míseros. Explotación inhumana, sí, pero dentro del marco jurídico.

Los temporeros de Huelva llevan años denunciando esta situación, que afecta a alrededor de 5.000 personas en la provincia, sin recibir ninguna respuesta por parte de las autoridades. El alcalde de Lucena, Manuel Mora, incluso se ha mofado declarando que “las chabolas están muy arregladas” o “viven [ahí] porque quieren”. Incluso pidió la intervención de la UME (Unidad Militar de Emergencias) para desalojar el poblado y no para asistir a estas personas. Mientras tanto, unos 200 habitantes de Lucena y Lepe están sin techo en pleno mes de julio y bajo la crisis del Covid, que amenaza con nuevos rebrotes.

Responsabilizamos al Estado y a su gobierno de estos incendios por mantener vigente la ley de extranjería y permitir el grado inhumano de explotación que ejercen las patronales agrícolas sobre la clase trabajadora migrante. El racismo institucional es un virus que afecta a miles de personas. Apelamos a combatirlo desde las calles, de forma masiva y exigiendo los Papeles Para Todxs al Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

#RegularizaciónYA

Ninguna persona es ilegal

Nativa o extranjera, la misma clase obrera

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