• Un análisis de las implicancias políticas de los resultados de las elecciones municipales brasileras del pasado domingo.

Martín Camacho

Las elecciones municipales pueden ser vistas como un parámetro de cómo serán las próximas elecciones del 2022. Muchos esperaban ver el reflejo de cómo quedará dividido el país luego de ver cómo votan más de 140 millones de ciudadanos. Intentaremos realizar un análisis de cómo quedó distribuido el tablero pos-elecciones de los prefectos y concejales en todo el país.

No podemos olvidar que la mayoría de las capitales tiene todavía por delante la segunda vuelta. La disputa más emblemática será la de San Pablo por su importancia y su gigantesco electorado: el domingo fueron a las urnas allí 5 millones de almas, eso tiene su importancia. Tampoco se puede no tener en cuenta el mar de prefecturas menores en disputa a lo largo de Brasil. Un total de 5570 prefecturas y unos 56 cargos de concejal es un aparato público del que nadie se quiere quedar afuera, incluso quienes no acuerdan con participar de la vida pública.

Como primera definición, el espectro político de centro-derecha principalmente y el “centro” es el que mejor quedó parado en la disputa. Después del giro a la derecha en las elecciones de 2018, que vio salir triunfante a Bolsonaro como presidente, hoy la gente volvió a escojer a los partidos más tradicionales del orden. El MDB logró sostener una cantidad muy alta de prefecturas y de concejales en las Cámaras Municipales, sumando más de 7300 representantes electos. El que quedó colocado en segundo lugar fue el PP con 6300 concejales en todo el país. Siguiendo la lista tenemos al PSD con 5600. Después quedó muy lejos el PT con 2600. En la izquierda, el PSOL tuvo un importante crecimiento en su disputa en dos importantes capitales, obteniendo 89 concejales.

En las prefecturas podemos ver más o menos la misma tendencia. A nivel nacional el MDB salió con el mayor número de prefecturas, aunque perdió 269, y el PSDB con 519, aunque perdió 285. Pero los tucanos salen fortalecidos en el Estado de San Pablo con 180 prefecturas. El MDB y el PP en Río Grande do Sul tienen 134 y 142 prefecturas, repsectivamente. El PSD tendrá 128 prefectos en el Estado de Paraná. En el otro lado del espectro político, el PT es quien tendrá el mejor desempeño en Bahía, con 32 apenas prefecturas. No podemos dejar de mencionar los 4 prefectos conquistados por el PSOL, demás de llegar a la segunda vuelta en Belén y San Pablo, que de conquistarse significaría un salto importante en el crecimiento del partido.

 

El bolsonarismo sale mal parado en la disputa

Pero una cosa que quedó demostrada en esta elección es que la figura del presidente no ayudó a la mayoría de los candidatos apoyados por él. Muchos que tuvieron su apoyo no consiguieron ser electos y otra parte pasó por estrecho margen. De sus trece candidatos a prefecto, 2 fueron electos y dos pasaron a la segunda vuelta. Sin embargo, la extrema derecha “anti-política” logró colarse en la segunda vuelta de Belén, donde Eguchi (Patriotas) disputará las elecicones con Edmilson Rodrigues (PSOL).

Una apuesta desastrosa para Bolsonaro fue la de Celso Russomano (Republicanos) en San Pablo, que comenzó la campaña en primer lugar en las encuestas y acabó en el cuarto. Quedó demostrado que ligarse a Bolsonaro no está bien visto por muchos. Es lo que puede sucederle ahora a Covas (PSDB), que fue electo durante la ola bolsonarista y, ahora, ese legado le puede pasar factura.

Por otro lado, la ultra derecha rabiosa fue desplazada por políticos más tradicionales. Las amplias masas escogieron no escuchar al presidente de la república. Es una señal de alerta para las políticas más reaccionarias, es un alerta de que si no cambian las condiciones de la crisis económica y el desempleo pueden traerle al gobierno problemas en las elecciones del 2022.

A pesar de que estamos frente a una elección más “normal”, llama la atención la cantidad de policías que se presentaron como candidatos con el discurso de seguridad, que tiene predicamento en la sociedad. Son más de 6700 policías ahora los que tienen cargos de concejales. La campaña mediática y la sensación de inseguridad de la población llevan a que muchos tomen la política como camino para endurecer las leyes de represión y encarcelamiento, que viene siendo llevada a cabo en todo el país.

