• Argentina, Perú y Chile fueron los escenarios de escándalos relacionados a la vacunación de funcionarios y personajes cercanos al poder.

Rafael Ramirez

En Perú 467 funcionarios del gobierno, empresarios, autoridades de la iglesia católica y amigos del ex presidente Vizcarra, fueron vacunados antes de iniciar la campaña para el resto de la sociedad. El escándalo fue llamado por la prensa “vacunagate”. Dieciséis funcionarios, incluido el Ministro de Salud peruano, corrieron la misma suerte que Ginés en nuestro país y salieron eyectados del gobierno, según comunicó el 19 de febrero Violeta Bermudez, la titular del Gabinete Ministerial. Esto es completamente entendible, teniendo en cuenta que por un lado Perú es uno de los países con más cantidad de muertos por Covid (más de 40 mil) y por el otro, recién comenzó la vacunación al personal de salud el pasado 8 de febrero.

En Chile más de 36 mil hijos de empresarios, famosos y funcionarios (todos menores de 50 años y sin enfermedades crónicas) se saltaron toda lista de espera.

La noticia y las cifras las dio a conocer el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), un episodio que ya se conoce como el ‘Vacunagate’ chileno. Hasta el momento, nadie ha tomado responsabilidades.

Para colmo de males, la distribución de la vacuna a nivel mundial es brutalmente desigual: De los 193 países reconocidos por la ONU solo 46 países recibieron dosis de la vacuna contra el Covid 19. De esos 46, solo 10 concentran el 95% de las dosis, mientras que el resto, dentro de los cuales se encuentra Argentina, se reparte el 5% restante entre más de 30 países.

¿Será que en el capitalismo no todas las vidas importan lo mismo? La apropiación desigual de la vacuna que hacen los países ricos y el “vacunagate” que dudo sea solo una realidad latinoamericana, dan una respuesta a esta pregunta, una respuesta que todos conocemos.

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