 

San Pablo es hoy la capital de la disputa política

La novedad más importante de todas es el desmpeño del PSOL en San Pablo, con Guilherme Boulos sumando 1.077.168 votos, cerca del 20%, consiguiendo llegar a la segunda vuelta con Covas, el viceprefecto de Doria en las elecciones de 2016. Boulos aparece de manera destacada en la izquierda con una campaña que tenía 17 segundos en la televisión. El progreso de la figura de Boulos es enorme comparando con las elecciones de dos años atrás a nivel nacional. Hoy aumentó su caudal de votos en 400 mil, teniendo en cuenta que esta es una elección para prefectura y la anterior fue para la presidencia. Este es un fenómeno electoal que pasará a la historia.

Este es el mayor hecho de estas elecciones, considerando que San Pablo es la ciudad más importante del país y que de ella salen los candidatos a nivel nacional. La disputa ahora es con la derecha más tradicional, pero Boulos tuvo mucho apoyo por los actos en las calles contra las amenazas golpistas de Bolsonaro. Incluso bajo la pandemia, Boulos estuvo a la cabeza de los actos antifascistas de medio año. Además, millares de personas se movilizaron en la ciudad por mejor calidad de vida, por salud y transporte. Esos son tremas que el actual gobierno municipal no ha priorizado. Como se evidencia en la cantidad de muertos opr Covid-19, San Pablo sólo pierde con Nueva York y la Ciudad de México, cuyos gobiernos también tuvieron una posiciópn negacionista frente a la pandemia.

El desempeño electoral de Boulos también fue acompañada por una elección de 6 concejales, triplicando la representación electoral del PSOL en relación a 2016. El nuevo síntoma de crecimiento electoral de la izquierda fueron las candidaturas identitarias, con bancadas colectivas y de mujeres negras, que fuera de las candidaturas tradicionales fueron lo escogido por quienes querían renovación en las Cámaras Municipales.

Por supuesto, a pesar de acompañar un fenómeno nacional, el recorte de las elecciones en San Pablo son un recorte muy específico en relación al resto del país. En la ciudad es puede decir que existe una expresión anti bolsonarista mucho más expresiva de los grandes sectores de trabajadores y jóvenes de la ciudad.

 

Una lucha clasista

Por nuestra parte, nuestra candidatura en San Pablo, la de Renato Assad, tuvo en estas elecciones una campaña clasista incorporando las reivindicaciones de los trabajadores de reparto de las aplicaciones. El sector llevó una lucha nacional e internacional por derechos mínimos a pesar de estar fuertemente influenciada por la ideología del “emprendedurismo”, de la “uberización” del trabajo. Nos enorgullecemos en San Pablo y otras ciudades donde disputamos las elecciones de haber puesto esta temática como central, como fue hecho por poquísimas candidaturas, en parte por la ola identitaria y, por la otra, porque es un tema que erróneamente se ve identificado con el lulismo, y nadie queire hoy quedar pegado al PT.

También fue parte nuestra tendencia del PSOL, Socialismo o Barbarie, de las listas de “Lucha Colectiva” en San Bernardo, que disputó de igual a igual con figuras de otros partidos ya establecidos hace mucho tiempo en la ciudad. Nuestro desafío en la ciudad es, a partir de nuestra importante votación, es incorporar a la juventud al partido, organizar su vida política cotidiana independiente de los aparatos sindicales y superar las viejas prácticas que alimentan la pequeña política burocrática, típica de los viejos partidos sin futuro de la izquierda del orden.

En Santo André fuimos parte de la lista mayoritaria del PSOL con Bruno Daniel y Rosi Santos para la prefectura y Beto Viera como concejal. La lucha fue dura por el uso ilegal del aparato de la prefectura, del poder del dinero y una oposición prácticamente inexistente, pero el partido logró instalar un proyecto alternativo, con nombres de peso para las próximas disputas como lograr ganar una importante bancada de concejales. La candidatura obrera de nuestra tendencia, Beto Viera, no consiguió ser electa pero acumuló en proyección política y organización.

Así, independientemente de los resultados electorales, que de por sí son muy expresivos, nosotros, la tendencia Socialismo o Barbarie, seguiremos peleando dentro del PSOL para que sea cada vez más una alternativa política socialista y democrática en las elecciones y en las calles para la clase trabajadora, la juventud, las mujeres, negros, LGBT y todos los explotados y oprimidos.

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